Bolsas de Goma 2 ECO junto a otras de Goma 2 EC estaban, a cielo abierto, abandonadas sobre los terrenos de «Mina Conchita», de donde supuestamente salieron los explosivos utilizados por los islamistas para asesinar a 191 personas. Así se vio ayer en fotografías y en un vídeo en la décima sesión del juicio del 11-M. Se da la circunstancia de que la Goma 2 EC tiene entre sus componentes dinitrotolueno (DNT), sustancia que en cantidades inferiores al uno por ciento ha sido encontrada en la práctica totalidad de las muestras recogidas en los escenarios de los atentados.
El descontrol absoluto que había en la mina asturiana, en la que trabajó el procesado José Emilio Suárez Trashorras -ha reconocido que el marroquí Jamal Ahmidan se interesó por adquirir explosivo- quedó ayer de manifiesto ante el tribunal que juzga el mayor atentado cometido en España. Fue durante la declaración de Raúl González Peláez «El Rulo», acusado -la fiscal pide para él ocho años de prisión- de proporcionar a Trashorras la dinamita de los atentados.
En la vista se mostraron fotografías y un vídeo de la inspección ocular que, en junio de 2004, realizó la Guardia Civil. Las imágenes recogen la entrada a la mina, donde una obsoleta barrera no es un obstáculo para acceder a la explotación, que después del 11-M fue expedientada. De hecho, «El Rulo», que sólo respondió a su abogado, Endika Zulueta, manifestó que la mina estaba «casi siempre abierta, cualquiera podría acceder y la barrera se subía y se bajaba con la mano».
Relató que desde las tres de la tarde hasta las siete de mañana no había vigilancia. «Y los viernes, a partir de la tres de la tarde, se cerraba la barrera si al último camionero le daba por cerrarla». Según el procesado, nadie realizaba labores de vigilancia, a parte de unos perros de caza que muchas veces estaban atados. Se da circunstancia de que los marroquíes, según la fiscal, accedieron a la mina en la tarde y noche del viernes 27 de febrero de 2004.
Agregó que los mineros cogían la dinamita «de ahí fuera, en la bocamina», y nunca del interior de los polvorines. «Cualquiera podía cogerla», apostilló. Igualmente dijo que a los artilleros se les daba la dinamita que pedían y la que sobraba, «al final del día, se quedaba dentro de la mina, detrás de un madero», al igual que los detonadores. A la salida nadie le preguntaba a cada minero qué cantidad de explosivo gastaba. Por si fueran pocas las irregularidades, añadió otra: «A veces las llaves del polvorín se dejaban encima de una piedra o en un árbol».
En las fotografías y el vídeo que se mostraron durante la declaración de «El Rulo», aparecen bolsas verdes de Goma 2 EC y cartuchos de Goma 2 ECO desperdigadas en las galerías de la explotación y detrás de cartones o tubos de la ventilación. En el vídeo, grabado en junio de 2004, también se muestra un minipolvorín en cuyo interior hay dos cajas de Goma 2 Eco. «El Rulo», dentro de su estrategia de defensa, dijo que «nunca había visto la dinamita así, porque siempre estaba fuera». De hecho, las imágenes siguientes fueron cajas abiertas y abandonadas tras maderos en medio de la explotación.
Seguidamente fue interrogado Emilio Llano Alvárez, que se encargaba de registrar las entradas de dinamita. Para él, la fiscal solicita cinco años de prisión por desatención en el control de explosivos. El procesado dijo que la Guardia Civil iba a todos los meses de improviso a realizar controles a la mina. «Comprobaban todos los polvorines, contaban la cantidad de explosivo almacenado y comprobaban que coincidiera con los libros», explicó. Agregó que la Benemérita nunca le llamó la atención por irregularidades en el control.
No obstante, la fiscal le preguntó -aunque el procesado no respondió- por qué después del robo de «El Chino» anotó en el libro de registro 250 kilos de dinamita, cuando debían figurar 150. Así, restaban 100 kilos cuyo destino no se especificaba. En respuesta a su defensa, Llano dijo que ese «error» lo aclaró en su día ante la Guardia Civil. Igualmente subrayó que nunca notó que desaparecieran explosivos ni detonadores y que «si hubieran robado 150 kilos de dinamita hubiera sido imposible continuar el trabajo».



