EDUCACIÓN

«El vuelo de Apis» la aventura educativa de una familia sevillana por América

Para esta aventura de un año cuentan con un presupuesto de 30.000 euros

SEVILLAActualizado:

Andrés, Ingrid, Nora, Cloe y Elsa son una familia sevillana que protagonizará «El vuelo de Apis"», una aventura de un año y un presupuesto de 30.000 euros con los que vivirán desde el próximo agosto la enseñanza y el aprendizaje educativo en distintos colegios de los países del gran continente. Para desarrollar su aventura esperan contar con la colaboración de los residentes en los países que visiten, ya que, entre otras ayudas, prevén alojarse en sus casas o que las escuelas se presten a su iniciativa.

El nombre de Apis se debe a la naturaleza social de la abeja europea, Apis mellifera, que hace que el individuo trabaje y viva por la colectividad de sus congéneres. De este modo, la familia es como una colmena donde la reina, Ingrid, y el obrero, Andrés, hacen lo posible para que las pequeñas zánganas, sus hijas, Nora, Cloe y Elsa, «vivan la educación» mediante el aprendizaje cooperativo, con valores como la creatividad y el emprendimiento. La aventura ha comenzado desde el momento en el que los profesores, Ingrid y Andrés, solicitaron una excedencia en el colegio concertado de Huerta Santa Ana de la localidad de Gines.

El proyecto surge de una motivación personal, según cuentan a Efe, donde la pasión por viajar y por la educación se unen «inevitablemente» en educar a sus tres hijas. Andrés piensa que los niños están muy protegidos hoy en día y que, de alguna manera, eso les impide ser suficientemente autónomos. La aventura familiar parte de esa idea: «si le das la libertad y confianza necesaria al niño para hacer cosas será capaz de llegar a esa autoestima que buscamos».

El principal objetivo de «El vuelo de Apis» es disfrutar en familia del viaje, «perseguir un sueño», y trasladar a sus hijas, y a los niños en general, la filosofía de que luchen por sus sueños, «si un niño tiene un proyecto o una idea, queremos que la emprendan y busquen las herramientas para llevarlo a cabo, educarlos de manera que vean la realidad del mundo vivida desde dentro».

El viaje se irá desarrollando teniendo en cuenta la climatología del continente sudamericano. Comenzarán por Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Argentina, mientras que en enero y febrero la familia calcula llegar a Patagonia y Chile, para después subir hacia Uruguay y terminar en Brasil, aunque el recorrido es flexible y puede cambiar dependiendo de las circunstancias. Esta aventura no se producirá sólo una vez, ya que la enérgica familia no parará y en cuatro o cinco años prevé el objetivo de Asia: «es otro mundo y el aprendizaje con Nora, Cloe y Elsa más mayores sería diferente y de otra manera», señala Ingrid ilusionada.

La convivencia con otras culturas de estos niños es uno de los objetivos de esta familia
La convivencia con otras culturas de estos niños es uno de los objetivos de esta familia

Hace dos años hicieron algo parecido en Europa, 9.000 kilómetros en 35 días, y su modo de vida durante este tiempo fue el de contactar con familias mediante Internet que les acogían en sus casas, dándoles comida desde un día hasta dos o tres, según cuentan, y sólo tuvieron una noche de hotel. Durante el experimento pedagógico no existe una lista fijada de colegios a los que acudirán, Ingrid y Andrés quieren un poco de todo, aunque sí prefieren mucha escuela rural. Nora, Cloe y Elsa durante ese curso, 2016-2017, no acudirán al colegio, los encargados de educarlas serán sus padres, todos los días tendrán su horario de trabajo que consistirá en aprender, durante el viaje, tanto la geografía como la lengua y la cultura de cada país en el que se encuentren.

El presupuesto que el obrero de la colmena tiene en mente ronda los 30.000 euros, con ayudas en temas prácticos: que las personas residentes en los países de América del Sur los acojan en sus hogares, les ayuden con la gasolina en algún caso, que las escuelas se presten a su iniciativa y, sobre todo, con la difusión. El grupo Apis quiere que la experiencia y el material que traigan de regreso a España sirva para reflexionar y que, a través de la observación de aquello que graben en América, surjan planteamientos de lo que se hace aquí respecto a la educación, y poner en marcha otros proyectos, como los programas de intercambio.