Diástasis abdominal, un problema que sufren el 80% de las mujeres tras el parto

Más allá de los motivos estéticos, puede causar pérdidas de orina, dolor en las relaciones sexuales, estreñimiento, malas digestiones e, incluso, dolor abdominal

MADRIDActualizado:

El cuerpo cambia durante el embarazo, existiendo un crecimiento del útero que alberga al bebé, lo que hace que los músculos abdominales se expandan y se produzca una rotura en la línea alba dando lugar a la diástasis. Tras el parto, en una minoría de mujeres, el abdomen vuelve a su lugar. Sin embargo, en el 80% no mejora de forma natural y persistirá un volumen en el abdomen similar al de una embarazada de 4 meses.

Esta patología va más allá de lo estético, provocando otras dolencias como pérdidas de orina, dolor al mantener relaciones sexuales, estreñimiento, malas digestiones e incluso dolor abdominal. El director de Fisioterapia Vicetto en Madrid, Rafael Vicetto, ha desarrollado un tratamiento no invasivo como alternativa al paso por el quirófano.

Recuperación en un tiempo récord

«Es un método sencillo, cualquier mujer puede ser capaz de realizarlo sin importar su forma física o el tiempo que haya pasado desde que dio a luz para poder recuperar su abdomen», asegura Vicetto. Los resultados son visibles desde las pocas semanas y asegura que, si se siguen las instrucciones, la mayoría nota una enorme mejoría pasados 21 días. «Como especialista en ginecologia tratábamos a nuestros pacientes sobre todo a nivel del suelo pélvicopero y enseguida descubrí que muchas mujeres venían muy frustradas. Nos indicaban que habían hecho toda clase de dietas y ejercicio pero que la tripa seguía ahí, pareciendo incluso que seguían estando embarazadas». Fue entonces cuando el fisioterapeuta se percató de que «no hay que obviar que, además de la salud física, se trata de un problema estético que afecta directamente a la autoestima. La mayoría después del tratamiento parecen otras, ganan mucha seguridad en ellas mismas, desaparecen molestias musculares, mejoran sus digestiones y reducen el abdomen».

Nunca es tarde para recuperar el abdomen

Es importante destacar que no hace falta que el embarazo haya sido reciente «tenemos casos de mujeres que fueron madres hace años y, aún con el paso del tiempo, han sido capaces de decir adiós a su diástasis y a todos los problemas vinculados a ella».

El objetivo de Stopdiástasis es ofrecer a las mujeres una solución a un problema que, a pesar de ser muy desconocido, afecta a la mayoría de las madres tras dar a luz. Según Rafael Vicetto, «no es algo de lo que se hable en las clases preparto o en las consultas rutinarias del embarazo, la diástasis es la gran desconocida y, sin embargo, supone un problema generalizado que se debe tratar y no dejarlo en un segundo plano. Cuanto antes se trate, antes se disfruta de una mayor calidad de vida».

Recomendaciones para paliar la diástasis

No es fácil recuperar el tipo después del embarazo, pero estas pequeñas recomendaciones de Laura Rojas, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico y licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y una de las socias de En suelo Firme, pueden ayudar a paliar la diástasis:

-No a los abdominales tradicionales. Los ejercicios abdominales tradicionales, esos en los que realizas una flexión del tronco aproximando las costillas a la pelvis, están absolutamente prohibidos si tienes diástasis. Si, además, tus rectos del abdomen están más separados de lo habitual, lo único que vas a conseguir realizando abdominales tradicionales (además de someter a una hiperpresión a tus músculos perineales) es aumentar esa diástasis de rectos, esa separación. Asimismo, las posturas de torsión y los impactos pueden perjudicar la diástasis.

-Tonifica el músculo transverso del abdomen. El principal objetivo va a ser recuperar la funcionalidad abdominal. Para ello vas a tener que trabajar a conciencia el transverso del abdomen, un músculo abdominal profundo, que separa las vísceras de «la tableta».

-Evita los esfuerzos en apnea inspiratoria (aguantando la respiración) que se producen en tu día a día, y de los que probablemente no seas consciente. Hay que evitar todo aquello que suponga una presión en el abdomen, como por ejemplo, coger o transportar peso, realizar pujos para defecar, o levantarte de la cama sin ponerte de lado previamente.

-Además de un problema digestivo bastante molesto, el estreñimiento es uno de los grandes enemigos de nuestro suelo pélvico y, en caso de tener diástasis, con más razón deberemos evitarlo, pues los esfuerzos defecatorios que realizan las personas estreñidas en el momento de la evacuación suponen una hiperpresión abdominal que puede aumentar aún más la separación entre los rectos del abdomen, así como perjudicar los músculos del periné.

-Si puedes evitarlo, dale a tu diástasis el tiempo y los cuidados necesarios para recuperarse antes de volver a quedarte embarazada.

-La Gimnasia Abdominal Hipopresiva consigue beneficios tanto a nivel de la musculatura profunda del abdomen como en los músculos y tejidos de tu suelo pélvico.

-Fajas específicas: La mejor faja del mundo, la que puedes llevar 24 horas al día, es la activación de tu región abdominal, tonificando el músculo transverso del abdomen. Sin embargo, si tu transverso está muy debilitado y el tejido fascial seriamente lesionado, existen fajas especialmente diseñadas para el tratamiento de la diástasis que están dando buenos resultados y cuya función es la de aproximar los rectos del abdomen para que cicatrice la línea alba, actuando como un corset natural produciendo la cicatrización del tejido dañado.

-La intervención quirúrgica será el tratamiento de elección sólo en los casos más severos, aquellos que no avanzan tras un programa de recuperación guiado por un especialista, aquellos en los que existe dolor al contraer la musculatura abdominal, si los problemas de incontinencia persisten, o si la lesión de la pared abdominal es importante. En caso de recurrir a una abdominoplastia, la fisioterapia seguirá teniendo un importante papel tanto antes como después de la cirugía: antes, ayudando a que la musculatura llegue al día de la operación en el mejor estado posible, y después, favoreciendo la recuperación de los tejidos y reprogramando la cincha abdominal para que la diástasis no vuelva a aparecer.