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Un grupo de empresarios abandona un acto de Mas para ir a recibir a Aznar

El presidente del Gobiernorecordó junto a Piqué los años de colaboración entre PP y CiU, «lo que ha favorecido los intereses de Cataluña y España»

Actualizado 01/11/2003 - 00:37:19
José María Aznar, a la llegada a su conferencia. YOLANDA CARDO
José María Aznar, a la llegada a su conferencia. YOLANDA CARDO
TORTOSA/BARCELONA. La primera comida de campaña de Artur Mas debía estar dedicada al bienestar, pero se convirtió en un acto cargado de tensión. El candidato de CiU a la presidencia de la Generalitat compartió ayer mesa con el sector empresarial para presentarles su propuestas en materia económica, pero se vio obligado a interrumpir su discurso para disculpar la marcha anticipada de una decena de miembros de la asociación Pimec-Sefes que no quería llegar tarde a la conferencia del presidente del Gobierno, José María Aznar en Barcelona.
El tono de voz de Mas evidenciaba una cierta irritación. «Iros si queréis, iros. Espero que la marcha no se deba al desacuerdo con el programa de CiU», exclamó el consejero jefe, no sin antes rogarles a esos empresarios que actuaran de embajadores ante Aznar para explicarle que los nacionalistas «estamos de acuerdo en la política económica del Gobierno porque hemos contribuido en ella».
Lo que ocurre, precisó por segunda vez en una semana -recientemente tuvo que justificar ante otro foro de empresarios la decisión de CiU de no votar los Presupuestos Generales del Estado-, es que «sólo hemos obtenido el silencio o el desprecio a nuestras propuestas. Nosotros hemos estado a las duras, no sólo a las maduras, y no se nos reconoce».
Según dijo, «los Presupuestos son algo más que una línea económica», y recordó las exigencias de los nacionalistas para aprobarlos, principalmente la planificación de determinadas infraestructuras, medias a favor de los trabajadores autónomos y complementos de pensiones.
«Momentos decisivos»
Continuaron las explicaciones: «Nuestra actitud de futuro será de implicación en el conjunto del Estado, siempre que sea necesario y seamos respetados. No iremos a negociar a Madrid simplemente a decir que sí, sin tener en cuenta nuestras prioridades». Mas insistió en que el voto útil es CiU. «Somos los únicos que aseguramos un gobierno con un presidente con las manos libres», dijo el presidenciable nacionalista, quien aseguró que los votos de su formación «no servirán para que gobierne un partido dependiente de Madrid».
El dirigente nacionalista atribuyó a CiU el «golpe de timón» que permitió a la economía española superar el déficit fiscal y el aumento de los tipos de interés, lo que, según recordó, supuso un castigo a la inversión. «También fue CiU la que izó la bandera de la eliminación del impuesto de sucesiones», dijo el candidato, quien añadió que el modelo radial de aeropuertos, puertos y AVE se remonta a la época socialista. «Vienen momentos muy decisivos y no es lo mismo unos que otros», indicó Mas.
Los «embajadores»
Mientras Mas se extendía en explicaciones, la comitiva de empresarios «desertores» daba la bienvenida a Aznar en la sede de la patronal catalana. Aplicadamente, y como les había pedido el candidato de CiU, el presidente de Pimec-Sefes hacía de mensajero y exponía al líder popular las opiniones de Mas. Con cara de circunstancias y sorprendido por la situación, Aznar rehusó contestar directamente: «Eso es cosa de Piqué».
Según Aznar, los cambios que se avecinan en el mapa político catalán no deben modificar el panorama de «estabilidad» que ha propiciado la bonanza económica de la que disfruta el país. «No hay que cambiar lo que funciona bien», consideró Aznar convencido de que las «carreras por la reforma estatutaria no hacen ningún favor a la sociedad catalana». En oposición a estos proyectos, el presidente Aznar recordó los años de colaboración entre «los gobiernos de CiU y el PP», «algo que no sólo ha favorecido a ambas formaciones sino a los intereses de Catalunña y España». «Aunque con riesgo de no ser entendidos», prosiguió Aznar, se produjeron unos acuerdos que propiciaron la estabilidad sobre la que se ha asentado el crecimiento económico. En esta línea, Aznar explicó que le resultaba curioso que el único año en que CiU no ha apoyado los Presupuestos haya sido el ejercicio en el que «más se ha invertido en Cataluña».
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