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Anthony Beevor: «Stalin encontraba divertido que las mujeres alemanas fueran violadas»

El autor del prestigioso best seller «Stalingrado», denuncia en el libro que acaba de presentar «Berlín. La caída: 1945», las violaciones colectivas de dos millones de mujeres alemanas por parte del Ejército Rojo en un conmovedor testimonio humano recogido de diarios personales

Actualizado 01/10/2002 - 00:18:20
Los grandes dolores de la humanidad han quedado reflejados con sobrecogedora precisión en sus libros, en los que se proyecta el rigor científico y los gritos de agonía de una sociedad vencida, violentamente desgarrada en cada una de sus páginas. No es de extrañar por tanto que «Stalingrado» haya vendido más de un millón de ejemplares, haya conseguido importantes premios internacionales, vaya por la 9ª edición en castellano y se encuentre traducida a más de 20 idiomas, entre ellos el coreano y el chino, de pronta aparición. Ahora acaba de publicar un magnífico libro que constituye una importante aportación histórica. Se trata de «Berlín. La caída: 1945» (Crítica). Los aficionados a este género pueden acceder al tercer capítulo, que se encuentra íntegro en la dirección de Internet www.ed-critica.es.
-¿De qué modo un hombre como usted, oficial regular del ejército británico, ha llegado a convertirse en un «best seller» literario?
-Estuve cinco añosen el ejército, pero toda la familia por parte de mi madre han sido escritores: seis generaciones, y todos publicados por la misma editorial.Y como ese gusanillo se lleva en la sangre, me lancé a escribir una novela. Entonces mis editores pensaron que poca gente podía escribir con esa experiencia militar y me animaron a hacerlo. Además, cuando es el editor el que tiene la idea, te paga mucho más que cuando se te ocurre a ti.
-¿Aparece la sombra de la ficción en la elaboración de este libro?
-En absoluto, todas las descripciones proceden de testimonios reales. He utilizado millares de cartas y diarios, a veces recogidos de los propios cadáveres alemanes y rusos. Esto ha sido una fuente extraordinaria.
-¿Le resultó difícil el acceso a los archivos del Kremlin?
-Fue tan alucinante que con esas experiencias se podría escribir otro libro. Resulta muy dificil acceder a los archivos militares. Me costó seis meses de negociaciones. Recuerdo un póster de Lenin que me miraba fijamente mientras trabajaba. Todavía llevo dentro sus ojos.Para conseguir una información objetiva le dije a un coronel ruso que me interesaban los diarios de los médicos y de los sacerdotes, y me contestó indignado: «¡En el Ejército Rojo no había curas!».
-El intento de asesinato de Hitler, el 20 de julio del 44, ¿sirvió para aglutinar a la población mientras Berlín se desmoronaba?
-Sí, sin duda. La manipulación era terrible. Hitler vivía en un mundo irreal, de fantasía y de locura. En el 41 no quería ver el peligro y en el momento en que tuvo que confiar en sus generales, desconfió por completo, con resultados catastróficos.
-Ni en las pesadillas más terribles se puede imaginar las violaciones colectivas de los dos millones de mujeres alemanas por parte del Ejército Rojo. ¿Cuál ha sido la respuesta ante tantos testimonios?
-Por primera vez se ha presentado la historia desde la óptica rusa contrastada con la alemana. Stalin conocía perfectamente lo que estaba pasando y encontraba divertido que todas las mujeres alemanas, desde niñas a ancianas, fueran violadas. Hace poco un periódico alemán afirmaba que el pueblo alemán debía estar muy agradecido por toda esta documentación. Además yo no soy un historiador alemán, sino inglés. Las mujeres alemanas aportaron una información muy valiosa porque escribían todo lo que les pasaba.
- Los rusos dicen que dejaron dos millones de niños en Alemania. ¿Es así?
-Eso es una exageración porque el 90 por cien de las mujeres abortaron, pero se sabe que el 3,7 por cien de los niños nacidos en Alemania en el 46 eran de padres rusos. Alemanes que tienen hoy 56 años todavía se preguntan si son producto de una violación. De hecho un periodista me contaba que habían descubierto que su hermano era uno de estos casos. A raíz del reciente libro de Günther Grass, éste es un tema muy conflictivo y de debate en Alemania.
-¿Cómo ha reaccionado el pueblo ruso ante estas acusaciones?
-A los medios rusos no les ha gustado nada, como tampoco al embajador ruso en Londres. En febrero se publica la edición rusa y yo me he negado a que me hagan entrevistas hasta que lean el libro y no puedan decir que es propaganda, porque está todo documentado.
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