POR BEATRIZ ROMERO
FOTO JULIÁN DE DOMINGO
MADRID. ¿Como trasformar camiones, autobuses y furgonetas en carrozas llenas de glamour, dignas del desfile del «Orgullo Gay»? Desde improvisados vehículos toscamente engalanados para la ocasión hasta auténticas obras de arte, transportaron ayer a políticos, artistas y empresarios que no quisieron perderse la marcha.
Varios meses de duro trabajo ha costado poner a punto algunas de las carrozas más espectaculares. Es el caso de la empresa Eagle S. R. Leather Shop, dedicados a la comercialización de artículos de cuero, y que participaba en la marcha con una carroza «diseñada por un maestro fallero», según uno de sus trabajadores, que portaba sobre una jaula un enorme águila de cartón piedra.
Otros manifestantes eligieron una vía menos artesanal pero algo más práctica. Es el caso de Matusalem Rum, que encargó la decoración de su vehículo a una empresa de diseño. Es el caso también de la revista «Vanity Gay» que optó por alquilar un minibús y decorarlo con los motivos y colores más representativos de su empresa. «Este año queríamos un vehículo más pequeño porque nos parece más seguro, otros años hemos traído un camión», indicaba un representante de la marca. «En la parte de arriba hay dos globos gigantes que imitan a unos muñecos diseñados por la empresa de publicidad Imaginarte, llamados «Emosi». Son unos amuletos de buen rollo inspirados en la costumbre de algunas tribus indígenas que introducían semillas en muñecos hechos de tela», añadía.
Carrozas «manuales»
Google, que también tuvo representación en la marcha, apostó por el trabajo «hecho en casa», por lo que encargó a su propia agencia en España la decoración del autobús blanco que paseó por las calles madrileñas. «Queríamos que la carroza fuera lo más corporativa posible, así que están representados muchos de los símbolos más reconocibles de la empresa, como los iconos de Google Earth», declaraba uno de los pocos ejecutivos españoles que viajaban en el autobús.
Pero también desfilaron por Alcalá y Gran Vía carrozas que se podían consideran «trabajos manuales», es decir, hechas a mano por los que luego viajaron en ellas. La Pelu, un salón de belleza catalán con sede también en Madrid, se afanaba minutos antes de empezar el desfile en engalanar el camión que habían alquilado con tijeras y peines de corcho, decorados con todo esmero, y una serie de pósters con imágenes de sus mejores cortes.
Para que estas obras pudiesen desfilar sin problemas por las calles, el Ayuntamiento tuvo que desplegar durante la tarde de ayer un dispositivo especial de tráfico y protección civil, integrado por 274 policías y agentes de movilidad. Tres furgonetas de la Policía Municipal encabezaron el desfile para lograr el espacio necesario para que la comitiva pudiera circular entre la multitud.
Por su parte, el Samur movilizó a 35 sanitarios, ocho ambulancias y tres vehículos de intervención rápida, encargados fundamentalmente de solventar problemas derivados del sofocante calor y la enorme concentración de gente.
Y tras el desfile, varias decenas de trabajadores del Selur fueron los encargados de devolver la normalidad a las calles de la capital, recogiendo la basura generada por los participantes.



