
Parte del material explosivo incautado ayer.GUARDIA CIVIL
MADRID. La situación por la que atraviesa ETA -la peor de su historia gracias a la eficacia policial y a la colaboración internacional- le ha obligado a modificar su «modus operandi» para seguir con sus planes terroristas.
Hace aproximadamente tres años, las Fuerzas de Seguridad detectaron que el acoso en Francia había obligado a la banda a cambiar el funcionamiento de su dirección. En la actualidad, «todos los dirigentes hacen un poco de todo». Se comprobó, por ejemplo, con «Susper», que compaginaba las responsabilidades en el «aparato militar» con las labores de «captación». O de Luis Enrique Gárate Galarza, responsable del «aparato logístico», que se encargaba también del transporte de explosivo. Incluso no se ha descartado que este etarra, el máximo experto en la confección y manejo de explosivos que tenía la banda en la actualidad, fuera a colocar en España los más de 30 kilos que le incautaron el pasado 9 de febrero cuando fue detenido por la Policía francesa. Lejos quedaban los tiempos en los que cada «aparato» disponía de dos cabecillas, de tal forma que si uno era detenido, automáticamente el otro tomaba el relevo.
Los expertos han comprobado que esta misma circunstancia se va extendiendo a los «comandos» operativos. Tradicionalmente lo integraban tres «liberados» que disponían de grupos «legales» que les hacían las labores de infraestructura o información. Los últimos «comandos» desarticulados, incluyendo el neutralizado ayer, están formados por lo general por dos individuos, sin experiencia alguna. Ellos se encargan de recabar la información sobre las futuras víctimas, de acudir al lugar elegido para el atentado con el fin de verificar los datos y estudiar la huida. Incluso de robar el vehículo si es necesario para la comisión de la acción criminal.
Regreso al País Vasco
Además, que se sepa, Gorka Vidal Álvaro e Izkur Badillo no disponían de infraestructura en Madrid para esconderse tras el atentado que planeaban. Se cree que tras colocar el coche bomba, programado con varias horas de antelación, regresarían al País Vasco, bien en transporte público o en la furgoneta que había hecho de «lanzadera». Es lo mismo que planeaban los terroristas Garikoitz Arruarte y Gorka Loran Lafourcade para el caso que hubieran podido hacer estallar el tren bomba en la estación de Chamartín durante la pasada Nochebuena.
En la estrategia de ETA se ve una tendencia a utilizar cada vez en mayor medida el «comando itinerante», al menos en aquellos atentados que se cometen fuera del País Vasco y Navarra. El perfil respondería a grupos integrados por «legales», no fichados, que utilizan fundamentalmente el coche bomba que, a su vez, reciben en Francia ya montado por los responsables del «aparato logístico».
Las Fuerzas de Seguridad del Estado insisten en la necesidad de no bajar la guardia, ya que están convencidas de que ETA intentará nuevos atentados coincidiendo con la campaña electoral, para apoyar las propuestas de Batasuna, aunque también aseguran que se trabaja para evitarlos.



