Boca-mano-pie: una enfermedad infecciosa pero benigna

Aunque se da más en niños pequeños, pueden sufrirla personas de todas las edades

MADRIDActualizado:

Desde Cinfasalud y de la mano del Dr. Josep de la Flor i Brú, Director de Pediatría en Atención Primaria, Subdirector de Pediatría Integral y Vocal regional de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), entre otros cargos, explicamos qué es la enfermedad boca-mano-pie, sus causas, síntomas y tratamiento.

La llamada «boca-mano-pie» es una enfermedad infecciosa y contagiosa, generalmente benigna, que afecta fundamentalmente a niños pequeños, pero que puede contagiarse a personas de todas las edades. Es muy común y aunque hay casos en todo el mundo, es más frecuente en zonas tropicales. Además, su incidencia es mayor en colectivos con poca higiene y sobrepoblación y sus brotes se presentan con más frecuencia entre los meses de junio y octubre.

¿Cómo se produce?

Es una enfermedad producida por virus. Los responsables son los llamados enterovirus, un grupo muy extenso de microorganismos que comprende los virus de la poliomielitis (enfermedad erradicada en España en 1988 gracias a la vacunación masiva y a punto de serlo en el resto del mundo) y los enterovirus-no-polio, con más de 100 variedades, que comprenden los virus Coxsackie A y B, los Virus ECHO, los parechovirus y los enterovirus propiamente dichos.

La infección se transmite principalmente a partir de virus eliminados por vía digestiva (durante varias semanas) y de manos contaminadas por restos fecales (vía fecal-oral).

Secundariamente, también se transmite por:

-Vía respiratoria (al toser, estornudar, hablar…): durante una o tres semanas.

-El parto: de madre a niño.

-La lactancia materna.

-Contacto con objetos contaminados por partículas víricas: como los enterovirus sobreviven largos periodos de tiempo en superficies inanimadas, la transmisión también se produce así, lo que ocasiona que puedan producirse epidemias en hospitales, guarderías y escuelas.

¿Cuáles son sus síntomas?

La enfermedad boca-mano-pie es la forma más conocida de infección por enterovirus y se llama así por la distribución característica de las lesiones cutáneas que causa lesiones vesiculares (pequeñas ampollas en la piel, de pocos milímetros de diámetro) en:

-Las palmas de las manos.

-Las plantas de los pies.

-El interior de la boca.

Estas lesiones pueden presentarse en otras partes del cuerpo: tronco, dorso de las manos y de los pies, espalda, región del tendón de Aquiles, glúteos… Además de las lesiones cutáneas, estas infecciones acostumbran también a dar fiebre: puede ser alta (40º) y prolongada (entre 3 y 6 días).

Otra forma muy común de enfermedad por enterovirus es la herpangina, un tipo de faringitis vírica caracterizada por lesiones bucales localizadas en la parte posterior de la faringe, que, en ocasiones, evolucionan a pequeñas úlceras, no tan dolorosas como las causadas por el virus del herpes, con las que a veces se confunden. Existen otras formas infecciosas causadas por este virus y que son más difíciles de reconocer y diagnosticar, ya que muchos otros virus pueden causarlas:

-Exantemas o erupciones no vesiculares y generalizadas por todo el cuerpo.

-Cuadros respiratorios de resfriado común.

-Gastroenteritis agudas (vómitos y diarrea).

-Fiebre sin otros síntomas.

-Conjuntivitis

Aunque el aspecto de las lesiones es común a estas otras infecciones, lo que nos hará sospechar que se trata de la enfermedad boca-mano-pie es la localización de esas pequeñas ampollas.

Las complicaciones graves son poco frecuentes

Una complicación rara de la enfermedad boca-mano-pie es la caída de las uñas de las manos y de los pies (llamada onicomadesis) a las pocas semanas de la curación de la enfermedad. Es reversible, dado que las uñas vuelven a crecer normalmente después.

En casos de lesiones bucales muy intensas y dolorosas, el niño puede rechazar la alimentación y la ingesta de líquidos, lo que en raras ocasiones podría producir una deshidratación.

Excepcionalmente, algunos tipos de enterovirus (E-71 y D68) pueden producir complicaciones muy graves como encefalitis, parálisis, edema pulmonar o complicaciones cardíacas. Los recién nacidos, por un sistema defensivo muy inmaduro, son más propensos a sufrir las formas más graves de estas infecciones.

A día de hoy no hay posible tratamiento

No hay ningún tratamiento antiviral contra los enterovirus, responsables de la aparición de esta enfermedad. De hecho, ningún antibiótico tiene efecto sobre la evolución de la infección; al contrario, puede favorecer la aparición de complicaciones.

El tratamiento común se reduce a las medidas de confort para el niño enfermo:

-Analgésicos-antitérmicos (paracetamol o ibuprofeno) para controlar la fiebre, el malestar general asociado a la enfermedad o el dolor producido por las lesiones cutáneas o dentro de la boca.

-En lesiones bucales dolorosas hay que evitar la ingestión de ácidos (naranja, otros cítricos, tomate…) y beber líquidos moderadamente fríos por su efecto calmante del dolor.

Claves de prevención

Si bien no existe todavía ninguna vacuna disponible contra los enterovirus -aunque se sigue investigando -, podemos establecer unas medidas útiles de prevención para hacer frente a esta enfermedad, y son fundamentalmente dos:

-El lavado de manos, sobre todo en los cambios de pañal.

-El aislamiento del niño enfermo, que no puede acudir a guardería o escuela hasta que desparezca la fiebre y las vesículas de la piel se hayan secado.