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Un mecánico de Cuatro Vientos avisó al piloto de que la avioneta estaba mal

CARLOS HIDALGOMADRID. «No vayas con ese avión, porque está mal». Esa fue la advertencia que un mecánico de Aerofan realizó a Francisco José Ruiz Cortizo antes de que subiera con el instructor de

Actualizado 01/05/2008 - 09:02:38
«No vayas con ese avión, porque está mal». Esa fue la advertencia que un mecánico de Aerofan realizó a Francisco José Ruiz Cortizo antes de que subiera con el instructor de Aeromadrid Adrián Munárriz Labarga a la avioneta en la que, minutos después, perderían la vida el martes, junto a la M-40.
El aparato, una Cessna 310-Q, de 1969, cayó en picado a unos metros del cuarto cinturón tras 40 minutos de vuelo. Se disponía a aterrizar. Todo consistía en lo que se llama en el argot una verificación de la licencia de Adrián Munárriz Labarga, instructor de Aeromadrid. Es algo a lo que tienen que someterse estos pilotos anualmente. Sin embargo, todo terminó en una tragedia.
Francisco José Ruiz tenía 7.000 horas de vuelo a sus espaldas. Padre de dos hijos, llevaba unos meses trabajando para la compañía de bajo coste Clickair. Sus compañeros le calificaban ayer como una persona «muy meticulosa». Entonces, ¿por qué decidió tomar esa avioneta? La respuesta es bien fácil: porque la aeronave contaba con toda la documentación en regla: el certificado de aeronavegabilidad, había pasado sus revisiones y presentaba seguro. Al menos, así figura en los papeles. Es decir, que no actuó de manera negligente.
Sin embargo, uno de los puntos que tiene que aclarar Aviación Civil en su investigación sobre el suceso es si se cumplió realmente una directiva obligatoria de revisión de la célula. En este caso, los largueros de las alas -piezas que recorren longitudinalmente la pieza-, cuya revisión asciende a unos 60.000 euros.
ABC habló ayer con pilotos de Cuatro Vientos, que ofrecieron más detalles de lo ocurrido. Existen dos versiones. La primera, que el aparato se quedara sin combustible, algo descartable si tenemos en cuenta que los Bomberos temían el estallido de la avioneta tras el accidente por la carga de fuel que llevaba dentro. Por lo tanto, la segunda versión es la más creíble: el aparato llevaba 40 minutos en el aire y se disponía a tomar tierra. Tenía el tren de aterrizaje desplegado. El circuito que se sigue en estas verificaciones de licencias es similar al de un hipódromo. Se sale de la base, llegados a un punto concreto se realizan unas prácticas y, luego, de regreso a la base, desde el lugar contrario al que salió. Detrás de la Cessna accidentada volaba otra avioneta, cuyos ocupantes indicaron que la primera «se enroscó».
A 200 metros de altura
¿Por qué? Pues porque en el momento del trayecto en que se encontraba cuando falló el motor izquierdo estaba virando a la izquierda de lo que se conoce la 28 -280 grados-; es decir, que el peso del avión cae sobre el lado donde no hay motor. Eso, sumado a que el tren de aterrizaje estaba desplegado y a la baja altura a la que se encontraba en ese momento el aparato -unos 200 metros de altura-, precipitó la caída, que fue en picado.
El piloto no tuvo, por lo tanto, oportunidad de evitar la tragedia. Es más, los expertos creen que el hecho de que no cayera de lleno sobre la M-40 fue totalmente fortuito, y no una última maniobra desesperada de Francisco José.
Hasta ahí, y a falta del informe final de Aviación Civil, el relato de los hechos. Pero ahora es cuando se abre la principal interrogante: ¿Cuáles fueron las causas? Las fuentes consultadas no tienen dudas: la falta de mantenimiento. «Todos sabemos lo que hay», explican. Un piloto lo tiene claro: «Los aviones están gangrenados, achatarrados». Y otro añade: «A mí me da miedo volar con estas avionetas».
El ambiente, ayer, en la base de Cuatro Vientos era el previsible: corrillos en los que todos se hacían preguntas de cómo se ha podido llegar a algo así. Crispación e indignación eran las palabras más repetidas. «Sabemos lo que hay -en referencia a lo que denuncian como la supuesta falta de mantenimiento por parte de Aerofan-, pero seguimos volando». Hay que comer, claro.
En cuanto a la Cessna siniestrada, no era la primera vez que sufría incidentes. Hace tres años, la avioneta aterrizó sin el tren de aterrizaje en Casarrubios, por lo que las hélices dieron contra la pista. Y hace ocho años sufrió un accidente «gravísimo» en Alicante, añaden en Cuatro Vientos.
Además, Aerofán fue investigada hace aproximadamente un año por supuestas negligencias en horas de vuelo a alumnos ingleses por parte de Aviación Civil de ése país y de España. Salió indemne de la denuncia. Aun así, en la base se muestran «muy quemados»: «Aquí se convierte en piloto quien paga. Es como una autoescuela».
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