Cómo lucir unas piernas bonitas... sin varices

Falsos mitos y remedios para acabar con este problema estético

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El calor siempre invita a quitarse cuantas más prendas de ropa mejor para afrontar las altas temperaturas. Sin embargo, es una época en que muchas mujeres, y cada vez a edades más tempranas, sienten cierta incomodidad al observar que en sus piernas han aparecido «venitas rotas» o «telas de araña» que no son nada favorecedoras desde un punto de vista estético.

Afortunadamente, tal y como asegura la doctora Ángela Miguel, especialista en cirugía vascular del Instituto Médico Láser, estas arañas vasculares superficiales no son peligrosas «solo preocupan a las mujeres porque afean sus piernas, salvo que lleguen a ser tantas que la sangre estancada produzca al paciente sintomatología de estancamiento, como es dolor de piernas».

Las mujeres tienen predisposición por un componente hereditario y por tomar anticonceptivos

Su aparición se debe, en primer lugar, a la condición de ser mujer porque se trata de un asunto puramente hormonal. «Los hombres no tienen este problema porque no tienen estrógenos. Si en un gimnasio un hombre se ve a hombres que tienen es porque toman pastillas y se ponen hormonas. Es curioso que a la consulta llegan muchos opositores a bomberos o policía que toman pastillas para muscularse y es entonces cuando les salen arañas musculares, lo que es un motivo excluyente en su acceso y, por eso, quieren quitárselas».

Esta doctora apunta que las mujeres tienen predisposición por un componente hereditario y si toman anticonceptivos, «y como los toman cada vez a edades más tempranas, es más fácil que les salgan antes varices. También hay determinados medicamentos que se usan contra el cáncer de mama que producen mucha patología vascular».

Falsos mitos

Por todo ello asegura que no hay muchas medidas de prevención. «Practicar deporte va por épocas que se recomiende o no, pero, en principio, parece que no afecta ni para bien ni para mal. Influye positivamente para mejorar las arterias, pero para la prevención de varices no. No obstante, el sedentarismo no es bueno porque el drenaje venoso se ejerce por la almohadilla plantar y cuanto más se camine más posibilidades de buen drenaje habrá».

También desmiente que cruzarse las piernas acelere la aparición de las molestas varices «no influye para nada. Es un falso mito. Lo mejor para prevenir es no tomar anticonceptivos porque el componente genético no se puede evitar».

Los tratamientos en pequeñas varices no son definitivos porque no resuelven la causa que las origina

Respecto a las mujeres que opten por eliminar este problema de sus piernas deben saber que existen varios tratamientos, pero no es recomendable que se sometan a ellos en las fechas cercanas al verano, puesto que durante un mes tendrán las piernas más feas porque se inflaman, la sangre se coagula, aparece eritema, manchas... y, además, no les puede dar el sol en la piel afectada. Por ello, la decisión debe tomarse con bastante antelación.

También advierte la doctora Miguel que los tratamientos en pequeñas varices «no son definitivos» porque no resuelven la causa que las origina, «simplemente borran la huella visible de las piernas, pero no el problema. Una ecografía no permite saber porqué se produce una araña en un lugar u otro. Tras un tratamiento, lo normal es realizar una revisión cada dos años. Sin embargo, en las varices patológicas, que son muy gruesas, es diferente porque se cierra el punto de fuga, la vena se renueva y se arregla el origen del problema. En este caso pueden ser tratadas por la Seguridad Social porque son consideradas una enfermedad y ya suponen cierto riesgo, además de ser dolorosas».

Uno de los métodos para eliminar las varices superficiales o estéticas es el denominado terapia fotodinámica en la que se emplea una espuma esclerosante que se inyecta y engrosa la pared de la vena, que al ser muy fina (un milímetro) engorda enseguida y queda cerrada.

Los expertos advierten que aunuq ela mejora es visible tras un tratamiento, no es defiinitiva
Los expertos advierten que aunuq ela mejora es visible tras un tratamiento, no es defiinitiva

También se utiliza el láser que calienta la sangre que va por la vena y el calor la quema. «El láser es más permanente porque destruye la vena, pero utilizarlo solo "a pelo" sin la fase anterior, por encima de las venas funciona malamente y, además, puede producir algunas quemaduras por lo que no resulta muy recomendable», explica esta especialista.

Añade que se emplean burbujas, que se consiguen gracias a la sustancia líquida, autorizada por la Agencia del Medicamento, y que se diluye porque no necesita una concentración elevada. «Cuando se inyectan las burbujas, la luz del láser provoca que esté más tiempo en contacto con la pared venosa y sea 20 veces más eficaz. Probablemente este método es el más rápido y seguro. Prácticamente con una sesión y un repaso los pacientes se van satisfechos por que, además, no requiere anestesia».

En las varices patológicas el tratamiento clásico que se ha hecho siempre, aunque ahora cada vez menos, es el de arrancarlas al introducir un catéter desde el punto de fuga, hacer un nudo y, a partir de ahí, retirar la parte afectada con un catéter.

Existe otro tratamiento que lleva más tiempo, y de mayor éxito, que es la termablación endovenosa, que utilizando una fibra de láser o de radiofrecuencia se introduce hasta el punto de fuga y, según se va retirando, va quemando la vena. Es una cirugía que requiere un poco de anestesia local, pero el paciente puede caminar desde el primer momento, aunque debe utilizar unas medias de compresión. Este método tiene una seguridad de no recidivas mayor que el arrancamiento de la vena.

Desde hace tiempo también se realiza el tratamiento de poner la espuma que engorda la pared de la vena porque la sangre circula mal y se coagula. «En este caso —puntualiza—, el índice de recidiva es alto, llega a un 40%».

La doctora Miguel añade que últimamente se está utilizando un pegamento que es un derivado del cianoacrilato, del famoso Super Glue, y se aplica igual que con la termablación intravenosa. «Se realiza una canalización de la vena a través de un microcatéter, se llega al punto de fuga y, a partir de ahí, se inyecta el pegamento cada tres milímetros gotita a gotita. La ventaja es que no necesita anestesia porque no duele nada y la duda es cuanto dura su efecto porque este método es más bien reciente y no hay datos. «El primero en utilizar la termablación intravenosa fue el español mallorquín, Carlos Bonet, que tuvo que irse a Estados Unidos para que le hicieran caso. Con la ayuda de un americano lo sacaron adelante hace 20 años. A los 10 años, que es cuando se miden las recidivas, el índice era de tan solo un 0,3», concluye este doctor.