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Hemeroteca > 01/06/2004 > 

Dos militares británicos en misión secreta son detenidos por la Policía local en Málaga

La rocambolesca historia mantuvo en jaque a los agentes municipales malagueños durante varias horas. Una «película» de espías en plena Costa del Sol

Actualizado 01/06/2004 - 12:31:17
Carnés de identidad de los dos espías británicos pertenecientes a la Royal Navy
Carnés de identidad de los dos espías británicos pertenecientes a la Royal Navy

MÁLAGA. El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ha abierto una investigación sobre la presencia en Málaga el pasado 18 de mayo de un comando de las fuerzas especiales británicas cuya misión podría estar relacionada con el atraque en Gibraltar del submarino nuclear «HMS Trenchant». El comando estaba formado por dos militares de la Royal Navy, identificados como Andrew William Harry Smith, de 26 años, y Wayne Gordon Athey, de 28.

Ambos viajaban en una furgoneta Volkswagen, modelo Sprinter, de color blanco, con matrícula de Gibraltar. El vehículo, que circulaba a las dos de la madrugada por la calle Pacífico en dirección a la urbanización Sacaba Beach, levantó sospechas a una patrulla de la Policía Local de Málaga. Por las dimensiones del furgón y la zona donde se encontraba -lugar habitual de desembarco de drogas-, los agentes creyeron que se trataba de una nueva operación de narcotráfico.

A este servicio se unió un vehículo camuflado de la Policía Local. El seguimiento se realizó por Sacaba Beach, continuó por el paseo marítimo Antonio Machado, el centro, la Malagueta, paseo marítimo Pablo Ruiz Picasso y la carreterita en dirección a El Palo. El furgón se desplazaba muy lentamente, como buscando algo en las playas.

Interceptados en el Cuervo

Como el vehículo sospechoso se disponía a abandonar el término municipal de Málaga por la costa oriental, la Policía decidió actuar. Cuatro unidades lo interceptaron en las inmediaciones del Peñón del Cuervo. Los ocupantes fueron identificados por sus pasaportes y conminados a abrir las puertas traseras del vehículo. Y ahí saltó la alarma de los agentes. En el interior se encontró gran cantidad de objetos militares, dos motores fuera borda de gran potencia, una zodiac neumática semirrígida, aparato de inflado automático, sistema elevador para los motores y embarcación, trajes de neopreno, equipo autónomo de buceo y escafandras, así como cajas cerradas con candados con el anagrama de Royal Navy.

Los sospechosos informaron a los agentes municipales de que eran militares británicos -sacaron los carnés que les acreditaban como tales- y que pertenecían a un comando militar de las fuerzas especiales británicas en misión secreta con el objetivo de transportar material bélico desde Inglaterra a Gibraltar. También mostraron una documentación de la OTAN. Fueron trasladados a la Jefatura del Distrito Este para determinar la veracidad de esas afirmaciones.

La Policía Local informó a la Guardia Civil, y el jefe de sala del 062 dijo que no era el modo lógico de transportar material bélico. Los policías intentaron de madrugada ponerse en contacto con las autoridades militares y llamaron a la Comandancia de Marina, pero nadie cogió el teléfono. Decidieron, entonces, llamar a la Base Aérea, y un suboficial en funciones de comandante de guardia mostró su extrañeza por el caso, pero no dio ninguna solución. Los agentes contactaron con la jefa de sala del Cuerpo Nacional de Policía, que se expresó en los mismos términos que los anteriores. Ni los datos personales de los retenidos ni el vehículo aparecían en el programa informático. Los policías intentaron ponerse en contacto con el consulado británico, pero nadie contestó a las llamadas.

Como las horas pasaban y no había motivo legal para seguir reteniéndolos, los británicos fueron informados de que su situación en ese momento era de libertad, aunque debían esperar a que culminaran las gestiones. Uno de ellos realizó una llamada telefónica a unos supuestos mandos en Inglaterra, quienes le manifestaron que colaboraran con la Policía malagueña.

A las cuatro de la madrugada, y a través de la Guardia Civil, los policías pudieron contactar con el inspector Michael Ruiz, jefe de servicio de la Policía del Ministerio de Defensa de Gibraltar, quien se mostró sorprendido por el hecho y dijo a los agentes a que se pusieran en contacto con un responsable militar británico del Peñón. Por fin, lograban hablar con el comandante en jefe de la base militar de la Royal Navy en Gibraltar, señor Coleman. Éste afirmó a los agentes que tenía que confirmar con los propios militares su identidad a través de unas claves de seguridad, por lo que pidió contactar con ellos telefónicamente. Los dos retenidos le dijeron en inglés a su superior una clave alfanumérica y, tras una breve conversación, se cortó la llamada.

Material imprescindible

Poco después llamó Coleman e informó de que, efectivamente, los dos militares eran de la Royal Navy y que formaban parte de un comando con una misión secreta: el transporte de un material desde Inglaterra hasta Gibraltar. Añadió que era imprescindible que ese material llegara a su base a la mayor brevedad posible para unas maniobras tácticas de un submarino nuclear que se iban a realizar el 21 de mayo. Los policías locales no daban crédito a lo que oían y preguntaron por qué se hacía el traslado por tierra. El jefe militar de la Royal Navy contestó que el transporte de material bélico se efectúa normalmente por avión o barco militar, pero debido a que la mayoría de las fuerzas navales y aéreas británicas se encuentran en Irak se decidió realizar la misión por tierra. Sin embargo, no consta que haya sido autorizado por el Ministerio de Defensa español.

Después de la justificación dada por Coleman y de que no había ninguna orden en contra por parte de los demás Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado español, la Policía Local dejó a los militares británicos que se marcharan sobre las seis de la mañana. Pero un servicio que al principio parecía rutinario se convirtió en un asunto que ha merecido la atención del CNI.
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