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Hiperactivos a los cuarenta

POR PILAR QUIJADAFOTO JOSÉ MONTESMADRID. A Emilio le diagnosticaron déficit de atención e hiperactividad (TDAH) hace un par de años. Con la medicación su rendimiento académico y forma de relacionarse

Actualizado 01/11/2008 - 08:39:19
A Emilio le diagnosticaron déficit de atención e hiperactividad (TDAH) hace un par de años. Con la medicación su rendimiento académico y forma de relacionarse han mejorado notablemente. Lo llamativo es que Emilio ha cumplido ya los 45, está casado y es padre de familia. No es un caso aislado. En más del cincuenta por ciento de los niños hiperactivos, los síntomas continúan en la edad adulta, y sin el tratamiento adecuado se traducen en problemas de adaptación al ámbito laboral y familiar, derivados de las dificultades del control de impulsos y la inatención.
El diagnóstico en adultos suele hacerse de forma casual, como le ocurrió a Emilio, que consultó por una sensación de ahogo al correr y pasó por psiquiatría para valorar si podría atribuirse a un cuadro de ansiedad. «Otras veces, uno de los padres se ve reflejado en el diagnóstico que hacemos a su hijo», explica Javier Schlatter, psiquiatra de la Clínica Universitaria de Navarra.
Entonces, echando la vista atrás, muchas cosas empiezan a encajar: los olvidos y despistes propios de la inatención -«mi mujer me reprochaba que no me acordaba de nada»-, la impulsividad -«sueltas lo primero que se te ocurre en el sitio inadecuado»-, la sensación de agotamiento en tareas largas o las múltiples fracturas de la infancia...
Con la medicación, la vida de Emilio, como la de otros muchos adultos hiperactivos, ha cambiado: «Antes me ponía con mucha intensidad a hacer cosas, pero quería ver resultados rápido y me cansaba. La atención mejora mucho y la relación entre esfuerzo y resultados también. He vuelto a la Universidad y aunque tengo menos tiempo disponible, apruebo incluso con nota».
Junto a los síntomas físicos, aparecen los psicológicos, como refiere Emilio, que abandonó Derecho a falta de cinco asignaturas: «Estaba agotado. Preparaba los exámenes y no rendía conforme a lo estudiado. Tienes sensación de fracaso, de ser un vago, te convences de que nada te sale bien y de que eres un desastre». Unos sentimientos que acaban convirtiéndose enproblemas emocionales clínicamente significativos en el 60 por ciento de los casos: «Piensan que lo que les ocurre tiene que ver con su temperamento, su educación, falta de esfuerzo, sin sospechar que está facilitado por el TDAH», aclara Schlatter.
Sin diagnosticar
Entre el 10 y el 30% de los chavales con TDAH no tratado desarrollan problemas relacionados con el control de impulsos, como conducta antisocial, trastornos de personalidad o drogodependencias. «Entre los 20 y 30 años, si los síntomas son muy acusados, pasan factura en forma de abuso de sustancias, dificultad para lograr un trabajo estable, sucesión de roturas sentimentales...», señala Schlatter.
Josep Antoni Ramos-Quiroga, coordinador del programa de TDAH del Hospital Vall d´Hebron de Barcelona, explica que esta patología en adultos está «infradiagnosticada e incorrectamente tratada. No se evalúa porque la hiperactividad se reduce y el médico no piensa que los síntomas se deban al TDAH». A esto hay que añadir, apunta, que se empezó a diagnosticar en los 80, por lo que muchos adultos nacidos en esa década o antes no han tenido oportunidad de ser evaluados y tratados adecuadamente.
Los síntomas son básicamente lo mismos que en la infancia, «pero algunos se manifiestan de forma distinta», matiza Ramos-Quiroga, como «la hiperactividad que les lleva a no parar de hacer cosas y les produce una sensación de inquietud. Sin embargo, la impulsividad y la inatención se manifiestan de la misma forma».
Otro aspecto diferenciador es que si en la infancia la proporción de niños respecto a niñas es de 4 a 1 o superior, en la edad adulta estas diferencias desaparecen, aclara Ramos-Quiroga. Los síntomas de inatención que predominan en las niñas y se interpretan erróneamente como falta de aptitud para los estudios,se hacen muy patentes en el ámbito laboral o familiar.
Por la Unidad de TDAH de adultos del Vall d´Hebron han pasado desde que empezaron, en 2002, alrededor de 700 personas. «Si algo tiene de agradecido el TDAH es la respuesta al tratamiento que combina los fármacos -los mismos que para los chavales- con la psicoterapia cognitivo-conductual», concluye Ramos-Quiroga.
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