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Maria Dolores de Cospedal y Carlos Floriano, candidatos del PP en Extremadura y Castilla la Mancha

María Dolores de Cospedal y Carlos Floriano han hecho un alto en su precampaña electoral por los pueblos y ciudades de Castilla-La Mancha y Extremadura para viajar hasta Madrid y encontrarse en la

Actualizado 01/10/2006 - 11:29:07
María Dolores de Cospedal y Carlos Floriano han hecho un alto en su precampaña electoral por los pueblos y ciudades de Castilla-La Mancha y Extremadura para viajar hasta Madrid y encontrarse en la Casa de ABC. Los dos candidatos del PP afrontan el más difícil todavía en política, como es ganar a un partido, el PSOE, que lleva un cuarto de siglo gobernando en sus regiones. Pero las próximas elecciones autonómicas de mayo no serán como las anteriores: en éstas ya no se presentarán ni José Bono ni Juan Carlos Rodríguez Ibarra.
-¿Qué les parece este lema electoral para su campaña: «Ahora, sí»? ¿O prefieren este otro: «Ahora o nunca»?
-De Cospedal (C.): Yo me quedo con «ahora, sí», desde luego. Es ahora, sí, y en lo sucesivo, también.
-Floriano (F.): No es el lema mío, es el lema de una gran corriente de complicidad que se ha creado en este momento entre el Partido Popular y el conjunto de la sociedad extremeña. Ahora, sí, Extremadura; ahora, sí, el cambio; ahora, sí, el empleo...
-¿Es una oportunidad única?
-F.: Por lo menos no se había dado nunca en los años de democracia en Extremadura.
-Ya no estarán dos líderes carismáticos. ¿Significa también que es el final de un ciclo político?
-C.: En Castilla-La Mancha hay un cambio de líderes muy evidente, pero también hay un fin de ciclo, que por la fuerza y carisma que tenía Pepe Bono no se había producido antes.
-F.: En Extremadura, no estoy convencido de que se haya producido un cambio de liderazgo, porque el candidato del PSOE nuevo no lidera nada. Por ejemplo, en el proyecto industrial más importante que hay en este momento en Extremadura, que no es ni más ni menos que una refinería de petróleo, Ibarra dijo el otro día que el candidato del PSOE tendrá que decir que sí al proyecto, porque si dice otra cosa ya no será candidato ni nada.
-C.: En Castilla-La Mancha, la gente está muy harta de oír siempre el mismo lenguaje, se lleva veinticinco años hablando de los mismos problemas, y nunca tenemos una solución. Luego, cada cuatro años llegan los mismos señores que han gobernado y vuelven a dar las mismas soluciones que ya fracasaron. Por eso sí creo que estamos ante un cambio de ciclo. Eso unido a que el PP y sus simpatizantes se ven ahora como partido ganador, y eso es muy importante, porque antes no pasaba.
-F.: La ida de Ibarra es un paso más en ese fin de ciclo. Un cuarto de siglo después, piden una prórroga de cuatro años más para hacer las mismas políticas. Luego también está un Gobierno nacional que está haciendo una política que no se entiende por los extremeños y tampoco por muchos votantes socialistas, como es dialogar políticamente con ETA o establecer una sociedad insolidaria y con privilegios entre unas comunidades y otras. Privilegios para los de siempre y perjuicios para los de siempre, desgraciadamente.
-C.: Y ya está bien de más prórrogas.
-Después de casi veinticinco años de gobierno socialista, ¿cómo es la sociedad de estas Comunidades?
-C.: La de Castilla-La Mancha es una sociedad voluntariosa y con muchas ganas de crecer. Pero tenemos un tapón al crecimiento que es evidente. Tiene una situación geográfica en España privilegiada, cruce de caminos envidiable, está cerca de Valencia y de Madrid, es una zona muy interesante para crecer y tiene una gran vocación de crecimiento. Ese tapón es el que se está removiendo ahora.
-¿A qué tapón se refiere?
-C.: Ese tapón es un Gobierno absolutamente burocratizado, que vive a golpe de subvención y de talonario, que no ha invertido en infraestructuras ni en inversiones que generen creación de empleo. Castilla-La Mancha, cuando empezó la época de las autonomías, era la decimocuarta en renta per cápita de toda España; hoy estamos los decimoquintos. No ha crecido absolutamente nada en relación con el resto de España. Ha avanzado, claro, en veinticinco años, hasta ahí podíamos llegar, pero seguimos entre los últimos. Entonces, ¿dónde están las bondades de la gestión socialista?
-F.: Lo mejor de Extremadura es la sociedad que tiene. Lo que pasa es que es una sociedad intervenida por la administración. El intervencionismo del Gobierno afecta a todos los sectores. Es una malla que se ha tejido durante veinticinco años. Y ésa es la malla que hay que cortar, para ser capaces de pasar del intervencionismo a las políticas abiertas, de carácter liberal, del PP.
-Si el PSOE ha estado más de dos dédas en el poder, será que tampoco lo ha hecho tan mal...
-F.: Los votos no dan la razón. Se tienen, pero no dan la razón. Evidentemente, algunos errores habrá cometido en este caso el espacio de centro-derecha. Y por eso, cuando se ha solidificado un proyecto como el del PP de Extremadura es cuando han aparecido los primeros síntomas de decadencia. Un mal Gobierno, que acompañado de un mal Gobierno nacional, tiene como consecuencia que el candidato socialista no quiere volver a presentarse. Cuando siete mil jóvenes se tienen que marchar de Extremadura porque no encuentran empleo, todos los años, las cosas no pueden ir muy bien.
-C.: En Castilla-La Mancha, yo no digo que lo hayan hecho todo mal. Pero sí creo que si los ciudadanos han tenido la percepción de que el PSOE ha hecho cosas bien para seguirles votando, ha influido la postura, y lo digo claramente, del Partido Popular en Castilla-La Mancha.
-¿Qué ha hecho mal el PP?
-C.: Nosotros como Partido Popular no hemos asumido que teníamos y podíamos ser un partido que podía gobernar en Castilla-La Mancha. Creo que no lo hemos hecho y que no hemos sabido transmitir a nivel autonómico esa voluntad de ser Gobierno, esas posibilidades de que nosotros lo podíamos hacer mejor. Muchas veces ni nosotros mismos nos lo hemos creído.
-¿Y ahora se lo creen?
-C.: Ésa es la diferencia fundamental que hay ahora, que el Partido Popular está completamente convencido de que es un partido de Gobierno y que vamos a dejar de hacer héroe al contrario. Se ha hablado mucho de la figura de Pepe Bono, pero yo siempre digo y soy una convencida de que, a Pepe Bono, uno de los que más han contribuido a hacerle héroe ha sido el PP de Castilla-La Mancha. Bono era una persona batible y lo que no pueden hacerse son héroes y personas infalibles en política, porque eso no existe.
-¿Son ustedes unos valientes o unos osados por querer mover lo inamovible hasta ahora?
-F.: A mí me gusta vivir la vida intensamente... y me gusta vivirla a tope. Y esto es un reto muy importante. ¿Sabe lo que pasa? Yo soy un enamorado de mi tierra, me gusta mucho, disfruto mucho con ella, y cuando veo que en otras comunidades autónomas se aplican políticas que son capaces de corregir problemas y que desgraciadamente en mi región se aplican otras que no corrigen esos problemas, pues me rebelo contra eso. Y ha llegado el momento de decir: vamos a hacer protagonistas a los ciudadanos y no al Gobierno.
-C.: Es una cuestión de principios. El problema más importante que tenemos en Castilla-La Mancha, y lo digo con pleno convencimiento, es que somos muchos los ciudadanos que no podemos hablar. Hay una ley del silencio, impera el principio del pensamiento único, y cuando uno habla de una manera distinta a como habla el Gobierno, lo tachan de enemigo de la región e inmediatamente es un indeseable. No tenemos libertad de expresión. Poder ser la voz de mucha gente que quiere hablar, que se quiere expresar y que quiere decir lo que piensa, no lo que piensa el Gobierno, es algo muy bonito y es algo que reconforta mucho como persona, más allá de valentías.
-¿Qué imagen y mensaje quieren transmitir?
-F.: Tenemos que afrontar un cambio tranquilo. Hay que trasladar sosiego, lanzar un mensaje de tranquilidad a la gente, que vamos a cambiar para mejorar, y si seguimos haciendo lo mismo nos estamos equivocando. Quiero representar el cambio tranquilo.
-En Castilla-La Mancha, la responsable de Mujer aseguró que esta región no estaba preparada para ser presidida por una mujer. ¿Ahí el cambio es más complicado todavía?
-C.: Parece tremendo, ¿verdad? Esa fue mi bienvenida de la directora del Instituto de la Mujer. Sí noto, y lo notan mis colaboradores, que a muchos les molesta el hecho de que sea mujer, pero hay muchos más a quienes les gusta. Y le molesta a mucha gente que se califica de «progre» o «progresista», y claro, sabemos que esa progresía del año mil que impera en las comunidades gobernadas durante tantos años por los socialistas es lo más rancio y anticuado que existe en España.
-¿Es complicado ser mujer en política?
-C.: Aquí es mucho más complicado que en otras comunidades, porque tenemos un Gobierno que sobre la mujer hace muchísima demagogia. A la hora de enfrentarse con una mujer no saben bien cómo hacerlo, no saben si elegir el lenguaje machista, o, cuando ven que no les funciona, el lenguaje en exceso progresista.
-¿Qué es lo primero que cambiarán si llegan al Gobierno?
-F.: Tres cosas. Nosotros necesitamos un Gobierno fuerte, para defender nuestros intereses, por ejemplo en los fondos europeos y los presupuestos generales del Estado. En lugar de un gobierno sumiso, que dice que sí porque le conviene al Gobierno de Zapatero, un Gobierno fuerte que diga las cosas como son. Segundo, tenemos que ampliar los espacios de libertad de la sociedad extremeña. Y tercero, poner en marcha un plan de igualdad, con pasos hacia delante de la mujer.
-C.: Con lo primero que yo acabaría al llegar sería con el abuso del poder. El mayor problema de Castilla-La Mancha es el abuso de poder, que es constante, permanente y se refleja en todo.
-¿Qué papel les toca asumir a sus comunidades en la España del siglo XXI?
-F.: Nosotros vamos a defender la España Constitucional. Extremadura debe tener el papel que tenga cualquier otra Comunidad, ni más ni menos. No queremos ser más que nadie, pero tampoco menos. Desde luego, nosotros desde Extremadura, que somos una parte del corazón de España, la gente sabe que cualquier voto que vaya al PSOE en las elecciones municipales o autonómicas va a ser un voto que Zapatero va a utilizar para decir: puedo seguir mi negociación política con ETA o puedo seguir mi política territorial, porque me dan el respaldo a mí.
-C.: En la España constitucional, Castilla-La Mancha es una comunidad más, como todas las demás.
-¿Y qué serían en un Estado plurinacional, naciones?
-C.: En un estado plurinacional no encajaría Castilla-La Mancha ni encajaría nada. Por supuesto que no es una nación Castilla-La Mancha y no es una nación Cataluña, por supuesto que no. Y no es una nación el País Vasco, aunque se quiera reinventar la historia. España no es un Estado plurinacional, sino que somos el Estado más antiguo de Europa con mucha diferencia.
-F.: La España plural es la España de la Constitución.
-¿Qué consejo les ha dado Mariano Rajoy para este reto?
-F.: Me ha dicho dos cosas: que sea como soy, que la gente me siga conociendo como soy, y que tenemos que aprovechar la oportunidad. Es un compromiso con nuestro país, y eso nos debe llenar de responsabilidad.
-C.: A mí me dijo que haga lo que crea que tengo que hacer. Siempre me dice: obra según tu conciencia, y tú haz lo que creas que debes hacer.
-El fin de semana pasado se celebró el congreso de Nuevas Generaciones, donde el PP reivindicó el espacio de centro para volver a gobernar. ¿Dónde se sitúan ustedes?
-F.: Yo creo que el PP es un partido central en la vida política extremeña. Desde esa posición tienes que ser capaz de aglutinar una mayoría para el cambio. Las etiquetas nunca son buenas consejeras. Yo defiendo una determinada política en materia de libertades, igualdad, en concepto de España, que es la del PP, y que por eso ocupa una posición muy central en la vida política española.
-C.: Cuando se habla de centro se habla de equilibrio, entre posturas radicales de un lado y de otro. El PP de Castilla-La Mancha y yo misma somos razonablemente equilibrados, que es muy importante en la vida para todo. Desde un punto de vista económico me considero una persona liberal. Me considero, y así son la mayoría de los españoles, una persona equilibrada y centrista, que no es ni radical ni nacionalista, sino una persona que quiere que España sea una nación, y solo una, pero que haya autonomías, porque mejora la vida de los ciudadanos, pero que las autonomías tampoco supongan que España sea ingobernable.
-Señora De Cospedal, ¿hay que cerrar el trasvase del Tajo al Segura?
-C.: Mientras haya sequía en Castilla-La Mancha no puede salir una gota más, es algo evidente. También digo que tenemos una región donde en veinticinco años no se ha hecho ni una sola infraestructura hidráulica.
-¿Los castellano-manchegos se sienten agraviados por lo que ocurre con el Ebro?
-C.: Los castellano-manchegos se sienten muy agraviados. Zapatero se cargó de un día para otro el Plan Hidrológico Nacional, y ni un solo diputado ni un solo senador del Partido Socialista de Castilla-La Mancha votó en contra de esa derogación. Eso es algo insultante para los castellano-manchegos.
-¿Qué va a pasar con las «seseñas» que hay por toda la región si el PP llega al poder?
-C.: Que se va a acabar la corrupción de una vez por todas, porque en Castilla-La Mancha la política urbanística está basada en el pelotazo y en hacer ciudades dormitorio. Y eso se va a acabar con el PP. No quiero ciudades dormitorio como modelo urbanístico ni pelotazos que enriquezcan a dos o tres.
-Señor Floriano, ha sido el que más ha discutido con Ibarra en los últimos años, según ha dicho. ¿Qué le ponía más nervioso a Ibarra?
-F.: Cuando destacaba sus contradicciones permanentes. Por ejemplo, le recordaba lo que decía en el año 98 cuando el Gobierno del PP fue a preguntar a la banda ETA si iba a dejar las armas, y él decía que quería participar en las negociaciones, y ahora dice que Otegi es un hombre esencial para la paz, y que los familiares de las víctimas tienen que estar callados. Resulta sorprendente. Tampoco le gusta cuando le recuerdo que ha votado el Estatuto de Cataluña por disciplina de partido.
-¿Teme que la sombra de Ibarra sea muy larga en las elecciones?
-F.: Sobre todo es larga para el candidato socialista, porque sabe que Ibarra está ahí para volver. Él dijo que si el candidato socialista ganaba, él se iría. ¿Y si no gana, volverá?

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