Pulpos para tranquilizar y regular a bebés prematuros

Esta práctica llegada de Dinamarca se está extendiendo por los hospitales españoles

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Que un bebé nazca prematuro siempre es una preocupación. Que además tenga que estar un tiempo indeterminado en la incubadora intubado y conectado a una máquina, ya son palabras mayores. Para que estos pequeños estén lo más a gusto posible y con el menor estrés, en algunos hospitales españoles se ha puesto en marcha una iniciativa, llegada desde Dinamarca, que consiste en poner a su lado unos pulpitos hechos de ganchillo.

¿Por qué un pulpo? Esto tiene su razón de ser. Durante el embarazo son muchas las ocasiones en que se topan con el cordón umbilical, lo tocan e incluso lo sujetan entre sus dedos. Al nacer prematuros deben despedirse de él antes de tiempo, de modo que ofrecerles algo alternativo, como los tentáculos del muñeco, que por su morfología presentan un tacto parecido al del propio cordón, les relaja, les ayuda a mejorar la respiración y a regular su ritmo cardíaco, así como a obtener mayores niveles de oxígeno en la sangre.

A esto se añade el beneficio que supone disminuir la probabilidad de que intenten extraerse sondas y catéteres, lo que, no solo les puede doler, sino que también supone una molestia para los niños tener que volvérselos a poner en una nueva localización.

El objetivo final es proporcionar un ambiente adecuado al recién nacido, que permita no sólo la curación de las patologías, sino también su desarrollo emocional, la organización de su sistema nervioso y la aparición de un vínculo con sus padres.

Sabidura de la «abuela»

Julia Pascual, supervisora de paritorio, pediatría y neonatos del Hospital Universitario del Henares (Madrid), explica cómo su centro médico se adhirió a esta bonita iniciativa. «Desde este febrero está empezando a implantarse en los Hospitales del Corredor del Henares y nosotros nos unimos. En realidad, esta idea no tiene ningún estudio científico que lo avale. Es más observación y sabiduría “de la abuela”. El proyecto comenzó a partir de la experiencia de algunas enfermeras que observaron la necesidad de los bebés prematuros de tener algo agarrado».

«Los pulpitos no salvan vidas, no son una medicina, simplemente ayudan a tranquilizar»

La supervisora de neonatos recalca que «los pulpitos no salvan vidas, no son una medicina, simplemente ayudan a tranquilizar y colaboran en la recuperación de los bebés. También sirven de consuelo a los padres, porque los progenitores sienten que sus pequeños están recibiendo los mimos y cariños que ellos no pueden darles al estar en una incubadora».

Tejedoras voluntarias

Para poder poner en marcha la «fabricación» de muñecos, esta matrona ha puesto a casi todo su departamento a tejer. Algunas ya sabían y otras se inician en esta habilidad: «No es exactamente igual que hacer ganchillo. Los pulpos tienen que hacerse de una pieza para no tener que coser los tentáculos. Están hechos con la técnica japonesa del amigurumi, que se realizan en espiral, por lo que el tejido es continuo y se evita que haya piezas que se puedan desprender». Pascual destaca que esta iniciativa es sin ánimo de lucro. «Todos los que hacen los muñecos lo hacen desinteresadamente».

Remedios Díaz-Pache, una de las tejedoras voluntarias
Remedios Díaz-Pache, una de las tejedoras voluntarias

Una de las voluntarias más activas es Remedios Díaz-Pache. Esta jubilada gallega tiene una vitalidad y una generosidad increíbles. Ella misma cuenta que lo de los pulpitos empezó a verlo en prensa, pero que fue su hija la que le animó a tejerlos. «Es pediatra en el Hospital del Henares y me llamó para proponerme que los hiciera. Hoy en día todo está en internet, así que solo tuve que buscar cómo se hacían y me lancé». Remedios explica que «son muy fáciles, se acaban enseguida y es muy gratificante poder dar un amiguito a esos niños que están en incubadoras y que, a lo peor, tienen algún problema importante».

Al igual que la matrona del hospital, Díaz-Pache destaca el carácter solidario de su acción. «Compro los hilos y los hago; no espero nada a cambio. En todas partes destacan que estos muñecos son para ayudar, que no se deben vender».