lunes, 22 de marzo de 2010
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Rachida Dati abandonará los palacios de la República, las joyerías de lujo y los pasillos más secretos del poder del Estado para descubrir los encantos del nomadismo europeo, cuando florecen nuevos
Nueva vida... lejos de Sarkozy
Nueva vida... lejos de Sarkozy
1-2-2009 11:23:39
Rachida Dati abandonará los palacios de la República, las joyerías de lujo y los pasillos más secretos del poder del Estado para descubrir los encantos del nomadismo europeo, cuando florecen nuevos misterios sobre su vida íntima.
Ella fue la flor más perfumada y atractiva de la campaña triunfal de Nicolas Sarkozy: fue su consejera en el terreno más sensible (inmigración e integración de negros y magrebíes) en los tiempos heroicos del destierro político y la reconquista que comenzó en el ministerio del Interior; fue un temible alfil asesino durante la campaña electoral que culminaría entrando a paso de carga en el Elíseo; fue la amiga íntima de la pareja Nicolas /Cecilia cuando ella y él dormían en lechos ajenos; fue la primera ministra de Estado y Justicia nacida en el seno de una familia numerosa de inmigrantes pobres, magrebíes iletrados, musulmanes.
Instalada en un suntuoso palacio de la plaza Vendôme (la plaza de la legendaria columna derrocada por las turbas anarquistas durante la Comuna; la plaza de los más famosos joyeros de lujo), Rachida inició una prodigiosa metamorfosis.
La adolescente que estudiaba con el dinero que ganaba como enfermera ocasional en los barrios pobres de las ciudades obreras de la periferia de Lyon se transformó en una mujer de mundo, vistiendo modelos de alta costura, luciendo joyas y relojes de afamadas marcas, pasando sus vacaciones con los Sarkozy (Nicolas y Cecilia, todavía) en residencias de millonarios de la costa Este norteamericana.
Embarazo y especulaciones
Su embarazo la iluminó con una nueva luz: madre soltera que daría a luz a primeros de año, y que silencia el nombre del padre de la pequeña Zohra, así llamada en recuerdo de una madre magrebí que nunca pudo soñar tal destino para la hermana de otra docena de hijos, entre ellos uno perdido en el tráfico de drogas.
Hubo incontables especulaciones sobre el nombre del padre del hijo de la primera madre soltera de un gobierno francés. Prolifera, a ese respecto, un rumor inverificable: Rachida habría decidido ser madre sometiéndose a técnicas de reproducción asistida mediante, la fecundación in vitro. Ella guarda silencio, consagrada como alférez marcial a la guerra política sin cuartel.
Sarkozy la hizo. Y Sarkozy la condena ahora a un dorado destierro, entre Estrasburgo y Bruselas. Ministra de Justicia, Rachida consumó a un ritmo inquietante -para su carrera política- las reformas políticas del candidato Sarkozy, ganándose una gloriosa impopularidad, acrecentada por su gusto por el lucimiento público de joyas y modelos de alta costura. Llegada la hora de la incierta lucha contra los malos sondeos, el omnímodo presidente decidió prescindir de su emblemática ministra.
-Tienes dos alternativas -le habría dicho, en la intimidad-. O largarte sin nada en los bolsillos. O ser la número dos de nuestro partido, en la lista que encabezará Michel Barnier (ministro de Agricultura) para las elecciones al Parlamento Europeo del próximo mes de junio.
-Si entiendo bien, no tengo alternativa -habría respondido Rachida a Sarkozy. Tras lo que recibió esta respuesta lacónica: «Si quieres seguir siendo mi amiga, no tienes alternativa».
Rachida dejará el Gobierno antes de junio, cuando Sarkozy lo decida. Ella viajará a Bruselas y Estrasburgo, varias veces por mes, sin perder la brújula del campo de batalla político francés, donde seguirá batallando, vistiendo la armadura en hierro de consejera política de la UMP y alcaldesa del distrito VII, bastiones nada desdeñables para una samurai de la política, solitaria y temible.
POR: JUAN PEDRO QUIÑONERO. CORRESPONSAL EN PARÍS

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