VIDA SANA

Las alergias alimentarias aumentan entre los niños españoles

Entre el 4 y el 8% de niños sufren algún tipo de alergia o intolerancia alimentaria, según datos de la SEICAP

Las alergias alimentarias aumentan entre los niños españoles

Son cada vez más los niños españoles que padecen algún tipo de problema alimentario. Pero no todo son alergias, sino que también se puede padecer intolerancia a algunos alimentos.

En una alergia alimentaria «el sistema inmune reacciona contra ciertas sustancias que están presentes en los alimentos y que reciben el nombre de alérgenos» explica Lujan Soler, licenciada en Nutrición, especialista en alergias e intolerancias alimentarias del comité de prensa de Addinma. Por otro lado tenemos las intolerancias, «aunque puede tener síntomas similares a los de una alergia, el sistema inmunológico no interviene en las reacciones que se producen de la misma manera».

Los alimentos que más problemas suelen causar en menores son el huevo y la leche, junto a otros como los frutos secos, legumbres y frutas o pescados y mariscos. El Ministerio de Sanidad junto a AECOSAN, Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición, han puesto en marcha un proyecto acerca de la importancia del etiquetado de los productos, «El etiquetado cuenta mucho». Donde se pueden encontrar consejos sobre los alérgenos de los alimentos.

Reglamento 1169/2011

Según esta normativa, todos los establecimientos donde se ofrezcan alimentos deberán tener a disposición de los clientes un listado con los productos alérgenos que se encuentran en la tienda, bar o restaurante. Además, «alimentos tanto envasados como no envasados deben incluir información sobre los alérgenos en la lista de ingredientes, de forma destacada y accesible, ya sea con distinto color, tamaño o tipografía» añade Lujan Soler.

En este reglamento se encuentra el listado que consta de:

• Huevos y leche, principalmente por la lactosa.

• Pescado, crustáceos y moluscos.

• Frutos de cáscara, cacahuetes y cremas de cacahuete.

• Soja, apio y altramuces.

• Mostaza.

• Granos de sésamo.

• Dióxido de azufre y sulfitos.

Se incluyen aquí además todos los productos que podrían derivar de los mencionados en la lista y que puedan estar hechos a base de ellos. «Los consumidores alérgicos pueden encontrarse con dos extremos: etiquetados preventivos, donde se declara un alérgeno que posiblemente no esté o por el contrario, no se incluye y sí esta presente en ese producto» aclara Luján Soler.

Cuidados preventivos

A la hora de cocinar tanto los aceites como los utensilios de cocina que se utilicen deben estar limpios para evitar una posible «contaminación cruzada», en la que ya no solo afectan los ingredientes de los propios alimentos sino los residuos que puedan quedar tras manipular otros productos. «Podemos preparar una ensalada de lechuga con tomate, atún, queso, pero si la preparamos en una tabla donde previamente se ha manipulado huevo, éste debe ser incluido en la lista de alérgenos de la ensalada» explica Lujan Soler.

La higiene personal también es recomendable, cocinar con las manos recién lavadas puede evitar el mismo problema que el que se presenta con la limpieza de los utensilios, ya que en las manos siempre quedarán partículas de los alimentos manipulados anteriormente. Además, el orden y el etiquetado de los alimentos dentro de la nevera puede ayudar a no juntar los alérgenos con los que no lo sean.

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