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Adiós a Guido Crepax, maestro del erotismo en el cómic

El dibujante de cómic italiano Guido Crepax, famoso por sus historietas eróticas protagonizadas por la seductora heroína Valentina, falleció ayeren una clínica de Milán a la edad de 70 años

Actualizado 01/08/2003 - 00:00:58
EPAEl dibujante Guido Crepax, junto a una de sus creaciones, Valentina
EPAEl dibujante Guido Crepax, junto a una de sus creaciones, Valentina
Lamentablemente, no conocí a Guido Crepax, pero puedo decir que he tenido contacto con su trabajo desde que comenzó. El protagonista de su primera historia se llamaba Neutron. Fue por los años 60, cuando yo mismo y otros dibujantes estábamos en lo que en Barcelona se llamó el grupo de «La Floresta». Allí descubrimos aquella historieta que se desarrollaba en un laberinto subterráneo, y en la que apareció por primera vez Valentina, el personaje que estaba llamado a convertirse en uno de los iconos eróticos de toda una generación.
Valentina era aquí, apenas, la amiga del chico. Era una historia digamos normal, cuyo impacto fue grande porque estaba llena de ideas frescas en cuanto a la presentación: lo que los dibujantes llamamos la puesta en página era muy curiosa, marcaba desde el principio las grandes aportaciones de un estilo renovador. Guido Crepax nos encandiló por ello desde el principio, porque nos sorprendió su forma de manejar los tiempos. No era gran dibujante -y no hay que serlo para ser buen historietista- pero llegaba con muchas ideas nuevas. Fue él quien nos enseñó a manejar los saltos narrativos, aquella nueva distribución del tiempo que se llamaba el «montaje analítico», con una forma originalísima de cortar las imágenes. Fue el introductor de esta técnica que nosotros absorbimos como auténticas esponjas. Nos cayó como un descubrimiento que nos ayudó mucho a reflexionar.
Entre las peculiaridades de su estilo estaba cómo manejaba Crepax la cámara fotográfica, no para reproducir fotográficamente la realidad, sino para relatar los asuntos vistos desde el punto de vista del fotógrafo, incluso a través de la mirilla de su máquina, y con eso conseguía cosas muy meritorias, incluso sorprendentes, de las que nosotros aprendimos mucho.
Por eso Crepax se incorporó, en cuanto nació, y de igual a igual, a la más selecta generación de historietistas italianos, los grandes autores que venían del «Corriere dei piccoli», como Hugo Pratt, Bataglia, DiGenaro, Toppi y algunos otros. Él jugaba mucho con los elementos y la presentación. Gracias al montaje analítico nos mostraba por separado los elementos antes de ofrecernos el escenario completo. Muchos dibujantes llegamos a introducir esta técnica, con leves variantes, en nuestras propias obras.
Bien es cierto, sin embargo, que Crepax nunca evolucionó demasiado. Desde su primera obra trajo los mismos hallazgos que le hicieron célebre y con los que continuó toda su carrera. En épocas posteriores, la estética de mujeres y el sadomasoquismo tan propia de sus historietas se hizo menos interesante al repetirse una y otra vez, aunque dentro de unos cánones de calidad indudables.
Podemos decir que Crepax encontró su camino con Valentina y reconozcamos que el erotismo que halló era muy elegante, sin grandes aberraciones. Además ha sido un autor que supo cómo conectar con el público, aunque no faltan algunos críticos que le reprochaba la gran cantidad de concesiones que le hacía a la galería. Además de darle de comer, a él le gustaba mucho dibujar mujeres, Valentina y ese mundo de los fotógrafos y las modelos le hacían disfrutar y nos hicieron disfrutar a todos.
Ahora han muerto el hombre y el autor. Yo lo lamento en lo personal porque era un dibujante muy importante. Pero quizá no sea tan raro que los dibujantes vayamos desapareciendo porque el cómic tal y como se entendía esta desapareciendo igualmente. Esta historia de autor que no es Manga o de superehéroes, sino una forma artística de mostrar obsesiones con un estilo personal está de capa caída. Frente a la historieta industrial, donde los dibujantes cobran a tanto la página, vale la pena recordar a hombres como Crepax, que tanta inteligencia y calidad aportaron en nuestra época. Descanse en paz.
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