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La monumental escultura de los Reyes realizada a seis manos llega a Valladolid

De Madrid... en este caso no al cielo, sino a Valladolid. Éste es el viaje que ha recorrido la primera escultura completa de los Reyes. Durante dos años y medio, estos tres grandes artistas se embarcaron en un proyecto nada fácil: aunar genio y talento en una pieza en común. El resultado es espectacular. La escultura queda integrada perfectamente en el fantástico Patio Herreriano.

Actualizado 01/08/2001 - 00:01:19
Reportaje gráfico: F. HerasFrancisco, Antonio y Julio López, de izquierda a derecha, posan junto a la monumental escultura de los Reyes
Reportaje gráfico: F. HerasFrancisco, Antonio y Julio López, de izquierda a derecha, posan junto a la monumental escultura de los Reyes
Ocho de la mañana. Estación de Chamartín. Talgo destino Valladolid. Antonio López y los hermanos López Hernández (Julio y Francisco), acompañados de algunos familiares, se disponen a supervisar la colocación de la escultura de los Reyes en el claustro del Monasterio de San Benito, que acogerá el futuro Museo de Arte Contemporáneo Español. Pensaban que ésta era una mera visita de trabajo, que iban a estar solos comprobando el desembalaje de las piezas. Pero nada más lejos de la realidad. Un vistazo a la Prensa del día y se dan cuenta de que el Ayuntamiento ha organizado una presentación a los medios de comunicación.
Grandes nubarrones despiden en Madrid a los tres artistas. No es un buen augurio, pues quieren que luzca el sol para apreciar cómo refleja la luz en el bronce. Antonio y Julio acaban de impartir en El Escorial sendos talleres de pintura y escultura, de los que se muestran muy satisfechos. ¿Y las vacaciones para cuando? Es tal su pasión por el trabajo, que ni siquiera en estas fechas lo abandonan del todo. Siguen con sus proyectos. Llegamos a Valladolid y el sol, definitivamente, no ha querido jugarles una mala pasada.
PATIO HERRERIANO
Acompañados por el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, llegan al impresionante claustro del Patio Herreriano, que, a pesar de su nombre, no es obra de Juan de Herrera, sino de Rivero Rada. Comenzó a construirse en 1579. Durante la guerra fue ocupado por los militares y después se usó como caballerizas, por lo que quedó muy deteriorado. Llevaba cerrado desde los años 60. Por ello, supone todo un redescubrimiento para los vallisoletanos.
Los arquitectos Juan Carlos Arnuncio, Clara Aizpún y Javier Blanco ganaron el concurso para la rehabilitación del Monasterio. Las obras están en marcha no sólo en el patio -el suelo, que se halla rebajado, no tiene aún el pavimento de caliza definitivo-, sino en todo el Monasterio. Éste albergará a comienzos de año la pinacoteca y una biblioteca en la planta superior, que se cerrará con cristales para mantener las condiciones adecuadas de temperatura y la humedad. El museo se completará con un edificio de nueva planta, anexo a aquél, cuyas obras se encuentran ya muy adelantadas.
Las esculturas están aún embaladas en sus correspondientes plásticos. Como anécdota, los operarios las habían colocado al revés. La del Rey debería estar a la izquierda de la Reina, pero está a la derecha. Una grúa se encarga de subsanar el error. Antonio cree que las obras están muy pegadas a las columnas del claustro, así que se procede a retirarlas gracias a unos enormes correas de cuero.
Las figuras parecen mucho más pequeñas que en el improvisado taller del Museo Antropológico Nacional donde fueron creadas. Aquella gestación fue adelantada por ABC en un reportaje el pasado mes de diciembre. Ello se debe a las grandes dimensiones del claustro. ¿Satisfechos de cómo resultan las piezas aquí? ¿No tenían miedo de que la escala elegida no fuera la adecuada? «Miedo, no -comentan-, pero sí curiosidad. Ahora nos damos cuenta de que la escala elegida es acertada. No queríamos que fuesen apabullantes; que no asustasen ni se impusieran. Pero estamos muy satisfechos de cómo han quedado». Julio apunta que la obra «cobra categoría en este espacio tan poderoso. Está por encima de nosotros». En cuanto a la luz, optaron por una orientación mediodía. Los primeros rayos iluminan al Rey; la luz de poniente, a la Reina.
PRUEBA DE FUEGO
La de ayer era una prueba de fuego: se veía culminado un proyecto a seis manos (algo nada frecuente en España, al menos con tres artistas de este nivel), que comenzó hace dos años y medio, cuando el Ayuntamiento de Valladolid encargó a Julio López la primera escultura completa de los Reyes. Éste quiso contar en el proyecto con su hermano Paco y con su gran amigo Antonio López, que ha retomado el cuadro de la Familia Real y espera tener pergeñado dentro de unos meses.
FIRMADA EN EL RESPALDO
La experiencia, dicen los tres artistas, ha sido muy positiva. Están muy orgullosos de haber trabajado juntos. Antonio insiste en que él es de los tres el que ha tenido más fe en el proyecto. Y, a pesar de encuentros y desencuentros, de luchas y reajustes lógicos en un proyecto de esta envergadura, se ha impuesto el trabajo en común por encima de particularidades: «Es la suma de tres voluntades; en ningún caso ha supuesto una resta. Cuando hemos tenido alguna discrepancia la hemos solucionado consultado las medidas originales. Queríamos que fuera de todos y de ninguno». Y visto lo visto, a fe que lo han logrado. No se sabe dónde empieza el trabajo de uno y acaba el del otro. Eso sí, se nota que hay mucho talento bajo el bronce.
Para los amantes de la cifras, la escultura tiene una altura de 2,5 metros de alto (si se pusieran en pie las figuras medirían cuatro metros). Su peso total es de dos toneladas y trescientos kilos. Para los amantes de las curiosidades, decir que han cumplido lo que adelantaron a ABC: estamparían sus firmas en las sillas. Concretamente, sus nombres completos figuran en el respaldo de la silla del Rey, mientras que en la silla de la Reina están sus iniciales.
INAUGURACIÓN OFICIAL
Aún no se sabe cuándo será la inauguración oficial (depende de la agenda de Zarzuela), pero el alcalde de Valladolid adelantó que no coincidirá con la inauguración del museo, «pues esta obra tiene calidad suficiente para que haya dos actos independientes». León de la Riva señaló que el acto de ayer era «el logro de una vieja ilusión», en la que tuvo mucho que ver el empeño del ex secretario de Estado de Cultura, Miguel Ángel Cortés, vallisoletano de pro. También subrayó la estrecha vinculación con la Casa Real de esta ciudad, «cuna de Reyes». Una vinculación que, desde ayer, se ha reforzado con esta gran escultura de Don Juan Carlos y Doña Sofía, que aún no han tenido oportunidad de admirar.
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