En verano crece el número de demandas que tienen que ver con conflictos en la relación de pareja
En verano crece el número de demandas que tienen que ver con conflictos en la relación de pareja - FOTOLIA

Desamor posvacacional: seis claves para superar con éxito un viaje en pareja

Tres de cada diez parejas no sobreviven a las vacaciones: no eres tú, ni tampoco yo, es el verano. ¿Cómo evitarlo?

MADRIDActualizado:

Tus manos empuñan el volante de madera barnizada de un descapotable en las dos y diez. La canícula insoportable difumina el horizonte que corta la carretera, llana y desierta. Pero no te importa, porque el aire se filtra limpio de mosquitos y tu pelo ondea desprendiendo un erotismo sin precedentes al compás de un solo de Keith Richards. Viajas camino a la playa con tu pareja con la que llevas semanas a la gresca, pero ahora se derrite en sonrisas y caricias, impera el buen rollo. Así que, de verdad, nada importa. Estáis de vacaciones. Además, es el primer lunes de agosto y no hay rastro de retención. Llegáis en tiempo récord a la playa virgen de arena blanca donde en seguida os atienden dos camareros con una amabilidad extraordinaria.

¿Es un sueño? Sí. Desde que regresaste el otoño pasado a tu cubículo de oficina imaginaste que las próximas vacaciones con tu pareja empezarían así. La realidad tiene algunos matices...

Tras las vacaciones de verano aumentan un 31% las separaciones, según los datos recogidos por el INE. Crece el número de demandas que tienen que ver con conflictos en la relación de pareja. A los psicólogos y abogados les desborda el trabajo. Es un patrón que se repite año tras año e incluso incrementa su tendencia. Entonces, el pensamiento generalizado es que las vacaciones acaban con las relaciones amorosas, sin más miramientos: no eres tú, ni tampoco yo, es el verano. También es mentira.

«Si la relación es buena, las vacaciones se convierten en un momento dulce, pero si no lo es…». Xavier Savín es psicólogo sanitario y experto en psicología del trabajo y las organizaciones. Cree que «las vacaciones no fastidian la pareja, simplemente ya iba mal pero los miembros no tenían tiempo para pensar y la rutina les dejaba muy poco espacio en la toma de decisiones». Al contrario de lo que parece, a veces el ajetreo diario es el flotador salvavidas de la relación, que entre tanta oleada de preocupaciones no tiene tiempo ni para hundirse. Savín afirma que «cuando nos desocupamos entramos a valorar si llevamos el estilo de vida que queremos tener, además pasamos más tiempo con la pareja y en un escenario distinto: hay que renegociar los roles y conciliar los deseos de ambos». Un caldo de cultivo para los conflictos.

Pero… ¿No hay nada que podamos hacer para evitarlo? Según Xavier Savín, hay algunas pautas que los miembros de la pareja pueden seguir para vencer al «desamor posvacacional».

1. Lo primero que aconseja el psicólogo es programar el viaje con tiempo. Aunque, según Savín, «si no nos lo tomamos con calma esto tiene un inconveniente: tenemos mucho tiempo para encontrar problemas –que por otra parte es una ventaja para buscar alternativas– y puede generar ansiedad anticipatoria». El experto explica que el estrés no lo produce la situación en sí, sino la expectativa. «Las personas extrovertidas suelen preferir improvisar y en un viaje 100% programado no se sienten cómodas. Sin embargo, llevarlo todo controlado es la única forma de que las personas introvertidas se sientan seguras». Si hay intereses contrapuestos en este sentido recomienda «negociar para que unas cosas se programen y otras no: que no se haga siempre lo que una de las partes quiere».

2. El ambiente de negociación tiene que ser el idóneo para evitar discusiones. «Si planeo mis vacaciones a las diez de la noche, cansado después de una jornada de trabajo y con la tele puesta haciendo ruido... lo más fácil es que se generen encontronazos». Por lo que aconseja preparar algo parecido a una cita, «en un espacio tranquilo, con música que invite a la relajación... Lo que nos hace perder la razón muchas veces es la emoción», asegura.

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3. Tercer paso: empatía. El egoísmo no es el mejor aliado del amor. «Es obvio que cada uno ha de atender a sus necesidades personales, pero sin olvidar las de la pareja». ¿Cómo se puede trabajar esto? En principio parece sencillo: «En lugar de decir a que sitio queremos ir tenemos que procurar decir qué esperamos de las vacaciones».

-Quiero ir a Formentera. (Mal)

-Quiero descansar, tomar el sol y no visitar grandes ciudades. (Bien)

Savín explica que «es mucho más fácil llegar a un acuerdo si decimos lo que esperamos porque de esa forma se pueden encontrar destinos que satisfagan los intereses de ambos y que sirvan para disfrutar de lo que no se disfruta en el trabajo».

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4. Una vez creado el ambiente dulzón anti-riñas y realizado el esfuerzo sobrehumano de ponerse en el lugar del otro, ya se puede abordar el siguiente paso en el camino hacia unas vacaciones en pareja exitosas: hablar de dinero. «Esto sí se puede hacer de una forma 100% racional porque es perfectamente medible. Suele funcionar muy bien cuando ya hemos hecho el ejercicio de hablar de objetivos. Para hablar de destinos... ¿por dónde empezar? Por elaborar una lista», recomienda el experto.

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5. Ya estamos allí, en nuestro perfecto destino vacacional al que hemos llegado sin atravesar ni un sólo bache gracias a nuestra maestría ejecutando los consejos de Xavier Savín. ¿Y ahora qué? ¿Va a seguir el agua en calma con tantos días por delante? Sí, es posible, pero debemos abordar una nueva conversación. ¿Hacerlo todo juntos o pasar momentos separados? En este sentido el psicólogo se muestra menos taxativo en sus sugerencias, porque cree que «es una cuestión de valores de la pareja: hay personas que consideran que no se puede tener una buena relación si les hace falta separarse para estar cómodos y otras que creen que tener un rato para uno mismo sienta fenomenal». Lo que tiene claro es que es muy necesario estar de acuerdo en esto y que «es un tema que hay que hablar».

6. Fin del viaje: ¡Por fin!. Si celebras la vuelta a la rutina porque los últimos días eso del «buen rollo» se convirtió en una quimera inalcanzable... ¿Debes romper? Savín advierte que no se deben tomar decisiones que tengan solo que ver con un tema emocional. «Volvemos con estrés, pero cuando éste desaparece la decisión queda». De nuevo es necesario someter nuestras aflicciones a conversación: «a mi me apetecía esto pero hemos pasado todas las vacaciones haciendo lo otro». Si la relación es sana acabará por reinar la comprensión, si no lo es «puede llegar a generarse un desapego tan importante que desencadene en separación».

El experto cuenta que «cuando trabajas con parejas te das cuenta de que la demanda de separación es una negación en la que una persona quiere arreglar la relación y otra no. La mayoría acuden con objetivos contrapuestos». A pesar de todo, y aunque parezca una tarea complicadísima superar con éxito un viaje en pareja, los datos dicen que siete de cada diez sobreviven... «La clave está en la actitud», concluye Savín.