Gijón se convirtió ayer en la primera ciudad española que impulsa de forma generalizada el uso de vehículos de transporte eléctrico utilizados por administraciones y empresas. Tendrán espacios para recargar sus baterías en distintos puntos del casco urbano. La iniciativa se desarrollará a través del proyecto «Living Car», gestionado por el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE), que permitirá estudiar el funcionamiento de estos vehículos.
La alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, destacó ayer la «revolución verde en la movilidad» ya que los vehículos eléctricos reducen las emisiones de CO2 y los niveles de contaminación, tanto ambiental como acústica dado que carecen de combustión y, por tanto, son silenciosos y no desprenden humos.
Para que este compromiso «sea real», el Ayuntamiento acondicionará zonas especiales de estacionamiento, fomentará acuerdos con distintos aparcamientos para facilitar el acceso a la energía de los usuarios y reducirá los impuestos sobre estos vehículos que en algunos casos serán incorporados a la flota municipal. Se espera que en España haya más de un millón de vehículos eléctricos en el año 2014.



