Día de los Hermanos

Los hermanos, esenciales para disminuir el trauma de crecer sin el cuidado de sus padres

En España, hay más de 43.000 menores que maduran sin la presencia de sus primogénitos y muchos de ellos deben enfrentarse, además, a la separación de sus «compañeros de vida»

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En España, hay más de 43.000 niños que crecen sin el cuidado de sus padres y muchos de ellos deben enfrentarse, además, a la separación de sus hermanos. Con motivo del Día de los Hermanos, celebrado este 10 de abril, Aldeas Infantiles SOS quiere sensibilizar sobre el derecho de los hermanos a crecer juntos y sobre el importante papel que desempeñan para favorecer la recuperación emocional de los niños que pasan por un proceso de acogimiento.

El Día de los Hermanos comenzó a celebrarse en 1998 en Estados Unidos con el objetivo de rendir homenaje a las relaciones entre hermanos. Desde entonces, otros países, muchos de ellos europeos, se han sumado a esta celebración y trabajan para que este día sea reconocido internacionalmente.

Según explica esta organización de atención directa a la infancia, aunque la nueva Ley de Protección Jurídica del Menor, aprobada en 2015, contempla la no separación de los hermanos en cuidado alternativo, en la práctica no siempre ocurre y, a la hora de elegir la medida idónea de protección, se tiende a priorizar otros criterios como la edad o el elevado número de hermanos.

Por eso, Aldeas Infantiles SOS reclama medidas urgentes que garanticen el derecho de los hermanos en acogimiento a permanecer juntos y a compartir su infancia. Según explica Pedro Puig, presidente de la organización, «cuando los padres están ausentes, los hermanos son esenciales y pueden ayudar a disminuir el trauma sufrido por el niño al ser separado de sus progenitores».

Las Directrices de Naciones Unidas para el Cuidado Alternativo de los Niños, aprobabas en 2009, establecen que la separación de los hermanos solo puede considerarse como aceptable cuando existan razones convincentes que demuestren que mantenerlos juntos va en contra de su interés superior y añaden que la falta de capacidad o de opciones adecuadas para la ubicación de hermanos en el sistema de protección no justifica la separación de los mismos.

«Compartir la misma familia, la misma historia y las experiencias hace que la relación entre hermanos sea única; después de todo, para muchos de nosotros, las relaciones entre hermanos son las más duraderas que tendremos a lo largo de nuestra vida», explica Pedro Puig.

Porque somos hermanos

Según el informe Porque somos hermanos, publicado por Aldeas Infantiles SOS en 2012 y actualizado recientemente, una buena relación fraterna aporta grandes beneficios y el sentimiento de abandono que pueden tener los niños en cuidado alternativo puede ser compensado si estos no son separados de su grupo de hermanos.

Además, el documento señala que las características generales de las relaciones entre hermanos se intensifican en condiciones inestables y de presión prolongada, como puede ser la separación de un niño de su familia. «Cuando los padres no son capaces de cuidar a sus hijos, los hermanos suelen convertirse en las personas más importantes en la vida del otro», asevera el presidente de Aldeas. Así, ser separado de sus hermanos durante el cuidado alternativo puede agravar la situación a la que se enfrenta el niño, provocando una tensión que hace que la recuperación resulte aún más difícil.

Por ello, la organización ha convertido la no separación de los hermanos en uno de sus principales reclamos y en uno de los principios que guían su trabajo con la infancia más vulnerable. Aldeas Infantiles SOS reclama de forma urgente las siguientes siete medidas:

1. La plena aplicación del derecho de los hermanos y hermanas a permanecer juntos y compartir su infancia en caso de separación de los mismos del núcleo familiar. La acogida conjunta de los hermanos debe ser, por tanto, una consideración esencial a la hora de planificar el acogimiento. La separación de los mismos solo puede considerarse como aceptable cuando existan razones convincentes que demuestren que mantenerlos juntos va en contra de su interés superior.

2. La decisión sobre la forma más adecuada de acogimiento debe tomarse en el marco de un proceso participativo en el que se informe a todos los interesados, incluidos los grupos de hermanos. Las autoridades y los actores que participen en el acogimiento deben ser sensibles a las necesidades de los hermanos durante todo el proceso, desde la decisión inicial de la ubicación hasta que finaliza la acogida.

3. Disponibilidad de los recursos financieros y humanos necesarios, así como de las condiciones adecuadas para facilitar la admisión de grupos de hermanos y para trabajar la relación entre los mismos durante el acogimiento.

4. Las competencias profesionales para hacer frente a las relaciones entre hermanos entre las personas encargadas de su cuidado deben ser parte de los planes de formación, tanto en términos de cualificación como de desarrollo profesional.

5. Adopción de métodos de recopilación de datos y estadísticas fehacientes sobre los grupos de hermanos en el sistema de protección. Solo así se podrá atender sus necesidades específicas y sus realidades podrán ser abordadas a través de políticas concretas y de la acción directa.

6. Definición de estándares unificados en todas las Comunidades Autónomas sobre las buenas prácticas para la acogida de menores, que contemplen la no separación de hermanos como un criterio primordial a la hora de decidir la medida de protección idónea para ellos.

7. En aquellos casos en los que los hermanos no puedan permanecer juntos se garantizará su derecho a disfrutar de su hermandad y a mantener el contacto, con independencia de la relación que se establezca con sus progenitores.