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Javier Noriega: «No puedo entender por qué dejamos a Odyssey seis años en el Estrecho»

Desde hace muchos años, los arqueólogos de Nerea, una empresa vinculada a la Universidad de Málaga, han visto con estupor -y denunciado con profusión- las actividades de Odyssey Marine Exploration en

Actualizado 02/07/2007 - 08:18:15
ABC  Los arqueólogos (en la imagen, durante una inmersión) no comprenden por qué un Estado como  Gran Bretaña o como España negocia o da permisos a empresas de cazatesoros
ABC Los arqueólogos (en la imagen, durante una inmersión) no comprenden por qué un Estado como Gran Bretaña o como España negocia o da permisos a empresas de cazatesoros
Desde hace muchos años, los arqueólogos de Nerea, una empresa vinculada a la Universidad de Málaga, han visto con estupor -y denunciado con profusión- las actividades de Odyssey Marine Exploration en aguas del Estrecho.Javier Noriega es uno de ellos y los años de seguimientos y comprobaciones lo han convertido en especialista en los cazatesoros. Se confiesa «harto de intervenciones arqueológicas sin permiso, rescate de oro y plata, tesoros de mentirijilla, concursos de TV, barbaridades que no debemos aguantar».
Para empezar, como Odyssey «centra su negocio en la venta de piezas de oro y plata y otros objetos de los pecios del lecho marino», recuerda que «nuestra ley de Patrimonio de 1985 y las normas de las Comunidades Autónomas sobre Patrimonio establecen claramente la ilegalidad y la prohibición total de comerciar con patrimonio arqueológico subacuático». Por ello le parece «imposible entender qué hace desde hace 6 años Odyssey en aguas soberanas españolas, tanto en las territoriales como en la zona contigua» (24 millas).
El «Sussex» puede ser otro
«¿Qué esperábamos que hiciera una empresa que rescata metales preciosos del fondo marino en todo ese tiempo?», añade. La Unesco se posicionó de forma tajante sobre Odyssey por el «daño irreparable e inaceptable precedente que suponía el trabajo de Odyssey en aguas del Estrecho».
Nerea analizó científicamente el proyecto de Odyssey sobre el «Sussex» para trabajar «en un pecio que en realidad podía ser cualquier otro que hubiese en una zona muy rica en yacimientos de titularidad española. El pecio podía ser español, holandés...»
Presentaron como prueba científica el mismo yacimiento arqueológico submarino «que ya habían filmado (me pregunto por otro lado ¿cuándo y en base a qué permiso lo habían filmado?)», afirma. Dijeron que tenía los cañones de hierro y por tanto no era español, porque nuestros barcos sólo los tienen de bronce. «Eso sencillamente es incierto. La Corona española en el XVII se armó con cañones de hierro en el 79% de sus naves. Hay tantas irregularidades científicas denunciadas por Nerea...».
A pesar de los conflictos con que ha terminado cada permiso que solicitaron a España, «han trabajado repetidamente tanto en el mar territorial como en la zona contigua, donde la Convención sobre Derecho del Mar ha dispuesto que España tendría «derechos soberanos o jurisdicción». Los trabajos arqueológicos sin autorización constituyen allí claras infracciones». Aunque no les extraña «que también trabajen en aguas internacionales: donde haya oro, están ellos».
Para el arqueólogo de Nerea, resulta «imposible encontrar un pecio de madera en la inmensidad del océano sin aplicar meses e incluso años de búsqueda». El proceso es complejo: «Para posicionarse con el barco justo en el sitio ya de por sí hacen falta días, más el bajar el ROVS a la profundidad... más días. En dos semanas, a la velocidad que recoge monedas el robot submarino (como hicieron con el «USS Republic») es imposible rescatar 500.000 monedas de plata. Tendrían que ir a una velocidad de 1 moneda cada 0,8 segundos».
Los arqueólogos hablan con énfasis de lo más importante: «¡No se cumplen exigencias arqueológicas cuando se interviene en un yacimiento con fines lucrativos, en los cuales sólo interesa la carga y no el resto del conjunto!». Es decir, que se remueven los esqueletos de los tripulantes, y un sinfín de pruebas y ajuares de la historia del pecio.
La DRASSM de Francia es, según Noriega, la mejor empresa de arqueología europea. «Ellos llevan de 3 a 5 años para trabajar en un solo pecio a profundidad. ¿Se puede hacer en dos semanas sin destruir el yacimiento? (Me parece imposible, pero en el caso del «Black Swan», y con la Disney de por medio habrá que creer en las hadas)», ironiza.
Los arqueólogos de Nerea no comprenden cómo esto ha podido ocurrir. «No estamos en el tercer mundo, España es un país soberano y democrático, un Estado de Derecho muy generoso y respetuoso en la cooperación internacional. No nos merecemos la pasividad de algunas Administraciones que debieron representar el interés de millones de ciudadanos (no olvidemos que el patrimonio Histórico es de todos los españoles) ante el daño que Odyssey nos ocasiona». Con lealtad, Nerea se ha puesto a disposición del Ministerio de Cultura, con sus asesores jurídicos Mariano Aznar y José María Lancho.
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