La química Ángela Quintas, autora de «Adelgazar para siempre» - INMA FLORES

«Somos pura química: para adelgazar la clave está en mezclar bien los alimentos»

La química Ángela Quintas acaba de publicar «Adelgazar para siempre», donde da todos los secretos para perder peso

MADRIDActualizado:

«No existen milagros, ni siquiera en las dietas. Todo tiene una base científica. Nosotros mismos somos pura química, por eso es tan importante aprender a mezclar bien los alimentos y saber nutrirse, no alimentarse, para adelgazar», asegura Ángela Quintas, autora del libro «Adelgaza para siempre». En esta obra esta Química de carrera, máster en Nutrición, responde de forma coloquial a las preguntas más frecuentes de las personas que quieren bajar de peso y no lo consiguen. O lo consiguen pero después lo recuperan. O pasan hambre y no adelgazan.

—En su libro no hay recetas... pero si un buen repaso a los conceptos básicos de nutrición.

—La idea es que el lector entienda cómo mezclar los alimentos y que aprenda a nutrirse y no a alimentarse únicamente con calorías vacías. Diferenciar esto es primordial. Que sepa también qué es lo que pasa cuando ingiere hidrato de carbono solo o con proteína. Cambia mucho. En realidad el libro está enfocado a enseñar al lector a controlar nuestro nivel de insulina en sangre a lo largo del día.

—Se oye mucho la siguiente frase: «cuando quiero adelzagar solo ceno un yogur o una pieza de fruta». O... «estoy a dieta desde que tengo memoria». Cosas que, según usted, está rematadamente mal hechas. ¿Cuáles son los errores principales que cometemos todos, y de dónde los sacamos?

—Esto es solo un ejemplo de que se nos están olvidando cosas muy básicas, que nuestros padres hacían bien. De primero tomaban, por ejemplo, lentejas en plato de duralex y luego proteína. En mi casa siempre había un huevo o unos boquerones. Ahora estamos multiplicando por dos o por tres el hidrato de carbono y nos estamos olvidando de la proteína que debería venir después. La idea es eso, volver a combinar las dos cosas. Piense en los japoneses. Son todos flacos, porque fundamentalmente toman arroz con pescado o «nuddles» acompañados de pollo o cerdo. Ahora aquí hemos decidido abusar de la pasta con verduras, o el arroz con verduras. Alguna vez lo puedes hacer pero, ¿dónde está la proteína en esos platos?

—¿Por qué estamos cambiando u olvidando determinados buenos hábitos que teníamos y que nos daban un buen resultado?

—Porque nos están todo el rato bombardeando con información. La gente me ha dicho, he leído… Creo que al final, de tanta información, nos perdemos. En este sentido, me dan mucha pena las adolescentes, todo el día atacadas con imágenes de modelos con unos cánones de belleza perfectos que no existen. Hay dos o tres que tienen esos cuerpos privilegiados, no más. Cuando nosotras éramos pequeñas no teníamos esa influencia. No es bueno hacer esos sacrificios extremos o vivir en una vida de prohibiciones, no tiene sentido. Todo hay que normalizarlo un poco.

—Haga por favor un resumen de las cinco reglas innegociables de su método.

—Serían las siguientes:

1 ) No tomar hidrato de carbono solos, y deben ir acompañados siempre de proteína. El hidrato de carbono, recordemos, es todo lo que nace de la tierra: la verdura, arroz, la pasta, verdura y fruta. La proteína es todo todo lo que corre salta, vuela o nada..

2) Cuidado con los hidratos de carbono líquidos: Zumos y gazpachos, por ejemplo. A nivel de composición son maravillosos, tienen infinidad de vitaminas, etc. pero, ¿a que usted no se tomaría tres naranjas si no fueran en zumos? ¿Qué es lo que pasa cuando yo ingiero esas tres naranjas de golpe? Pues que como el líquido pasa Que no actúa la milasa salivar, solo la pancreática. Porque el líquido pasa a mi estómago. Es decir, meto en el cuerpo una cantidad muy grande de hidrato, que hace que mi páncreas secrete insulina para normalizar ese hidratos de carbono en sangre. Esto provoca tres cosas: una parte de ese hidrato va al hígado para órganos vitales. Otra parte va al músculo. Pero una tercera parte la convierto en grasa. Lo ideal, si no puede vivir sin zumo por las mañanas, que al menos lo intercarle, y no entre con el estómago vacío. ¡Aunque, mejor tome usted una fruta!

3) Comer cada 3 o cuatro horas: ¿Por qué? Porque si paso demasiado tiempo sin comer, como mi cuerpo tiene que seguir consiguiendo energía de alguna manera, corro el riesgo de que utilice la masa muscular como combustible, en lugar de la grasa que tengo acumulada en el cuerpo. Y esto hará que vaya subiendo peso.

4) No dejar pasar más de una hora desde que me levanto hasta que ingiero algún alimento. Si cené a las 8 de la tarde y desayuno doce horas después, estoy igual que en el punto anterior, con riesgo de utilizar mi masa muscular como combustible.

5) No hacer deporte con el estómago vacío: Sería por lo mismo, las posibilidades de que me baje la masa muscular son muy altas.

Estas cinco reglas hay que seguirlas de manera más estricta si uno se encuentra en las primeras fases de adelgazamiento.

—Otra frase muy extendida es la de «hay que comer de todo pero poco».

—No hay que comer de todo. No tengo que beber alcohol. De hecho, este no tiene porque formar parte de mi alimentación. ¿Tengo que tomar alimentos procesados? Pues tampoco. ¿Pasa algo porque los tome una vez? No, no pasa nada, pero no tiene que formar parte de la dieta.

—¿Por dónde debería empezar una persona que quiere adelgazar... para siempre?

—Por volver a ir al mercado, por ejemplo. Mi pescadero me cuenta que hoy en día la gente no sabe cómo pedir el pescado, sin cabeza, con cabeza, con espinas, sin ellas, en forma de libro... Quiere que se lo sirvan ya. A mi juicio hay que empezar por ahí, por saber cómo pedir las cosas en el mercado. Y luego, por dejarnos un poco de tonterías. Ni todo el mundo se puede hacer todo en casa, porque no harían otra cosa, ni se pueden permitir comprar productos ecológicos. Si a uno le gusta el kale o la chía bien, pero la gente se olvida de las grandes propiedades de unas buenas lentejas con arroz y un chorrito de vinagre. Sugiero además que, una vez que uno entiende la teoría, se elabore una lista con el menú para toda la semana. La improvisación es un gran enemigo a la hora de perder peso.

—Ponga un ejemplo de menú para un día con alimentos bien mezclados, como usted propone en su libro.

—Para el desayuno pensaría en un lácteo que, al contener hidratos de carbono y proteína en su composición, será una buena opción para no hacer pico de insulina. También en una fuente de hidratos en forma de fruta (nunca en forma de zumo porque estaría incumpliendo la segunda regla, o pan integral), y en una porción de proteína baja en grasa (clara de huevo, por ejemplo, pavo).

—A media mañana: Tomaría un café con mucha leche, una pieza de fruta pequeña, y un poco de proteína (York, pechuga de pollo, clara de huevo cocida...). O café, fruta y gelatina sin azúcar.

—Comida: Verdura o una ensalada más proteína. ¿De postre? Una infusión. Y nada de dulces. Lo ideal sería que nos saciase la comida y dejar la fruta para la media mañana y la merienda.

—Merienda: Igual que a media mañana.

—Para la cena: Lo ideal es volver tomar una proteína con una guarnición de verdura o ensalada. Una tortilla de un huevo y una clara con trocitos de jamón serviría.

—Hemos hablado de lo que muchos hacen rematadamente mal, pongamos sobre la mesa cinco puntos imprescindibles para hacerlo bien.

1) No olvidarse de las 5 reglas.

2) No pensar en dietas rápidas. Huir de todo lo que prometa adelgazar 7 kilos en diez días.

3) Una cosa muy importante es que la dieta se adapte a la persona y al revés. Uno no puede dejar de lado su vida social. Hay que aprender a comer para saber elegir en esas situaciones (salidas con amigos, comidas de trabajo...).

4) Si un día no se cumple con la dieta, no pasa nada. Si de pronto nos ofrecen una cosa fantástica que no cuadra por ningún lado, lo importante no es lo que se hace ese día,sino el resto de los días del año.

5) No pasar hambre. Si haciendo una dieta paso hambre, la podré mantener muy poco tiempo. Y mi cuerpo empezará a utilizar mi masa muscular, disminuirá mi metabolismo basal y tendré ansiedad por volver a comer los alimentos que ya no deberían formar parte de mi dieta diaria. ¡No podemos llevar una vida de privaciones o siempre a lechuga y pollo!