Los ponentes durante uno de los momentos del encuentro - Belén Díaz /Rodrígo Muñoz
II Foro #Stop Suicidio Demográfico

«En España hay que tener 21 hijos para lograr las ayudas por hijo de algunos países de Europa»

Reconocidos expertos aseguran en ABC que los políticos no se pueden demorar más en fomentar la natalidad en nuestro país

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Lo que hace años era una advertencia social hoy se presenta como una verdadera amenaza: España está abocada al suicidio demográfico, cada vez nacen menos niños. Llevamos 35 años por debajo del nivel necesario de nacimientos para tener un reemplazo generacional. Hacen falta, tal y como indica un estudio del Instituto de Política Familiar, 260.000 nacimientos anuales más. Por tanto, el fomento de natalidad es una asignatura pendiente, «pero sobre todo urgente».

Josep Piqué i Camps

«No hay que inventar grandes fórmulas para fomentar la natalidad, sí fijarse en otros países y adaptar sus medidas»

Así al menos lo consideraron reconocidos expertos en la materia que acudieron al II Foro #Stop Suicidio Demográfico: sin niños no hay futuro, organizado por ABC, la Fundación Renacimiento Demográfico y la Asociación de Familias Numerosas de Madrid. En su inauguración, celebrada en la casa de este centenario rotativo, María Menéndez, presidenta la Asociación de Familias Numerosas de Madrid, apuntó que «existe un problema de sostenibilidad. La evolución de la sociedad y las políticas llevadas a cabo en los últimos cuarenta años han dado lugar a un país cada vez más envejecido. Pero lo que era sostenible antes ya no lo es. Es inevitable realizar una reforma».

En este sentido, Josep Piqué i Camps, ex ministro del Gobierno de España, no dudo en añadir que «nos tenemos que tomar este tema muy en serio y "dar mucho la lata" para concienciar a la sociedad de los riesgos que supone el bajo índice de natalidad y, de este modo, conseguir que los responsables políticos tomen medidas efectivas cuanto antes. De lo contrario –advirtió–, lo primero que se pone en riesgo es la sostenibilidad del Estado de bienestar, el sistema de pensiones, la sanidad y la escala de valores».

Mayor implicación

Ante esta situación alarmante, quiso matizar que las soluciones no pasan por «inventar grandes fórmulas», sino por echar una mirada a otros países, como los nórdicos, que han establecido políticas de promoción de la natalidad con buenos resultados, e intentar adaptarlas en nuestro país.

Precisamente, la embajadora de Hungría en España, Enikö Györi, matizó que en su país el Estado realizó hace siete años una importante apuesta por aumentar la natalidad y, como resultado, «ha crecido un 20% el número de matrimonios, la fecundidad ha ascendido dos décimas (de 1.2 hijos por mujer se ha pasado a 1.4) y, además, ha descendido el número de abortos. Hoy nacen más niños».

Hacer frente al suicidio demográfico pasa, en su opinión, por poner en marcha políticas eficaces, duraderas, coherentes y con mucha previsibilidad. Por ello, apuntó que es imprescindible una mayor implicación de los gobiernos «porque las familias solo tendrán más hijos si hay un compromiso efectivo de apoyo».

Enikó Gyori

«Dotamos de 30.000 euros a las parejas que decidan tener tres hijos para que puedan iniciar su proyecto familiar»

Insistió en que hay que empezar esta batalla contra el suicidio demográfico cambiando ciertas tendencias «puesto que parece que tener hijos no está de moda debido a que hay mucha ideología que no beneficia». A partir de aquí, en Hungría se apostó por suprimir las barreras existentes para que las parejas puedan tener los hijos que desean «ya que, desgraciadamente, la mayoría de las mujeres aseguran que les hubiera gustado tener más hijos. Lo que ocurre –explicó– es que cuando tienen el primero y descubren las dificultades a las que se enfrentan deciden no tener más».

Por este motivo, en este país centroeuropeo se decidió el pasado año dotar con más de 30.000 euros a quienes decidan tener tres hijos para que puedan iniciar su proyecto de vida. Medida que se suma a otras como la de conceder reducciones fiscales según el número de hijos que se tengan, disponer de ayudas para comprar pisos para las familias, escuela infantil gratuita, alimentación infantil sin coste en las escuelas primarias, libros escolares gratuitos, campamentos de verano gratis o financiados para los más necesitados...

Núcleo familiar estable

Carmen González, profesora acreditada al cuerpo de Catedráticos de Derecho Civil y magistrada superior de la Audiencia Provincial de Cuenca, apuntó que en España hay normas civiles que desincentivan la natalidad, «como las que devalúan el contrato matrimonial, cuyo papel es fundamental porque forma el núcleo familiar más estable en la sociedad, lo que contribuye a que las parejas opten por no casarse y tengan menos hijos».

Carmen González

«Las leyes españolas no se toman la natalidad en serio. Deben poner el acento en las parejas jóvenes»

Frente a los buenos resultados de políticas como las de Hungría, González lamentó que nuestras leyes no se tomen en serio este asunto de forma suficiente. «Tenemos uno de los sistemas de ayudas económicas a las familias menos comprometidos de la UE, puesto que hace falta tener 21 hijos para lograr las ayudas familiares por hijo que conceden algunos países del norte de Europa. Esto no puede ser». En su opinión, España debe poner el acento en las parejas jóvenes porque hay tres situaciones que, en gran medida, desincentivan a una mujer de 25 años a tener hijos: la ausencia de políticas familiares efectivas; la inexistencia de voluntad real de tener en cuenta la edad fértil de las mujeres en su promoción profesional y, en tercer lugar, la falta de conciliación.

Complacer a las mujeres

Joaquín Leguina

«Quien se atreva a decir que en España no hay un problema demográfico es que está absolutamente ciego»

Uno de los mayores problemas de esta situación, según apuntó Joaquín Leguina, demógrafo y ex presidente de la Comunidad de Madrid, es que «la demografía trabaja a largo plazo y los políticos se encargan más de la economía y piensan a corto plazo». Explicó que «hasta que no se ha constatado que nacen menos niños, algo que se veía venir, la gente no ha tomado conciencia del problema de nuestra población. Y eso, España, debería hacérselo mirar. No hay solución fácil a la demografía. Es necesario abordarla con seriedad, aunque sea solo por complacer a las mujeres que desean tener el doble de hijos de los que tienen. Pues facilitémoselo».

Francisco José Contreras

«Esta vez el lobo es real. El invierno demográfico puede acabar con la civilización occidental tal y como la conocemos»

Tampoco se mostró más optimista Francisco José Contreras, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Sevilla, al reconocer que demasiadas veces se ha advertido de la llegada de una catástrofe demográfica, «probablemente la mayor que ha vivido Europa», sin lograr una reacción. «Pero esta vez, el lobo es real. El invierno demográfico puede acabar con la civilización occidental tal y como la conocemos. La economía no podrá soportar la presión fiscal adicional exigida por el gasto creciente en pensiones y sanidad derivado del envejecimiento de la población».

Añadió que muchos presuponen que la solución está en la inmigración, «pero es una falsa solución. Serían necesarios muchísimos inmigrantes para mantener el ratio actual de activos/jubilados. Y eso no será posible. España está estancada y pierde posiciones a nivel global si no se reacciona».

Claves para apoyar la natalidad y a la familia

Alejandro Macarrón, director de la Fundación Renacimiento Demográfico, explicó cómo lograr que nazcan más niños:

–Es necesario que se recuperen las ganas de tener hijos como algo esencial en la vida. Si no, todas las políticas servirán de poco. Es, sobre todo, cultural.

–Lograr que se adelante la edad promedio a la que se tiene el primer hijo es fundamental.

–Los matrimonios estables tienen más hijos que cualquier otra forma de hogar.

–No dar incentivos a la natalidad solo a las mujeres que trabajan fuera del hogar. Las que no lo hacen aportan del 25% al 35% de los nacimientos en España.

–No centrar solo las políticas e incentivos económicos pro-natalidad en las mujeres. Aunque algo menos que ellas, los varones cuentan y aportan mucho en la decisión de tener niños y en su crianza (y deben contar y aportar más corresponsabilizándose). Los incentivos centrados solo en las madres pueden desincentivar la nupcialidad y estabilidad matrimonial.

Descargar a las empresas de los sobrecostes ligados a la natalidad/maternidad para que haya más madres, más mujeres con empleo y bien pagadas, más niños y mejores empresas. La natalidad beneficia a las familias y a la sociedad, solo muy a la larga al grueso de las empresas.