Rumanía quiere convertirse en uno de los principales productores agrícolas de la UE por derecho propio. Este país de la Europa del Este, uno de los últimos en incorporarse a la Unión el 1 de enero de 2007, tiene una gran dependencia del sector primario. Un 46% de la población es rural y un 35% de la misma que tiene como única ocupación la agricultura (cuatro veces más que la media europea), con 14,3 millones de hectáreas cultivables, sólo por detrás de Francia (27,4), España (24,9), Alemania (16,9), Reino Unido (16,1) y Polonia (15,5 millones de hectáreas).
Desde hace casi un decenio, Rumanía lleva aplicando los últimos avances tecnológicos en la materia para aprovechar el potencial que tiene. Entre 2007 y 2008 experimentó un incremento espectacular en cultivos transgénicosdel 1.942%, hasta un total de 7.146 hectáreas, aún lejos de las 79.269 que poseía España en 2008. En ese mismo periodo, el incremento de nuestros país fue del 5%.
Sin embargo, la siembra de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) no es nueva en ese país. Antes de su entrada en la UE, Rumanía era uno de los mayores productores europeos de soja, gracias a la variedad transgénica RR (Roundup Ready), desarrollada y comercializada por Monsanto. Actualmente, sólo cultiva maíz Bt, único OGM permitido por Bruselas.
Banco de pruebas
Con todo, su clara apuesta por la biotecnología le ha convertido en un gran banco de pruebas de numerosos estudios sobre variedades transgénicas en maíz, soja, patata y algunas frutas. En la localidad de Lovrin se están testando de manera experimental algunas variedades de maíz transgénico, llevadas a cabo por las multinacionales Monsanto, Syngenta Agro y Pioneer.
La directora de ingeniería genética de la Universidad de Agricultura y Veterinaria de Timisoara, Elena Marcela Badea, ha llevado a cabo importantes estudios en patatas, ciruelas y soja. En patata, Rumanía es el segundo productor de la UE y el ciruela, a nivel mundial, sólo le supera EE.UU.
A su juicio, la utilización de la biotecnología será el futuro de la agricultura y asegura que, tras numerosos estudios, no se han encontrado daños para el ser humanos, los animales o el medio ambiente. En cuanto a los rendimientos económicos, éstos son indiscutibles. Sólo en patata, para una superficie de 250.000 hectáreas, las nuevas variedades resistentes al escarabajo de la patata permitirían un ahorro de 10 millones de dólares.
No sólo algunos gobiernos, entre ellos España, son favorables a la utilización de OGM, sino gran parte de la comunidad científica, agencias de seguridad alimentaria y numerosos agricultores, asegura Badea.
Prohibición de la soja
El caso de la soja es aún más llamativo. Desde el 1 de enero de 2007 los agricultores rumanos sustituyeron la soja transgénica por la convencional. El rendimiento de la primera es diez veces menor que la genéticamente modificada.
En el condado de Braila, la mayor plantación de Rumanía sembraron 14.000 hectáreas de soja RR antes de su prohibición, siendo la producción media por hectárea de 3.500 kilos, frente a los 1.200 kilos de la normal, asegura Lucian Buzdugan, gerente de esta explotación agraria. En esa misma línea, el rendimiento y los costes por hectárea ascendieron a 1.160 euros y 443 euros, respectivamente, en el cultivo transgénico, frente a 438 y a 593 euros del convencional, por lo que una hectárea cultivada con soja RR arrojaba un beneficio de 718 euros, frente a los 154,2 de pérdidas que obtiene actualmente un agricultor rumano con la normal.
Debido a esta falta de rentabilidad, en los dos últimos años la producción de soja ha caído de 200.000 hectáreas a prácticamente cero.
Agricultura
Antes de su entrada en la UE, Rumanía era uno de los mayores productores europeos de soja, gracias a la variedad transgénica RR, desarrollada y comercializada por Monsanto
Expertosen «soja»



