J. BASTANTE
MADRID. Tres eclesiásticos realizan «discretas labores de mediación» en la «cocina» del proceso de paz en Euskadi, según revela en su último número la revista «21RS», editada por la congregación de los Sagrados Corazones. Se trata del cardenal francés Roger Etchegaray, el religioso redentorista irlandés Alec Reid y el sacerdote vizcaíno y hasta ayer delegado de pastoral social del Obispado de Bilbao, Joseba Segura.
El reportaje, titulado «Tres sotanas en la mediación con ETA», asegura que la misión de los tres eclesiásticos «cuenta con el aval del Vaticano y de la Conferencia Episcopal española», y consiste en «tender puentes y mediar en la negociación entre el Gobierno y ETA». La función de Segura, según «21RS», consistió en servir de introductor en los medios políticos vascos de Alec Reid. «Conseguido su objetivo, pone tierra de por medio y se va a Ecuador», donde a partir de ahora servirá como asesor del episcopado andino.
«Diálogo sin exclusiones»
El sacerdote irlandés es un personaje muy conocido por su intervención en el proceso de paz en Irlanda del Norte. Alec Reid, que viene desarrollando labores de mediación entre diversos grupos sociales, políticos y sindicales vascos con el entorno etarra desde hace años, es partidario de la legalización de Batasuna y de impulsar un «diálogo sin exclusiones» como paso previo «a unas negociaciones que pudiesen plasmarse en un acuerdo que recogiese los derechos de todos».
En el caso de que Gobierno y ETA llegasen a entablar negociaciones, la misión del cardenal Etchegaray sería la de «notario» (función similar a la realizada por el actual obispo deSan Sebastián, Juan María Uriarte, durante las conversaciones que mantuvieron, en 1999, la banda terrorista y el Gobierno del PP), dado que «cumple a la perfección las tres condiciones de un buen mediador: conocer a fondo el tema, tener prestigio y gozar de la confianza de todas las partes».
El purpurado francés, de 83 años, nació en Ezpeleta (País Vasco francés), siempre se ha manifestado en favor de un proceso negociador y cuenta con un reconocido prestigio como «enviado especial»de Juan Pablo II a misiones diplomáticas delicadas, como Kosovo, Timor, Jerusalén, Chiapas o Irak.



