Blue MondayMétodos para superar el día más triste del año

Muchas personas no son felices por lo que les sucede, sino por su diálogo interior

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Las personas que piensan que están tristes, lo primero que deben darse cuenta es que en la mayor parte de los casos se sienten así, no por lo que les sucede en su vida, sino por lo que se dicen en su diálogo interior. Al menos así lo asegura Rafael Santandreu, psicólogo y autor de libros como «Ser feliz en Alaska».

En su opinión, en primer lugar debemos aprender a controlar este diálogo interno porque puede resultar muy perjudicial y amargarnos la vida. «Si no aprendemos a modificar este aspecto en poco tiempo habrá un Blue Monday, un blue week, un blue year... Es decir, que estaremos todos los días sintiéndonos que es el día más triste del año».

Tenemos la creencia de que necesitamos muchas cosas materiales e inmateriales

Este experto señala, además, que la sociedad actual genera una enfermedad que él mismo denomina «necesititis», que considera un verdadero problema «ya que es la madre de la depresión, la ansiedad, el estrés». Consiste en la creencia de que necesitamos muchas cosas para estar bien y ser felices. Cosas tanto materiales, pero también inmateriales: que todo el mundo me respete, que todo el entorno me quiera, me admire...

San Francisco de Asís dijo al final de su vida: «cada vez necesito menos cosas y las pocas que necesito, las necesito muy poco». En esta línea, Santandreu propone a cada lector de este artículo que se pregunte: «¿Qué es lo realmente importante en mi vida?». «Si somos sinceros, reconoceremos que lo verdaderamente importante para vivir son dos cosas: agua y comida. Si disponemos de estos dos elementos, a partir de ahí podremos valorar que hay muchas cosas que tenemos que no necesitamos para nada, y menos aún para hacernos felices. El problema es que nos generamos muchas necesidades absurdas que nos impiden sentirnos bien», señala.

No es el fin del mundo

Pero si la «necesititis» es la madre de la depresión, hay otra enfermedad, la «terribilitis», que es el padre. «Se trata de una tendencia a creer que cualquier adversidad es el fin del mundo —explica este psicólogo—. Las personas fuertes con capaces de medir las cosas en su justa medida y, por ello, sentirse felices, pero las más débiles sufren por asuntos que no lo merecen. A estas últimas yo les diría, por ejemplo, que piensen en el físico Stephen Hawking, que lleva más de 40 años en una silla de ruedas sin poder moverse, y en lo que les diría si le cuentan su adversidad».

Otra de las recomendaciones de Rafael Santandreu consiste en que las personas aprendan a relentizar su vida porque esta sociedad lleva un ritmo que impide la armonia personal y valorar lo que poseen. «El ser humano, sobre todo en las ciudades, vive al doble de la velocidad de lo normal y eso no es bueno en nada. Impide apreciar todo lo que nos rodea: los colores, las formas de los edificios, las conversaciones pausadas... No hay peor manera que desaprovehar la vida que ir corriendo a todas partes».

Explica que cada uno somos el dueño de nuestra mente, aunque nos sintamos presionados por las influencias externas. «La psicología cognitiva nos enseña a reaccionar de forma positiva. Es un entrenamiento de principios mentales, de diálogos internos muy profundos. Si nos dejamos llevar por las exigencias sociales será más difícil ser feliz».

¿Cómo mejorar nuestro diálogo interno?

Según el psicólogo Rafael Santandreu es necesario un entrenamiento de una hora y media diaria. Y, lo mejor, no se requiere acudir a la consulta de un especialista. Se trata de hacer «un "contralavado" del lavado de cerebro que la sociedad nos ha hecho respecto a cosas absurdas que nos hacen infelices. Es la forma de revisar todos nuestros pensamientos y cambiarlos por ideas fuertes y optimistas que nos permitan ser felices».

Para ello propone que aquellos que deseen desterrar la tristeza se hagan con una buena guía de psicología cognitiva que utilice métodos contrastados científicamente. «Desde un principio percibirán que estos métodos son eficaces y de forma gradual en tres o cuatro meses los irán adoptando».

«Hay que aparcar el móvil para que nos dé libertad de pensamiento»

Insiste en que los cambios son graduales, pero también señala que en ocasiones se logran de forma inmediata como ocurre en aquellas personas que han sobrevivido a un accidente o una enfermedad grave, y de un día para otro cambian su forma de pensar y deciden percibir los aspectos importantes de la vida y no preocuparse por lo superfluo.

Santandreu recomienda tener cerca «unas "tijeras" para recortar todo aquello que nos perturba la felicidad y no nos deja aprovechar el tiempo en cosas que realmente nos satisfacen.

También aconseja aparcar el móvil. «Lo ideal sería crear un movimiento social y empresarial para volver al teléfono fijo, pero como es difícil es importante que se utilice en menor cuantía de tiempo para que nos dé libertad de poder pensar e, incluso, estar una hora mirando a la pared sin hacer nada. El móvil, que se considera un progreso, en realidad es un atraso porque nos hacer estar hipercomunicados y perder tiempo en mensajes y comentarios absurdos de gente que no nos interesa para nada. La cordura aún existe en nuestro planeta y debemos conservarla», puntualiza.