Familia

«España se está quedando sin niños, sin jóvenes, sin futuro»

María Menéndez de Zubillaga, presidenta Asociación Familias Numerosas de Madrid, considera en el siguiente artículo que hacen falta políticas de apoyo para fomentar la natalidad

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Estamos inmersos en un invierno demográfico sin esperanza alguna de que llegue una primavera. Y es que no hay en el panorama político ni una sola medida para hacer frente a este reto demográfico, que sin embargo todos los grupos políticos conocen.

Parece increíble que no haya voluntad de evitar este suicidio demográfico que tan perjudicial resulta para el futuro de nuestra sociedad. Más aún, resulta increíble que ante esta situación tan poco alentadora, todavía existamos unos pocos valientes intentando no caer por el precipicio: las familias numerosas.

Familias Numerosas, ese colectivo tan abandonado, en el que el tamaño de nuestras familias supera con creces la media de hijos que se necesitan para conseguir el relevo generacional.

Resulta ilógico imaginar, que en lugar de sentirnos apoyadas, protegidas y defendidas, de manera que se promueva a las familias con hijos y en especial a las familias numerosas, nos veamos cada vez más arrinconadas, despreciadas, ninguneadas y penalizadas por todos nuestros gobernantes.

«Muchas personas consideran que no deberíamos disponer de ningún tipo de ayuda porque el tener mayor número de hijos es una decisión propia»

Para los titulares de los periódicos, se dice que la familia es lo más importante, que ha sido el colchón en la crisis -lo sigue siendo, la crisis y el colchón-, y que es lo más valorado por los españoles. Pero la verdad es que en la práctica, en la realidad de cada día, las instituciones y la Administración, aúnan esfuerzos poniendo trabas a las familias con numerosos hijos.

Muchas son las personas que consideran que las familias numerosas no deberíamos tener ningún tipo de ayuda porque el tener mayor número de hijos es una decisión propia y que por tanto no debería ser premiada.

Sin embargo, lo que nadie parece entender, es que las familias numerosas no necesitan ayudas por necesidad, que también se puede dar el caso, sino que lo que necesitan son apoyos que faciliten su día a día, para con ello demostrar a la sociedad, que es posible tener hijos y conciliar trabajo, que es posible llegar a fin de mes y llegar a tiempo al cole, que es posible compaginar actividades y disfrutar del ocio, que es posible viajar en transporte público con muchos hijos y pasear, que compartir es alegría y que alegría es lo que necesita nuestra sociedad.

Tendiendo puentes

Sólo demostrando que se puede, haciendo que se pueda, tendiendo puentes a estas familias y ofreciéndoles la mano, se conseguirá que más familias se animen a formar parte de este hermoso colectivo y con ello evitar el desplome demográfico.

Y las familias numerosas somos testimonio vivo de que se puede.

Es una inversión a corto, medio y largo plazo. ¡Incluso se saca rédito inmediato con las actuales familias numerosas!

Muchos políticos nos llaman héroes y nos transmiten admiración y empatía,

¿Y de qué sirve si luego no legislan promoviendo la formación de familias ni apoyando el nacimiento de niños?

¿Y de qué sirve si las normas se hacen para el individuo y no para las familias que tienen detrás esos individuos?

No se comprende la necesidad de cambiar de vivienda porque la familia crece y se penalizan esos cambios de casa pensando que lo que queremos es una casa grande por lujo, no por la necesidad de dar cobijo a todos nuestros hijos.

«España envejece y no ponemos los medios para facilitar la sostenibilidad de nuestra sociedad»

No se comprende el aumento en el consumo de agua o de la luz y se penaliza la subida de tramo por mayor consumo cuando necesitamos que cada miembro de la familia se duche diariamente o que la lavadora funcione todo el día.

No se comprende la necesidad de coches más grandes y nos penalizan con más impuestos como si fueran de lujo, tanto a la hora de comprarlos como de aparcarlos.

Y si optamos por el transporte público, tenemos que pagar tarjetas por cada uno de nuestros hijos porque el concepto de tarjeta familiar no existe.

Solo podemos subir una silla de bebé por autobús, moverse con un carro individual o doble es tarea imposible en el metro y nos dejamos la vida pagando parquímetros mientras intentamos sacar carros y niños del coche en lugares absolutamente imposibles.

Porque si bien las motos cuentan con plazas especiales, ¿nadie se ha planteado como se las apaña un madre/padre para sacar un carro/maxicosi de un coche cuando la puerta da a la carretera o choca con el coche de al lado?

El valor de los hermanos

No se comprende que queramos llevar a todos nuestros hijos al mismo colegio, que no todos los colegios cuentan con las condiciones necesarias para que todos nuestros hijos puedan estudiar juntos independientemente de los ciclos que cursen.

No se comprende que queramos que los libros de texto se hereden entre los hermanos, ni se respeta la figura del hermano.

Si hay algo que se valore profundamente en las familias numerosas, son los hermanos. Ellos son parte fundamental para la ayuda y colaboración en la familia, valores ambos que se deberían fomentar en esta sociedad. Hay que ayudar a las Familias Numerosas para que los Hermanos puedan compartir el máximo de sus cosas, el máximo de su tiempo, el máximo de su cariño.

No se comprende que haya una Ley de Protección a las familias numerosas (Ley 40/2003) que fue el resultado del enorme esfuerzo y empeño de una persona ejemplar para las familias españolas, Juanra Losana, y que esta Ley se retuerza y se malinterprete todo lo necesario y según se le antoje a nuestros políticos para no tener que aplicarla y de esa manera no dotar nunca de presupuesto ni desarrollar normas que obliguen al apoyo de estas familias

Y no se comprende tampoco que cuando en las familias numerosas hay necesidades extra por enfermedad, discapacidad, paro… nos traten peor que a los demás, pensando que como somos muchos ya nos apañaremos.

Ni la conocida situación de las pensiones favorecen el desarrollo de políticas a favor de la familia, como está ocurriendo en otros países de la UE. España envejece y no ponemos los medios para facilitar la sostenibilidad de nuestra sociedad.

Necesitamos medidas que promuevan la familia y la natalidad. Son medidas positivas y buenas para todos. Una familia numerosa es una empresa con beneficios que se reparten para toda la sociedad, ¿tan difícil es ayudar a esta empresa en beneficio de todos?

¿Nos ponemos ya a trabajar dando el primer paso y cuidando a las familias con hijos suficientes como para que haya esperanza en el futuro de mañana mismo?