Vídeo y fotos: Sara Campos
Parto extrahospitalario

Cómo actuar ante un parto extrahospitalario

Con la llegada de un bebé de forma inesperada, la seguridad de este y de la madre son esenciales, así como lograr que no pierdan temperatura corporal; cortar el cordón umbilical tampoco es una prioridad

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Martes, 20 de marzo y a punto de que se cumpliesen las nueve de la mañana en Valencia. Un aviso de socorro de un conductor de un turismo hizo alertar a una patrulla de la Guardia Civil, en su servicio en la carretera V-30 –circunvalación de la ciudad–. Su mujer se había puesto de parto y no había tiempo de llegar al hospital. Como acción primordial estaba la seguridad de la madre y del bebé que venía en camino, por lo que los agentes ordenaron al hombre que retirase el vehículo hacia una zona segura. En momentos así, los nervios se apoderan de las personas, pero lo más importante es mantener la calma y eso ayudará también a la madre. No hay que olvidar que ella es la primera que no desea un alumbramiento así.

Uno de los picoletos auxilió a la mujer y vio cómo asomaba la cabeza del bebé. El parto era inminente. El agente, con sumo cuidado, extrajo al niño, produciéndose así el nacimiento. Según constaba en el parte de la Guardia Civil, pidieron al marido una prenda para tapar al recién nacido y que no descendiese su temperatura corporal. Ante el nerviosismo del recién papá, uno de los agentes, con el vehículo oficial, fue abriendo paso al turismo, conducido por el otro guardia civil, hasta su llegada al hospital. Tanto el bebé como la madre fueron atendidos al instante.

Pero, ¿qué hubiera pasado si no hubiese estado esta pareja de picoletos? El mundo se vendría abajo para este matrimonio porque pocas personas, fuera del área clínico, están preparadas para atender un parto extrahospitalario, para saber qué es lo que realmente hay que hacer. Para ello, ABC ha asistido a una «masterclass» impartida por la matrona Elia Fernández, donde explica las fases que tiene un alumbramiento en la calle, así como los cuidados y los puntos a tener en cuenta.

«Es normal que esta formación la tengan taxistas o policías, pero no la gente de a pie. Por ello, aprender unas nociones básicas sobre los pasos a seguir debería ser esencial para todo el mundo; nunca sabes cuándo podría tocarte», afirma Fernández. «Lo primero a tener en cuenta son las fases que tiene un parto, para saber en todo momento lo que hay que hacer: dilatación –hasta de diez centímetros–, expulsión (nacimiento del bebé) y alumbramiento, momento en el que sale la placenta», continúa.

Sara Campos
Sara Campos

En referencia a los primeros síntomas que tendrá la futura mamá, la matrona asegura que la dilatación es el proceso más lento. «En primerizas, puede tardar de ocho a diez horas, por lo que es raro que se produzca en ellas un parto extrahospitalario». El perfil que podrían tener las mujeres «propensas a sufrir un alumbramiento en la calle son aquellas que han tenido más hijos (tres, habitualmente), lo que hace que el parto sea más rápido.También se asocia muchas veces, no siempre, a un nivel socio-económico bajo, chicas que han podido tener dificultades para acceder al servicio sanitario para informarse», insiste Fernández, aunque, como para todo, «puede haber excepciones».

La madre, por su instinto protector, irá sabiendo en cada momento lo que tiene que hacer. Por tanto, es importante «no agobiarla, dejar que se sitúe en la posición en la que más cómoda esté –a ser posible, semisentada– y, sobre todo, tranquilizarla y no abandonarla».

Cómo ayudar

Un parto extrahospitalario puede llegar en el momento y lugar menos indicado, por ello lo más seguro para la futura madre es buscar un lugar cálido, donde se sienta segura. Además, «es importante pedir, a quien sea, mantas y toallas porque ni la mujer ni el bebé pueden quedarse fríos. También servirán para proteger su intimidad», explica Fernández.

Las fases del parto, cuando este va a ser fuera de un hospital, van más rápido de lo normal. En primer lugar, la salida de la cabeza del bebé requiere ayuda por la brusquedad en la que asoma. La persona que esté auxiliando a la madre debe sujetar la coronilla del niño para evitar daños. «Una vez que la cabeza está fuera, es recomendable limpiársela para quitarle restos del líquido amniótico. También es esencial, en ese momento, comprobar si el bebé trae una vuelta de cordón umbilical en el cuello», continúa.

Lo maniobra principal vendrá con la salida de los hombros, ya que habrá que rotar al bebé unos 90 grados. «El niño va a tender a girar para un lado en concreto y es recomendable que le ayudemos para sacar los hombros. Primero se extraerá el más cercano al pubis; después, saldrá el otro y, con él, todo el cuerpo del bebé».

Sara Campos
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El piel con piel con la madre deberá hacerse al instante. Sin ropa de por medio, se colocará al bebé encima de su madre para que no pierda temperatura y se mantenga en los 36 grados que estaba dentro. Es un acto vital, al igual que no cortar el cordón umbilical, «no es una urgencia», recuerda la matrona, y también indica que hay que tapar un poco la cabeza del bebé.

Todos los movimientos del parto extrahospitalario sucederán de manera secuencial, por lo que es importante tener conocimientos sobre lo que es más correcto en cada momento.

Empujar más

Antes de que se inicien los síntomas para la salida de la placenta, y con el bebé ya encima de su madre, hay que comprobar que no tiene dificultades para respirar. De ser así, se le debe secar bien la cara y dar pequeños golpes en la planta del pie, que harán que la respiración vaya más fluida. Cuando todo ello pase, la madre sentirá que quiere empujar más y es entonces el momento en el que se producirá el alumbramiento o la expulsión de la placenta.

«No se debe tirar de ella. Esto es una norma básica porque podría producir males mayores; no hay que olvidar que el bebé sigue unido a ella mediante el cordón umbilical que, seguramente, seguirá latiendo», asegura Elia Fernández. Lo que sí aconseja que se haga es, con mucho cuidado, girarla para que se vaya enrollando y la expulsión sea más fácil.

Una vez haya salido, la placenta deberá estar a la altura del bebé. Es decir, será importante que se enrolle en una manta o toalla y colocarla en la zona axilar de la madre. «Con este gesto se evitará que al niño no le falte oxígeno, lo que haría que se asfixiase, si se coloca la placenta muy baja, o que circule demasiada sangre sobre él, al ponerla muy alta. Por tanto, a la altura de la axila de la madre será la posición más acertada».

El cordón, como ya afirmó la matrona, seguirá unido al bebé, ya que no es imprescindible cortarlo. Solo quedará, para finalizar el parto fuera del hospital, que el útero de la madre se contraiga, cortando así la hemorragia que sufre al dar a luz. Para ello, «hay que masajear haciendo círculos en el útero de la mujer, justo debajo del ombligo, hasta notar como una pequeña bola. Será la señal de que se ha contraído correctamente», concluye Fernández.