Familia - Parejas

Dinero y pareja: Cómo lo gestionan los que lo hacen bien

Una experta asesora financiera nos da las claves para tener éxito en este tipo de acuerdos familiares

Dinero y pareja: Cómo lo gestionan los que lo hacen bien

Claudia y Manuel llevan un tiempo saliendo y se han decidido a vivir juntos. A ella le preocupa dejar las cosas del dinero claras y no acabar regañando con su pareja y pide consejo: ¿cómo lo gestionan los que lo hacen bien? En su caso, el compromiso es el de vivir juntos, pero de una manera aún provisional. No saben si será definitiva.

DURANTE EL NOVIAZGO

Para empezar en esta primera etapa, explica Mª Ángeles González, economista, coach financiero y fundadora de magcoaching.es, «cada uno ha de conservar su independencia económica, pero la zona común, pago de alquiler de vivienda y los servicios correspondientes, así como alimentación y ocio compartidos, han de estar pactados para que no haya roces».

En este sentido, asegura esta experta, «funciona bien abrir una cuenta donde estén los dos y se centralicen todos estos pagos. Cada uno aporta una cantidad previamente hablada y de ahí se funciona. Por lo demás cada uno sigue como antes».

¿Qué puede salir mal?

El principal inconveniente, prosigue González, es que uno de los dos gane mucho más que el otro. «Lo que no le supone mucho esfuerzo a uno, es excesivamente costoso para el otro».

Solución:

«Podría ser que cada uno aporte en proporción a lo que gana. Por ejemplo: Uno tiene un sueldo de 2.000, el 30% para vivienda, serían 600. El otro tiene un ingreso de 1.000, el 30% para vivienda, sería 300. Entre los dos pueden pagar un alquiler de 900 euros, con un esfuerzo proporcional a sus ingresos».

Durante el matrimonio

Su relación progresa y dan un paso más planteándose el matrimonio. Aquí ya entran en juego un mayor compromiso, así como la toma de decisiones de futuro comunes, que pasan de forma necesaria por estar de acuerdo en cómo se administra el dinero.

Si no puede ocurrir que:

—Que uno esté ahorrando para el coche, y el otro se compre un teléfono nuevo sin consultar.

—Que uno sea el que lleva las cuentas y no se atreva a decirle al otro que no puede gastar tanto, que no se lo pueden permitir.

—Que uno no quiera saber nada de cómo está la situación económica porque eso no le interesa, Dios proveerá. Mientras la carga y las preocupaciones son para el otro.

Solución:

Independiente de que uno administre el día a día porque se le da mejor o le cuesta menos trabajo, ambos han de estar informados de su situación económica, para tomar buenas decisiones conjuntas y estar en igualdad de condiciones. Si no el dinero no será un problema, será el poder en la pareja. Y para ello es necesario:

—Pactar los objetivos comunes a futuro: para qué ahorrar, compra de vivienda o de vehículo, estudios propios o de los hijos, vacaciones y viajes, jubilación. Tener o no hijos y presupuesto para hacer frente al crecimiento de la familia. Ayudar a los padres si es necesario.

—Llegar a acuerdos en las preferencias individuales. Si uno disfruta del esfuerzo común para comprarse un teléfono nuevo, que el otro pueda darse una vuelta de rebajas si es lo que le gusta. En general, consultar las compras importantes, sin que eso suponga una coacción, pero no tocar los ahorros comunes ni contraer deudas sin consultar.

—Mantener siempre cada uno una cuenta independiente, donde puedan guardar una parte de sus ingresos para lo que quieran sin tener que dar cuentas a nadie. Una parte de privacidad sigue siendo necesaria.

En otros tiempos, la llamaban «la cuenta de la sisa», el ama de casa ahorraba de la compra y tenía una pequeña cantidad para disponer sin dar cuentas al marido. Es de esperar que ahora no sea necesario andar escondiéndose por ninguno de ambos lados.

En conclusión, claridad y comunicación para hablar del dinero, no es de mal gusto, ni es el coco, y lo de «contigo pan y cebolla» funciona si lo que hay se reparte con cariño y sin sorpresas desagradables.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios