El comando terrorista detenido el pasado domingo de madrugada en la provincia de Cuenca, y que se dirigía a Madrid para colocar una furgoneta-bomba con 536 kilos de explosivos, tenía previsto programar la explosión a través de un temporizador a las 13: 30 horas de hoy lunes, 1 de marzo, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas. Los terroristas contaban para ello con un temporizador que no estaba programado en el momento de la detención, que tuvo lugar pasada la
una de la madrugada de ayer domingo.
una de la madrugada de ayer domingo.
El lugar de la explosión sería algún punto entre Alcalá de Henares y Madrid, correspondiente a los márgenes de la N-II, que une Madrid y Barcelona, según explicó hoy el ministro del Interior, Angel Acebes, quien visitó la localidad conquense de Cañaveras para felicitar a los
guardias civiles que practicaron las detenciones. Los terroristas portaban un mapa de carreteras, según el titular de Interior, en el que un círculo escrito en él señalaba la anterior zona.
guardias civiles que practicaron las detenciones. Los terroristas portaban un mapa de carreteras, según el titular de Interior, en el que un círculo escrito en él señalaba la anterior zona.
Sin embargo, fuentes jurídicas explicaron a Europa Press que los miembros del comando de ETA llevaban un mapa de la capital de España y que no había ninguna anotación en él.
Izkur Badillo, el conductor de la furgoneta que hacía la labor de "lanzadera", y Gorka Vidal, al volante de la furgoneta-bomba, pretendían descansar antes de llegar a Madrid, durmiendo en algún punto de su ruta hacia la capital de España, según informaron a Europa Press fuentes de la lucha antiterrorista.
De esta forma, llegarían a Madrid con tiempo suficiente para aparcar la furgoneta en el lugar escogido, programar la explosión y regresar a Bilbao antes de que tuviese lugar el atentado, evitando así la "Operación Jaula" que establecen las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado inmediatamente después de cualquier atentado, con la intención de detener a los terroristas que huyan de la capital por carretera.
Las mismas fuentes explicaron que la detención respondió al hecho de que los guardias civiles, puestos en sobreaviso de la posibilidad del paso de terroristas con dirección a Madrid, detectaron la furgoneta-bomba y comprobaron que tenía matrícula falsa. Antes de dar el alto a su conductor, contemplaron que el vehículo se detuvo y cómo, al acercarse prudentemente hasta la furgoneta, Gorka Vidal se bajó y, señalando el maletero, se identificó como miembro de ETA y dijo a los agentes que portaba una bomba.
Respecto a la detención del segundo presunto terrorista, Izkur Badillo, las citadas fuentes apuntaron a que casi simultáneamente a la detención de Vidal, la furgoneta que actuaba de "lanzadera" sufrió un accidente. Igualmente, y a pesar que Badillo tenía la documentación del vehículo en regla, inmediatamente reconoció su pertenencia a ETA y su función de escolta de la furgoneta-bomba.



