Cuando el marroquí Oussama Agharbi, de 22 años, fue detenido por la Policía en Málaga, y encarcelado el 24 de diciembre bajo la acusación de integración en organización terrorista, estaba dispuesto a iniciar un viaje a Irak como «mujahidin», presuntamente para cometer acciones suicidas, según explicó el ministro del Interior. Fue el propio José Antonio Alonso quien dijo a los periodistas que el detenido «había renunciado a renovar su documentación española». Sin embargo, ABC ha podido confirmar que este sujeto había solicitado el 14 de noviembre en Jaén un permiso de residencia y trabajo por cuenta ajena. Una paradójica solicitud para alguien que, entrenado a manos del bielorruso Misura, estaba dispuesto a reencontrarse con Alá en tan breve plazo.



