MAYA BALANYA

DÍA DE LA MADRE«Me encuentro a muchas madres que se sienten culpables cuando se dedican tiempo»

Alimentación, meditación, ejercicio y talento, las claves para que una mujer se sienta radiante

MADRIDActualizado:

Aunque va dirigido a cualquier franja de edad, el tercer libro de Pilar Benítez promete una verdadera transformación en las vidas de madres agotadas. «La clave del cambio está en que estas mujeres con hijos toman la decisión de hacer algo por sí mismas. Que consiguen entrar en una dinámica positiva y poco a poco dejan atrás el cansancio, la frustración y el abandono. Esto se traslada a todos los ámbitos de su vida. El programa lo notan ellas, y todas las personas que las rodean».

Porque las mujeres, explica la autora de «¡Siéntete radiante! en ocho semanas» (Grijalbo), y madre de cinco hijos, «tenemos por naturaleza tendencia a nutrir al que nos rodea, a atender… Pero solo cuanto mejor estemos nosotras mejor cuidaremos y mejores profesionales seremos. Me encuentro a muchas mujeres, sobre todo madres, que se sienten culpables cuando se dedican tiempo, pero para darle al otro lo mejor de ti tienes que cuidarte», advierte.

En esta obra Benítez da las claves para realizar estas grandes mejoras, basadas en «cambios en lo más básico, lo más obvio. Cada día comemos, bebemos, respiramos, sentimos, nos movemos... En esas pequeñas decisiones que vamos tomando a lo largo del día es donde tenemos que poner atención: ¿qué desayunamos? ¿qué comemos y bebemos entre horas? ¿cuánto rato dedicamos a hacer ejercicio? ¿respiramos para conectar con nosotras mismas? ¿gestionamos bien nuestras emociones? Los años pasan para todas, y si no ayudamos a nuestro cuerpo hoy lo acabaremos pagando. Desde aquí invito a las lectoras a que asuman su responsabilidad y sean las dueñas de su salud y de su destino. Es hora de pasar a la acción».

¿Cuál es la base del cambio?

La alimentación. La base de la dieta que proponemos la conforman los granos y, en especial, los de los cereales integrales. Es más, deberían constituir alrededor del 50% de nuestra dieta diaria. Su consumo aporta los nutrientes básicos para una buena salud. Si una persona consume un plato diario de cereales integrales, legumbres, verduras, frutas y frutos secos tendrá más energía y esta estará mejor repartida, porque será más constante a lo largo del día. Y cada vez le apetecerán menos los dulces.

¿Qué es lo primero que empiezan a notar las personas que empiezan a comer de esta forma?

Sobre todo, al principio, que mejoran sus digestiones. El reto consiste en ir conduciéndolas hacia una alimentación mucho más sana, que tonifica la energía digestiva. Digieren mejor, se les hincha menos la barriga, se regula el tránsito intestinal… A este nivel lo notan mucho.

¿Cuáles son los pasos a seguir?

Poco a poco enseñamos a dejar el azúcar y todos los endulzantes artificiales y harinas refinadas (carbohidratos simples), hasta llegar a una alimentación que consigue que las personas dispongan de una energía duradera hasta el final del día. Notan que ya no se funden a media tarde, y que dejan de tener bajones. Después, gracias a una dieta limpia, notan mejoras en su piel. También descansan mejor. Por varias razones: cenan antes, y más ligero, lo que les permite llegar a la cama "a menos revoluciones".

Y por supuesto, adelgazan. Siempre se pierde, pero sin querer. No es un objetivo perder peso, el objetivo es recuperar energía, salud, vitalidad, claridad mental y equilibrio emocional. Esos serían los verdaderos objetivos, pero siempre se pierde peso… porque se aprende a realizar una dieta limpia y muy nutritiva que regula el peso.

¿Cómo se lleva a cabo el cambio en la lista de la compra?

El cambio es progresivo. No pido nunca a nadie que tire comida. De entrada, vamos a gastar lo que tenemos y cuando toque adquirir algo en concreto, se compra lo que estamos proponiendo, pero muy progresivamente. Cada semana incorporamos una cosa. Un punto importante es que no hay prisa, no se cae el mundo. El libro solo acompaña y es flexible. Cada uno tiene que poder integrar esta nueva alimentación a su ritmo, sin estrés, no tenemos que añadir más.

Al final, ¿no resulta más caro comer así?

Cuando una persona compra un kilo de tomates ecológicos, obviamente es más caro que comprar un kilo de tomates normales. También un kilo de arroz integral es más caro. Pero a la larga, todos esos cambios van a producir en la persona mucha más salud. Hemos de ser inteligentes: si una persona tiene más salud, trabaja mejor, rinde más, toma las decisiones más acertadas, y su vida se va haciendo más eficiente. Con lo cual, es una inversión. Es una inversión de las inteligentes. Considero que a veces tiramos mucho dinero en buenos quesos, sobrasadas, charcutería, bombones, pasteles... ¿Por qué no lo invertimos en alimentos más sanos, en cuidarnos y así tener salud? Insisto, esa es la inversión más inteligente que puedes hacer.

¿Qué es lo que, sí o sí, no debemos tener en la despensa?

A ser posible, no deberíamos tener azúcar, endulzantes artificiales y bollería refinada. Como sustitutos del azúcar podemos utilizar estevia (en gotas o comprimidos), pero ojo, que endulza muchísimo. Haría una apuesta por la melaza de arroz, que se encuentra en cualquier supermercado ecológico, o en cualquier herbolario o tienda de dietética, incluso por internet.

¿Cómo facilitan ustedes ese tránsito hacia una dieta sana?

Nosotros preparamos la lista de la compra semanal. El objetivo es que ellas, cuando dejan el programa después de dos meses, ya estén acostumbradas.

¿Cómo se consigue que los niños no rechacen esta nueva alimentación y dejen atrás refinados y azúcares?

Es súper fácil pero tiene que ser poco a poco. Si los niños tienen menos de 5 años no hay problema, porque comen casi de todo… A partir de ahí aconsejo ir con cuidado. A los niños no se les puede cambiar el alimento de un día para otro. Lo que les proponemos a las madres es, primero, que lo cocinen hasta que les salga bien, y cuando les salgan bien el arroz y el bizcocho versión saludable, entonces se los den a los niños. Si un niño prueba algo malo no lo vuelve a comer. Por eso es importante que primero probemos las recetas.

Junto con la alimentación, una de las patas del programa es la meditación. ¿De qué forma resulta beneficiosa?

Es un ratito para pensar en ti. Nos pasamos el día preparando la jornada, los desayunos, trabajando, ordenando la casa, haciendo recados, yendo cada vez más rápido de un sitio a otro, nos preocupamos de nuestros padres, de nuestras parejas, de nuestros hijos... Tenemos la agenda llena de citas, compromisos, pendientes... ¿y cuántas citas tenemos al día para quedar con nosotras mismas? Planteo esa reflexión. ¿Cuantas veces te paras a ver si estás bien, o si tiene hambre, o si estás triste, o no estás conforme con tu día a día? Demasiadas veces hacemos de consejeras pero, ¿y de nosotras mismas? Lo que propongo es que para poder estar bien, a gusto en tu piel, es muy importante además de alimentarte bien reconectar con una misma.

La meditación, ¿la puede practicar todo el mundo?

Sí. La herramienta para hacerlo puede ser la reflexión o momentos de silencio. Es un mito aquello de que durante la meditación no se piensa. No pensar es imposible. Nosotros con esta práctica nos reconectamos, nos reconocemos y cuando ya estamos reconectadas es cuando empezamos a trabajar la respiración, la plena presencia y vamos dejando espacio para que asome nuestra verdadera naturaleza. Es ahí donde se produce el cambio. Cuando empezamos a dejar espacio a nuestra intuición y creatividad… Siempre digo que es muy importante empezar a hacer todo este proceso sin expectativas. Que nadie se crea que va empezar a levitar. Solo se trata de empezar a tener unos minutos contigo misma de forma regular, de estar presentes. Pero si se hace esto de forma regular, se van a notar cambios. La expectativa mata la naturalidad con que salen las cosas. Se trata de facilitar un tiempo para estar sentada, respirando, sintiéndose a una misma, notando la piel, el aire al cara, en definitiva, sintiendo. Solo de esta forma, poco a poco, conseguiremos que se produzca un cambio.