ÁNGEL DE ANTONIO

SAN VALENTÍN«No te molestes en mandarle un mensaje de WhatsApp. Si no te busca, no le interesas»

Elizabeth G. Iborra es coautora, junto con Bruno Valente, del libro «Tenemos que hablar»

MADRIDActualizado:

A día de hoy, ¿es necesario un traductor simultáneo para que mujeres y hombres se entiendan? A juicio de la periodista Elizabeth Iborra, coautora junto a Bruno Valente del libro «Tenemos que hablar», «los cambios sociológicos han volado por los aires los modelos de nuestros antecesores y, en consecuencia, las mujeres y los hombres están intentando encontrar sus propios modelos y entenderse entre ellos a la vez». Por este motivo los desencuentros, según advierte esta escritora, «están servidos».

Detrás de este traductor entre hombre mujer para entendernos entre géneros, «junto a todo el humor que hay a lo largo de sus páginas, hay conocimientos muy serios. Queremos hacer divulgación para que de los 8 millones de solteros que hay en este país y que quieren encontrar pareja se entiendan. Damos las claves para aprender a relacionarte con él o ella perfectamente. Hay mucha gente perdida», asegura Iborra.

¿Cuesta educar en este sentido?

Nosotros hemos conseguido un libro súper divertido y divulgativo, que habríamos de leer desde la adolescencia. Pasamos por todas las fases: matrimonios consolidados, en pareja, o novios de larga duración.

Hombres y mujeres hablamos el mismo idioma, pero a menudo no lo parece.

Especialmente cuando se trata de relaciones: la manera de aproximarnos, las formas de conocernos o ignorarnos están llenas de matices que complican la comunicación entre géneros. Por eso este libro es una especie de traductor, un manual que responde a una pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez: «¿Qué ha querido decir con eso?».

¿Es verdad que las mujeres son las que más pronuncian la temida frase de «Tenemos que hablar», que da título a su obra?

Sí, se da una paradoja enorme en las mujeres en sí mismas. Porque por un lado somos nosotras las que tendemos a proponer a hablar a poner sobre las mesa los problemas que queremos hablar, y por otra, cuando nos preguntan ¿qué te pasa? Solemos contestar con un «nada» que hace que la conversación evolucione del siguiente modo: «Pues pareces enfadada». «¿Lo parezco?» «Sí. ¿lo estás?» «No lo sé». Deberíamos ser claras y ya está. No hacer que el hombre esté preocupado durante dos días, pensando qué habrá hecho, cuando se lo podíamos haber dicho en el mismo momento en que te lo pregunta. No son adivinos, ni tienen los mismos procesamientos mentales, necesitan que se lo aclaremos para poder resolver.

¿Por qué esa tendencia a dilatar en el tiempo la conversación?

Es una herencia del pasado... Pero de alguna forma, antes se usaba para tener cierto poder sobre el hombre. Esa manipulación sibilina no la practicaban todas, cuidado. Pero me parece que en general deberíamos olvidarnos de esta forma de actuar que tenían nuestras abuelas porque no había otra salida porque estaban esperando a que el marido les prestara atención. La mujer hoy tiene otra vida más rica, más interesante, y no tiene por qué repetir estos patrones.

Otras han dado un pendulazo porque no quieren ser manipuladoras, y se han ido al otro extremo, actuando de una forma tradicionalmente más masculina. Ni una cosa ni la otra, lo ideal es que encontremos nuestro propio modelo de ser mujer. Ni abuelas, ni hombres. Por eso también nos está costando tanto comprendernos. Primero nos tenemos que entender a nosotras mismas. También ellos lo tienen que hacer, con todos esos cambios que están teniendo que asumir.

Por eso a día de hoy las consultas masculinas las responde usted, y las femeninas su compañero, actuando de traductores.

Lo hacemos así porque no se trata de que dar una respuesta simple, si no de ofrecer una interpretación de lo que pasa por la cabeza de la otra persona cuando actúa o bien de determinada manera o te dice determinada frase. Por ejemplo, cuando los hombres dicen «ya te llamaré», y el teléfono no vuelve a sonar, como si le hubieran abducido los extraterrestres… ¿Por qué lo dicen? Según Bruno, porque nunca cierran la puerta ante ninguna opción, por si acaso en algún otro momento les apetece repetir. Es una forma de tener a alguien en la recámara. Somos muy directos con las respuestas, no hay paños calientes. Hay que ser así de claros… tus propios amigos siempre te van a dar la razón, mientras nosotros te damos la explicación de por qué te va mal y te estamos ahorrando que pierdas el tiempo. No le des más vueltas, es así. El otro género te ve de otra manera, se siente.

Una pregunta clásica que os suelen hacer.

Esa de «le voy a mandar un mensaje de WhatsApp…» No te molestes. Si no te busca, no le interesas. Hagas lo que hagas. Puedes poner en práctica todas las maniobras de seducción que sepas, puedes demostrarle que eres la mejor psicóloga, enfermera, amante, si no te busca, no le interesas.

Un consejo que suele dar en las rupturas…

Si habéis roto, si lo habéis dejado, no pierdas la dignidad en ir detrás o en pasear por debajo de su casa. Insisto. Si no te busca, no le interesas. Saberlo te ahorra muchos quebraderos de cabeza y de hacer el tonto.

Con libro o sin él… ¿es inevitable experimentar el batacazo en primera persona?

Pero entenderás la torta. Tendrás que superar el golpe. No te autoflagelarás, «¿qué he hecho mal?, «es que yo no valgo…». No es que tú no valgas, ni que seas grandioso o una bellísima persona. Es que con esa persona no encajas. Te va muy bien entenderlo para no tomártelo como algo personal. No es lo mismo tener un fracaso sentimental y entender qué te ha pasado que no entenderlo. También sirve para prevenir… Si más o menos comprendes lo que ocurre en la próxima actuarás de otra manera. Siempre es así. Es una especie de ley universal. Hasta que no aprendas lo que tienes que aprender vas a seguir tropezando con la misma piedra…

Una situación que se esté dando mucho en sus consultas.

El de las nuevas parejas, con nuevas estructuras familiares. Gente que sale al mercado tras una relación larga, una separación o un divorcio y lo que se encuentra son personas con hijos... Es decir, que se enfrentan a un mercado carnal completamente nuevo, que funciona básicamente por redes de contacto porque ya en los bares no se liga. ¿Cómo me sitúo ante esto? ¿Cómo busco lo que quiero? ¿Cómo describo mi perfil? ¿Cómo funcionan los emoticonos? Les damos un montón de pautas para sacarlos el laberinto.