Pablo Campos Calvo-Sotelo
Pablo Campos Calvo-Sotelo - CEU
Análisis

Propuesta para humanizar la universidad: el «Campus 0.0»

Busca contrarrestar la frenética vivencia diaria, defendiendo para el estudiante una cotidianeidad pausada, que enriquezca su disfrute contextual: tratar con otros, deleitarse en la naturaleza, interiorizar el arte...

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Muy mediocre sería la universidad si sólo expidiera títulos... Su trascendental misión es formar al estudiante como ser ético, comprometido con sus conciudadanos. Y ello exige el contacto personal.

Hace varias décadas se produjo un acceso masivo a la Educación Superior. La feliz apertura hacia el entorno social se vio desafortunadamente acompañada por la merma de escala humana, que continúa padeciéndose.

Para recobrarla, se propone el «Campus 0.0», cuyos principios son la cercanía personal y la vivencia pausada. En su primera vocación, combate el abuso de lo virtual, encarnado por la creciente digitalización (educación 2.0, 3.0, etc.). Nada malo hay en las tecnologías como complementos; pero si sustituyen el contacto presencial, amenazan la misión universitaria.

La segunda derivada del «Campus 0.0» busca contrarrestar la frenética vivencia diaria, defendiendo para el estudiante una cotidianeidad pausada, que enriquezca su disfrute contextual: tratar con otros, deleitarse en la naturaleza, interiorizar el arte (incluyendo el aporte estético de la arquitectura); y abrir mente y sentidos al goce de lo inmediato, caminando (K.G. Schelle elevaba tan simple acción mecánica a la categoría de espiritual).

El «Campus 0.0» sugiere descubrir significados latentes en sus intersticios, potenciando la dimensión humana como factor formativo; algo ya demostrado históricamente por los colegios universitarios latinos o los quadrangles oxonienses. Compartiendo ciertos rasgos del movimiento «Cittaslow», quiere desacelerar el ritmo vital, multiplicando oportunidades de bienestar.

El cerebro necesita reposo para impregnarse de estímulos y despertar creatividad. Las universidades pueden impulsar los «Campus 0.0», tanto en proyectos ex novo (ideando lugares que induzcan delicadeza), como transformando estructuras preexistentes (recurriendo a interpretaciones arquitectónicas imaginativas).

No es tiempo de añadir campus al ser humano, sino de añadir humanidad a los campus… Y sumergirse en la inmensidad de lo íntimo, como esgrimía Gaston Bachelard.