Marta Lozano tuvo que aprender a hacerlo todo con la mano derecha
Marta Lozano tuvo que aprender a hacerlo todo con la mano derecha - ABC
Superación

«Era zurda, pero un ictus me paralizó el brazo izquierdo. Tuve que aprender de cero»

Marta Lozano relata cómo ha cambiado su vida desde hace cinco años hasta hoy, con un aprendizaje que se traduce en una frase: hacerlo todo con una sola mano

MadridActualizado:

La primera causa de muerte en las mujeres en España es el ictus. De hecho, una de cada seis personas —sin especificar género— tendrá esta enfermedad una vez en su vida. Así lo afirma el doctor José Egido, miembro de la Sociedad Española de Neurología y de la Unidad de Ictus del Servicio de Neurología del Hospital Clínico San Carlos (Madrid). Con motivo de la presentación de «Generación Invictus», Marta Lozano, una mujer de 47 años que sufrió un ictus hace cinco, cuenta cómo es la vida después de esta enfermedad, cómo es convivir con ella a diario.

«Es posible llevar una nueva vida, pero igual no va a ser», asegura Lozano. Tajante en sus respuestas y con un humor que hace que los presentes sonrían, esta luchadora tuvo que empezar de cero: el ictus le paralizó el brazo izquierdo y era zurda. «Llega un día que, después de llorar mucho, decides seguir viviendo», continúa.

Pese al porcentaje de muertes que hay, no es una enfermedad que pueda matar, pero sí incapacitar. Por ello, los expertos afirman que es muy importante saber que se puede prevenir y que, si llegase a aparecer en nuestras vidas, existen pilares a seguir para que no se repita el ictus con el paso de los años.

A los 10 años del primero, el 50% de los afectados tiene posibilidades de que se vuelva a repetir. Los pilares, antes mencionados, son: controles médicos, estilo de vida saludable, alimentación y rehabilitación (ejercicio físico).

La sonrisa actual de Marta
La sonrisa actual de Marta - ABC

En una pequeña entrevista con ABC, Lozano cuenta cómo ha sido volver a aprenderlo «todo», así como la reacción y lo afectada que estuvo su hija de 15 años —ahora tiene 19—.

¿Cómo ha cambiado su vida desde hace cinco años hasta ahora?

Ha cambiado todo. Era zurda y he tenido que volver a aprender a hacerlo todo, pero con la mano derecha. No conduzco, cuando era una persona que vivía metida en un coche. Cocinar y hacer las cosas de casa con una mano es difícil, pero aprendes. Al final me ayudo de la boca o de las piernas para poder conseguir con lo que quiero, voy buscando trucos. Mi vida no es la misma porque ahora solo puedo valerme con un brazo.

Si estás acompañado, siempre puedes pedir ayuda. Vivo, prácticamente, sola y si quiero comer «eso», o me lo hago yo o no lo como.

¿A su hija le fue fácil adaptarse?

Fue muy duro. Vivíamos solas, porque yo estoy separada, y alejarme de ella —Marta se fue a vivir con sus padres— fue complicado. Lo pasé muy mal. Lloraba a todas horas porque la echaba mucho de menos. No sé vivir sin ella. Con mis padres estaban muy bien porque «me lo hacían todo» y económicamente me mantenían, pero mi objetivo era otro: volver a irme a vivir con mi hija. Alquilé un piso y conseguí que volviésemos a ser dos.

Ella lo pasó muy mal, por la incertidumbre que le generaba la situación. Constantemente le decía a su padre: ¿Mamá va a volver a andar? Fue también al psicólogo para «familiarizarse» con esta enfermedad.

¿Es importante que la gente sepa que se puede prevenir, así como cuidarse para que no vuelva a repetirse?

Por supuesto, aunque creo que son hábitos que todo el mundo conoce: no fumar, no comer grasas, no beber... Es importante, además, que tras un ictus, cuidarse es esencial para evitar que vuelva a repetirse. Yo ahora mismo no trabajo, pero cuando volví después de que me ocurriera, tenía miedo de que me volviese a dar y quedarme sin poder usar el otro brazo. Me daba pánico. Intento hacerme revisiones cada cierto tiempo para asegurarme de que todo va bien.