En este contexto, advirtió de que «tenemos que prepararnos para seguir recibiendo inmigración» porque el proceso migratorio derivado de la globalización «es inevitable».
La escritora marroquí Fatema Mernissi (Fez, 1940) reclamó hoy que se transfiera el dinero que se destina a la "fabricación de armas para espías, policías y soldados a las instituciones que enseñan el arte del diálogo".
Para Pastrana, tras unos resultados prometedores, «la crisis de Rusia de 1998 había de mostrarnos la otra cara de jano, es decir, los riesgos de la globalización.
Ahora, sobre ese mundo, se proyecta el fenómeno de la globalización, que supone un incremento en la liberalización de los mercados.
Es una rebelión general, algo más profundo, contra un estado de cosas, contra un exceso de globalización. Yo estoy a favor de la globalización, pero no de una globalización sólo para las multinacionales.
Dijo Marina con acierto que «la globalización sirve para aumentar la prosperidad del planeta»; pero añadió que «al mismo tiempo la globalización está produciendo la separación entre países pobres y ricos», lo que es más discutible.
Con la globalización financiera descontrolada, el problema de «los otros» (para Occidente, los pobres) se ha convertido en un problema nuestro.
Hoy está de moda hablar de «globalización», cuando Ortega anticipó el término «mundialización».
Ante esta necesidad de análisis, ayer arrancaron en Valencia las I Jornadas sobre Globalización de los Derechos Humanos, en las que durante tres días representantes de distintos ámbitos sociales analizarán la globalización.
Derecha e izquierda coinciden una vez más por sus extremos al crear la amenaza espectral y apocalíptica de la globalización.