sábado, 21 de noviembre de 2009
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La presidenta del Parlamento instó a los grupos a lograr el consenso en el Estatuto aunque señaló que «la unanimidad no aporta legitimidad ni eficacia jurídica»
Ex presidentes del Parlamento y del Ejecutivo, ayer en Las Cinco Llagas./M. HERCE
Ex presidentes del Parlamento y del Ejecutivo, ayer en Las Cinco Llagas./M. HERCE
1-3-2006 14:09:15
La presidenta del Parlamento, Mar Moreno, levantó ayer dos banderas en su discurso: la feminista contra la lengua sexista y contra las recomendaciones de la Real Academia al respecto; y otra más institucional sobre el deseable, que no necesario, consenso en el Estatuto.

En su discurso institucional, Moreno instó a los grupos parlamentarios a trabajar con la misma «rigurosidad» y «generosidad» con que lo hicieron los ponentes del actual Estatuto, a los que citó uno por uno, y llamó a la tranquilidad en el sentido de que «reformar un Estatuto no es ni un asalto al Estado ni una competición entre regiones». «Generosidad -pidió- para hacer posible el máximo consenso en torno a la reforma, y rigurosidad para que el texto andaluz sea ejemplar en su ambición autonomista y en su encaje constitucional».

Pese a su llamada al consenso, Mar Moreno, conocedora de las discrepancias políticas actuales en torno al texto, matizó que «en cualquier caso habremos de ser tan respetuosos con quienes pudieran no sentirse identificados con el tecto final de la reforma como con la legitimidad de las mayorías suficientes para acordarla». Es más, abundó en el tema diciendo que «la unanimidad no aporta legitimidad ni eficacia jurídica» y que lo que aporta es «tranquilidad y confianza a los andaluces y andaluzas».

Lenguaje sexista

Este «andaluces y andaluzas» que utilizó Mar Moreno en su discurso, obviando el uso genérico del masculino que recomienda la Real Academia, hay que decir que no fue casual ya que la presidenta del Parlamento dedicó la parte central de su discurso a confrontar con las tesis de esta institución respecto al leguaje sexista, en un debate motivado por las recomentaciones de la RAE al Parlamento andaluz con motivo de un manual de uso no sexista del lenguaje que prepara la Cámara. Así, Moreno alegó que «la igualdad todavía no ilumina al conjunto de la sociedad andaluza» y que «por no iluminar no ilumina siquiera algo tan esencial y definitorio de una sociedad como su lengua».

Planteó la cuestión de si «puede ser el lenguaje un instrumento de cambio social o debe limitarse a ser un tardio reflejo de los cambios cuando estos se producen en la sociedad». Y aunque aseguró que está dispuesta a escuchar todos los argumentos que se dan en esta polémica, ya adelantó que su opinión es que no se debe anteponer «la eficiencia de la lengua a su eficacia en la representación más completa del mundo». Palabras con las que plantó cara a las recomendaciones de la Real Academia que, «por eficacia» del lenguaje, recomienda usar el genérico masculino. La presidenta fue aún más allá y cuestionó la legitimidad de la RAE en este asunto al considerar que sería más conveniente que en este debate participaran más académicas «porque reconociendo todo el mérito de los varones que forman parte de la Real Academia, no es menor el mérito de muchas mujeres que no se sientan en ella». Y acabó asegurando que «una institución formada por treinta y siete hombres y sólo tres mujeres refleja bastante poco a la sociedad contemporánea».

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