Vida sana

«Los bebés necesitan dormir al menos 17 horas, los adolescentes nueve»

El doctor Pin, de la Unidad del Sueño del Hospital Quirónsalud, afirma que ajustar la cantidad y calidad de sueño a las necesidades del organismo permite vivir más años

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Si usted es de las personas que da un manotazo cada mañana a su despertador cuando interrumpe su plácido sueño, a partir de mañana, si lee este artículo, le dará con más rabia aún cada vez que la alarma le produzca ese tedioso sobresalto matutino. La razón no es otra que ahora ya sabrá que «está demostrado que ajustar la calidad y cantidad de sueño a nuestras necesidades alarga también la calidad y cantidad de vida», tal y como asegura Gonzalo Pin Arboledas, de la Unidad del Sueño del Hospital Quirónsalud de Valencia.

A ello añaden desde la Sociedad Española del Sueño que «se puede morir antes por falta de sueño que por falta de comida», como consecuencia de todos los procesos biológicos que se originan mientras se duerme, y que «no se pueden vivir más de seis días durmiendo menos de cuatro horas». Pero aún hay más. Un artículo recientemente publicado en «The Times» informaba de que dormir alarga la vida más que el comer o practicar sexo.

Pero no se lleven a engaños; el sueño es un gran reparador del organismo y logrará que viva más años si va acompañado en perfecta armonía de una correcta nutrición y ejercicio físico.

Pero, ¿cuántas horas se deben dormir para alargar la vida? «Cada organismo tiene sus propias necesidades –explica Gonzalo Pin Arboledas– pero, en términos generales, los bebés necesitan al menos 17 horas; los niños hasta los cuatro años necesitan dormir siesta; los preadolescentes requieren dormir 8 horas, los adolescentes nueve y, a partir de ahí, se va disminuyendo el tiempo dedicado según se avanza en edad hasta llegar a las personas de 70 años, que necesitan tan solo cinco o seis horas».

El problema es que se calcula que el 30% de los españoles dedica a este menester siete horas al día, lo que, por cierto, puede aumentar el riesgo cardiovascular, la aparición de algún tipo de cáncer e, incluso, la muerte.

En la humanidad se está produciendo un fenómeno que no había ocurrido nunca: desde principios del siglo XX, el ser humano pierde seis minutos de sueño diarios cada década y muy pocos especialistas se preocupan de las consecuencias.

«En la actualidad es más alarmante porque el cerebro humano –acostumbrado a la luz del día para realizar actividades y a la oscuridad nocturna para dormir– ahora se ve afectado por la contaminación lumínica de las urbes. También por que es cada vez más habitual estar por la noche con el móvil, la tablet..., que emiten luz blanca y engañan al cerebro haciéndole creer que es de día y aún no hay que dormir», advierte este experto.

¿Y si se compensan esas horas de menos con una siesta? ¿Se alargaría también así la vida? Lamentablemente no. Con tan solo 6 minutos de siesta se regenera el organismo para ese día, pero no repara las horas perdidas durante la noche.

A partir de ahora, ya lo sabe: duerma más... a la espera de que este artículo no le haya quitado el sueño.