Dieta

Lo que puedes tomar, y lo que no, para no engordar cuando quedas con tus amigos

Claves de Myriam Belmar, experta en nutrición, para manter la línea si vas «de terracitas»

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Cuando un experto en nutrición tiene delante a un paciente que quiere perder peso, una de las recomendaciones que le hace es que no tome bebidas alcohólicas. El problema es que su consumo está muy extendido en nuestra sociedad y es muy típico tomarlas sobre todo cuando se asiste a una reunión de amigos, una celebración, o se va de «terracitas» ahora que el buen tiempo invita a salir.

«La razón por la que intentamos que se evite su consumo no es otra que su alto contenido en calorías que, además, son vacías porque carecen de nutrientes —explica Myriam Belmar, médico especializada en endocrinología y nutrición—. A ello hay que añadir que muchas de ellas se mezclan con refrescos, que son altamente calóricos, lo que su ingesta resulta nada indicada para adelgazar, además del daño que produce al hígado».

Asegura que cuánta más graducación tenga la bebida con alcohol, más calorías aprotará. Los licores dulces suman hasta 300 kilocalorías por cada mil mililitros; el wisky y el ron, 280 kilocalorías; el coñac, 243 y el aguardiente 222.

«El alcohol es un inhibidor del sistema central y la sensación de control del apetito se pierde con su consumo»

Por este motivo, de tomar algo, es mejor inclinarse por el vino blanco y rosado, que aportan 74 kilocalorías; el tinto y el cava, que suponen 75 kilocalorías, o la cerveza con 45 kilocalorías. «Si no hay moderación, el aporte calórico puede ser muy elevado, calorías que se transforman rápidamente en grasas porque se han consumido de golpe», explica esta doctora especialista en nutrición.

El problema —añade— es que generalmente, cuando se consume alcohol se suele acompañar de un aperitivo o de comidas más grasientas. «El alcohol es un inhibidor del sistema central y la sensación de control del apetito se pierde con su consumo, por lo que aumenta la tendencia a comer más cantidad. Además, baja el azúcar en sangre lo que añade una mayor sensación de hambre».

La alternativa al consumo de bebidas con alcohol cuando se sale fuera de casa y se queda con amigos «a tomar algo» es optar por un Nestee, una tónica o refrescos light. Los zumos pueden llevar a engaños porque, aunque sean de frutas, contienen demasido azúcar, «por lo que es mejor descartarlos».

Lo menor es optar por pepinillos, jamón, berberechos, sepia o pulpo a la plancha —sin salsas— o tomate crudo con ajo y cebolla

Bien es cierto que los aperitivos que suelen ofrecer en bares o restaurantes suelen ser también demasiado calóricos y grasientos ante el objetivo de cuidar la línea. «Lo mejor es rechazar las típicas patatas fritas o las aceitunas y optar por pepinillos, jamón, berberechos, sepia o pulpo a la plancha —sin salsas— o tomate crudo con ajo y cebolla».

Añade que si se ha abusado por la noche del consumo de alcohol —que es un diurético y deshidrata el organismo y baja su nivel de azúcar— es conveniente hidratarse bien y desayunar un zumo de piña, que en este caso si resulta conveniente. También baja el nivel de ciertas vitaminas, como las del Grupo B, por lo que es muy bueno ingerir también un yogurt con copos de avena. «Y, eso, sí, evitar el café porque deshidrata aún más».

Para la comida recomienda tomar Myriam, acompañado de acelgas o alcachofas que son muy buenas para la recuperación del hígado afectado por el alcohol. «Pero, ante todo, lo mejor es moderación y hacer más ejercicio físico», concluye.