Bienvenida a estudiantes Erasmus
Bienvenida a estudiantes Erasmus
ESPECIAL UNIVERSIDADES

Erasmus+: Un pasaporte al mercado laboral

Las estadísticas confirman que las opciones de encontrar empleo y de mejor calidad crecen si se estudia en el extranjero

MADRIDActualizado:

Si se ha estudiado en el extranjero conviene ponerlo bien claro en el currículum, porque los estudiantes con movilidad internacional tienen el doble de posibilidades de encontrar un empleo tan sólo un año después de graduarse, mayores opciones de quedarse en la empresa donde realicen las prácticas, de ocupar puestos directivos y de tener un sueldo más alto. Una forma cada vez más extendida y económica de adquirir ese bagaje son las becas Erasmus. Auspiciada por la Comisión Europea en 1987, en la modesta primera edición de este programa de movilidad universitaria solo se embarcaron 3.200 estudiantes, de los que 95 eran españoles. Hoy beneficia a más de 300.000 al año y llega a 157 países.

A pesar de que el aprendizaje de un idioma ha sido siempre su punto neurálgico, hace tiempo que se convirtió en mucho más. «Erasmus+» —como fue renombrado en 2015— aporta numerosos beneficios, en especial aumentando la empleabilidad de los jóvenes. Los estudios de la CE revelan que los titulados con experiencia internacional tienen más capacidad de inserción profesional que el 70% del conjunto de los estudiantes. Además, su tasa de desempleo cinco años después de su graduación es un 23 % inferior. Y el 70% de los antiguos Erasmus ha conseguido estar diez años después en puestos de trabajo con componentes de dirección.

Nueve millones de personas (docentes, alumnos, voluntarios...) se han beneficiado del programa en 30 años

Desde Sepie, el Servicio Español para la Internacionalización de la Educación, que actúa como Agencia Nacional del programa Erasmus+ se acaba de publicar un informe que recopila los datos de los grandes logros. Para Pablo Martín González, director de Sepie, España ha desempeñado un papel clave: lleva dieciséis años seguidos siendo el país al que más estudiantes quieren irse de Erasmus. Es también uno de los países que más participantes aporta, con más de 64.000, y del top ten de las universidades la mitad son españolas, siendo la de Granada la que más estudiantes recibe y envía. «Podemos sentirnos orgullosos de haber contribuido al éxito de este programa. Estos datos son fruto del esfuerzo colectivo de todo el sistema educativo», deja claro Marín.

Las capacidades que se mejoran con un Erasmus son importantes para los empresarios. Si bien el 64% afirma que la experiencia internacional cuenta a la hora de contratar, la mayoría —nueve de cada diez— pone el acento en las capacidades transversales que presentan estos estudiantes. Algo que conoce bien Carlos Crespo, project manager de Recruiting Erasmus, portal de empleo que facilita el contacto entre empresas y jóvenes con experiencia académica internacional, impulsado hace ya diez años por la consultora PeopleMatters: «El estudiante que sale al extranjero demuestra iniciativa y deja claro que la zona de confort no va con él. Durante la experiencia desarrolla habilidades sociales, comunicativas y de entendimiento multicultural que toda empresa valora. Al regresar tiene mayor capacidad resolutiva, visión global del mundo y una actitud muy positiva hacia el trabajo y la empresa».

La media de edad de los jóvenes de Erasmus es de 23,4 años. El programa ya incorpora a estudiantes de FP

A Recruiting Erasmus están adheridas el 95% de las universidades españolas y están registrados más de 40.000 estudiantes a cuyos currículos tienen acceso muchas de las principales empresas del país. Desde una de ellas, Gas Natural Fenosa, señalan que en el colectivo de estudiantes internacionales encuentran candidatos con óptica global, que están dispuestos a asumir retos en entornos multiculturales. «Aportan iniciativa, flexibilidad y capacidad de adaptación a los cambios. Además, valoran formar parte de una compañía multinacional que les permita asumir retos», apunta Antonio Casado, responsable de Employer Branding de la organización. Todo un pasaporte hacia el mundo laboral en el que embarcarse con unos sencillos pasos. Para saber requisitos, las ventajas, la cuantía de la beca, el tiempo de estancia, el país idóneo… lo mejor es dirigirse a la Oficina de Relaciones Internacionales del centro donde se estudia o en www.sepie.es

Experiencias vitales

Tres jovenes relatan en primera persona cómo la experiencia Erasmus les ayudó a abrir horizontes y a despejar su camino laboral:

Beatriz García Navarro, ingeniera. Desde Londres, y mientras trabaja en el proyecto TEAM2100, que consiste en la gestión de las defensas contra inundación del Támesis, nos explica que «en mis 6 años de carrera tuve la fortuna de participar en dos Erasmus, en Noruega y Reino Unido. Buscaba abrir mis horizontes, tanto personal como profesionalmente, y puedo asegurar que lo he logrado. Vivir dos años en el extranjero desenvolviéndome en otras culturas y lenguas, con gente venida de cualquier parte del mundo, me aportó perspectiva sobre la vida. En cuanto a lo laboral, como ingeniera de caminos el sector no ofrecía tantas opciones en España como en el extranjero, así que irme de Erasmus fue invertir mi tiempo en abrir más puertas para encontrar un puesto adecuado. Y así ocurrió. Ya antes de acabar mi Erasmus en Inglaterra, había firmado un contrato para incorporarme al que aún hoy es mi trabajo».

La cuantía media al mes de las becas es de 255 euros, aunque depende del destino y el tiempo de estancia

Eduardo Sorribes, estudiante de arquitectura. En Lisboa, a las once y media de la noche y volviendo de la biblioteca, durante su primera estancia Erasmus relata que lo mejor de la experiencia está siendo «conocer a un montón de gente nueva, forzarme a hablar tanto en inglés como en portugués, tener que organizarme todo sólo y sentirte uno más en la ciudad». Tiene claro que le gustaría encontrar un trabajo allí «aunque creo que no para largo plazo, on el tiempo querría volver a Madrid, pero ahora mismo no quiero, aunque supongo que no tiene nada que ver vivir aquí como estudiante -y encima Erasmus- que trabajando».

Paula Álvarez Neira, periodista. Podía haber elegido cualquier lugar de Europa pero asegura que tenía claro que prefería ser muy práctica con su tiempo y dinero como becada. “Disfruté mi beca Erasmus en el ISCSP de la Universidad de Lisboa durante el curso 2013-2014. De aquel curso guardo algunos de los mejores recuerdos de mi vida, un sentimiento de cariño especial por el país vecino y un nivel de portugués más que aceptable. De lo que no puedo estar segura es de si cambió mi vida posterior. Escucho a otros estudiantes asegurar que la experiencia Erasmus les hizo desarrollar un sentimiento internacionalista, mayor interés por otras culturas y un gusto por los idiomas. Yo ya sentía todo esto antes de vivir en Lisboa y, por supuesto, sigo sintiéndolo».

Una maleta de oportunidades

Además de las becas Erasmus+ existen otras muchas opciones para poder formarse en el extranjero. El Ministerio de Educación tiene becas de movilidad para estudiantes de postgrado o las Argo, las de Santander son de las más completas: más de 1.000 becas de movilidad e investigación con una dotación de más de tres millones de euros en nuestro país. Las ayudas de las becas Marie Curie promueven la movilidad internacional e intersectorial para poner en práctica la excelencia en la investigación, y para quienes quieran ir a estudiar a Estados Unidos nada como las Fulbright.

La estancia media se alarga seis meses. España es el país favorito, seguida de Francia, Alemania e Italia

Fundaciones y entidades privadas también ofrecen oportunidades como Fundación La Caixa que apoya a 3.000 universitarios a completar su formación en el extranjero, también otras como Fundación Carolina, Mutua Madrileña, Rafael del Pino o Fundación Iberdrola que cubre la matrícula y hasta 11.000 euros para gastos de manutención o las de Fundación ICO con las que se puede viajar hasta China.