La mitad de las personas que sobreviven a un ictus cumple con la medicación un año después

A pesar de que la adherencia al tratamiento y el control médico son esenciales para la recuperación, muchos pacientes tienen problemas para seguir sus pautas

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Tras sufrir un ictus, un tercio de las personas afectadas vivirá con algún tipo de discapacidad posterior. Para ayudar a superar estas secuelas, el control médico, la rehabilitación, la alimentación y un estilo de vida saludable son ejes fundamentales.

A pesar de la importancia que tiene el debido cumplimiento del tratamiento prescrito por el profesional sanitario en la recuperación de un ictus y en la prevención de un segundo episodio, solo el 50% de los pacientes que sobreviven a un ictus cumple con el tratamiento un año después de iniciarlo. Además, a menudo los pacientes tienden a sentirse cohibidos y pueden no ser del todo sinceros con su equipo médico, hecho que dificulta el seguimiento de la enfermedad y su recuperación.

El Dr. José A. Egido, neurólogo coordinador de la Unidad de Ictus del Hospital Clínico San Carlos, resalta que «es de vital importancia que el paciente siga con el tratamiento y que esté informado del proceso por parte de su facultativo. La recuperación de un ictus es una carrera de fondo, que exige esfuerzo, constancia y paciencia.

Sobre la relación de confianza entre médico y paciente, matiza: «Pacientes, familiares y médicos somos un equipo. Todos buscamos el mismo fin, la recuperación del paciente y, por lo tanto, debemos conseguir ese entorno de confianza mutuo, para que las visitas de seguimiento cumplan con lo esperado y mejorar la calidad de vida del paciente afectado por un ictus».

La recuperación tras un ictus

Ser consciente de que es un proceso largo y no dejarse llevar por la ansiedad. La rehabilitación debe iniciarse desde el hospital, pero debe seguirse el programa tras el alta. Puede compaginarse con ejercicios en casa, que refuercen los avances conseguidos con el equipo médico.

Hay que mantener la adherencia al tratamiento para evitar un segundo ictus. Si fuese necesario, poner alarmas o anotar cuándo es la próxima toma de medicación. También es vital ser sinceros con el equipo médico y siempre preguntar ante cualquier duda. Comunicar si no se ha cumplido con la pauta prescrita.

Controlar los factores de riesgo cardiovascular, ya que el 90% de los casos de ictus podrían evitarse con una adecuada prevención de los factores de riesgo y un estilo de vida saludable.

La probabilidad de sufrir un segundo episodio

«A pesar de que el paciente que ha sufrido un ictus tiene mayor probabilidad de sufrir otro, los fármacos disponibles en la actualidad permiten reducir el riesgo de sufrir un segundo episodio en casi un 60%, siempre que el paciente respete la adherencia al tratamiento», recuerda Egido.

«Muchas veces nos encontramos con la situación de abandono del tratamiento por parte de los pacientes cuando se les pasa el susto inicial, especialmente en aquellos casos de ictus leves». A este respecto el neurólogo insiste que «es fundamental mantener el control médico y que el paciente tome conciencia sobre los síntomas del ictus, ya que pueden ser una señal de alarma».

La detección temprana es la clave para limitar el daño cerebral y mejorar las posibilidades de recuperación.

Los principales síntomas del ictus son el dolor de cabeza intenso, problemas de visión repentinos, problemas para hablar y entender, pérdida del equilibrio y la estabilidad y pérdida de la fuerza en los miembros.

Ante alguna de estas señales de alarma, los profesionales sanitarios recomiendan avisar a los Servicios de Urgencias inmediatamente, ya que cada segundo cuenta en la lucha contra el ictus.