Familia

A partir de qué momento debes llevar a tu hija al ginecólogo

Los especialistas apuntan cómo facilitar la primera visita a consulta

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En la aparición de la menarquia –la primera menstruación– influyen muchos factores como la alimentación que ha recibido la niña, su crecimiento, el peso, la genética, el ambiente... Los expertos confirman que hoy la primera regla suele llegar antes que hace 20 años, a una edad media de 12 años, aunque el abanico que se considera dentro de la normalidad abarca entre los 11 y los 16. «Fuera de esa franja, sería necesario investigar si existe alguna patología o si hay causas genéticas que hayan provocado dicho retraso o adelanto», explica Santiago Palacios, ginecólogo presidente de la Fundación Española Mujer y Salud (FEMYS) y presidente honorífico de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia. (AEEM).

La llegada de la primera regla es, en ocasiones, una verdadera sorpresa en muchas familias y existe una tendencia a que las madres quieran acelerar una visita al ginecólogo. «En principio no es necesario –apunta el doctor Palacios– porque se trata de una circunstancia natural en la evoción de las mujeres. Precipitar esta consulta puede provocar en las menores un rechazo hacia estos especialistas o, por el contrario, que acudan constantemente para consultar nimiedades».

Sin embargo, sí matiza que es recomendable acudir por primera vez al ginecólogo «en el momento en que los padres sospechen que su hija puede mantener relaciones sexuales. Esa es la clave. Para muchos padres es muy complicado hablar de sexualidad con sus hijos. Algunos consideran que es demasiado pronto para sacar el tema y que haciéndolo pueden estar precipitando su interés por el sexo, mientras que otros, cuando lo hacen, reciben las risas de las niñas porque creen que “ya saben mucho de este asunto”. No es fácil determinar cuál es el momento indicado para hablar de sexualidad», confiesa.

Por este motivo, el doctor Palacios explica que los ginecólogos son los especialistas que pueden facilitar mucho este camino. «Por un lado, transmitimos información para no caer en la promiscuidad y evitar infecciones, embarazos no deseados... y, por otro, les ayudamos a que no tengan miedo a las relaciones sexuales sanas. Es decir, les ofrecemos de manera objetiva la cara y cruz de la sexualidad».

Para facilitar el camino a esta primera consulta, el presidente de la FEMYS aconseja a las madres que pidan a sus hijas que les acompañen al ginecólogo y así comprueben «in situ» que no es nada «peligroso». «Lo mejor es crear un ambiente de confianza para que cuando llegue el momento, las menores se atrevan a acudir a este especialista y establezcan relación de confianza para resolver todas sus dudas. A partir de los 16 años, si así lo desean, podrán entrar solas, sin la compañía de sus madres, lo que facilitará también que se expresen más abiertamente ante cualquier cuestión que, de otra manera, les pueda dar reparo plantear», matiza el doctor Palacios.