Lactancia

Motivos por los que hay madres que no dan de mamar

El doctor Carlos González explica los trucos para fomentar la lactancia y explica por qué hay mujeres que aseguran que «no les ha subido la leche»

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La lactancia materna es un proceso natural cuando se tiene un hijo. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones las mujeres sienten temor e incluso miedo por no saber si están alimentando bien al recién nacido. Carlos González, licenciado en Medicina por la Universidad Autónoma de Barcelona, acaba de publicar su último libro «Lactancia materna. Preguntas y respuestas», que sirve de guía para las madres que se enfrentan por primera vez a dar el pecho a sus bebés.

-Una de las primeras dudas de las mujeres que acaban de ser madres es cuánto tarda en subir la leche. ¿Es el mismo tiempo para todas las mujeres?

Hay leche desde el primer minuto, bueno, técnicamente se llama calostro, pero es leche, sólo que más nutritiva que la leche normal. Su cantidad va aumentando gradualmente en los primeros días. La «subida de la leche», sensación de que los pechos se hinchan de pronto, suele producirse hacia el segundo o tercer día. Pero ahora que los niños se ponen al pecho con frecuencia desde el nacimiento muchas mujeres notan la subida muy flojita, o no notan nada, aunque el peso del bebé demuestra que está tomando leche de sobra.

-¿Por qué hay mujeres que aseguran que no dan de mamar a sus hijos porque no tenían leche?

Seguro que hay mujeres que no tienen leche, lo mismo que hay gente con insuficiencia cardiaca o renal o con diabetes. La glándula mamaria puede enfermar, como cualquier órgano del cuerpo. Pero es muy raro, porque se trata de mujeres en edad fértil y lo suficientemente sanas para haber tenido un hijo.

-¿Hay trucos que ayuden a fomentar la lactancia?

Por supuesto, por ejemplo los diez pasos de la iniciativa IHAN (www.ihan.es), que se deberían seguir en todos los hospitales: poner al niño al pecho nada más nacer, tenerlo las 24 horas junto a la madre, darle el pecho a demanda, enseñar a las madres la manera de dar el pecho, no darle chupete ni suero glucosado…

-¿Varía la calidad de la leche de unas mujeres a otras? ¿Cómo se puede mejorar?

A efectos prácticos, no. Si una mujer tuviera, por ejemplo, déficit de vitamina C, su leche lógicamente también sería deficitaria. De donde no hay, no puede salir. Pero en nuestro país sólo hay que preocuparse por la vitamina B12: las madres vegetarianas y sobre todo las veganas deberían tomar un suplemento.

-¿De qué manera puede una madre quitarse la ansiedad por saber si su hijo está alimentado correctamente?

En los primeros días puede ser una ansiedad razonable: es necesario comprobar que el niño recupera el peso que pierde al nacer y que está mamando bien. Es importante pesar a los niños a los pocos días de nacer y acudir a un profesional si hay dolor en los pezones o cualquier otro problema con la lactancia.

Pero al cabo de un par de semanas, cuando vemos al bebé con aspecto saludable, moverse y sonreír, ya es evidente que se alimenta correctamente.

-¿Es verdad que dar de mamar adelgaza?

Sí. La leche materna tiene que salir de algún sitio, y parte de los depósitos de grasa (que se han creado durante el embarazo precisamente con ese fin), se consumirán para producir leche. Normalmente no es un efecto inmediato. La pérdida de peso se suele observar a partir de los tres meses de lactancia.

-¿Las madres con aumento o reducción de mamas pueden dar el pecho a sus hijos?

Con aumento de pecho en principio se puede dar de mamar sin ningún problema. Las prótesis se colocan por detrás de la glándula sin dañarla. Claro, hay que tener en cuenta que en algunos casos raros la madre se ha puesto unas prótesis precisamente porque tenía un pecho completamente atrófico, una auténtica malformación. Pero habitualmente los pechos eran normales antes de la operación, y siguen siendo normales después.

En la reducción mamaria, depende de la técnica quirúrgica empleada. A veces se han cortado algunos o todos los conductos de la leche, otras veces se han respetado. Muchas veces, lo único que se puede hacer es intentarlo y ver qué pasa, estando especialmente atentos al peso del bebé en los primeros días para asegurarnos de que de verdad está tomando leche.