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Consejos para que tus hijos eviten a los depredadores sexuales en la red

El «grooming» o intercambio de fotos con desconocidos es uno de los delitos más peligrosos que existen

Consejos para que tus hijos eviten a los depredadores sexuales en la red

«Fue un mazazo que tambaleó a toda la familia. Un verdadero shock. Jamás pensé que nos pudiera pasar algo similar, pero es cierto que en esta vida nunca dejas de sorprenderte, y con los niños hay que andar con mil ojos». «Cuando le regalamos su smartphone nuevo no pensamos ni por un momento que pudiera ocurrir algo así, ni tampoco en la capacidad dañina que estos aparatos tienen si no vas con cuidado. Lo cierto es que su actitud era muy rara desde hacía un par de meses. No nos dejaba ver lo que escribía, ni con quién hablaba. Se encerraba mucho rato en el cuarto de baño y por las noches estaba hasta las tantas con el dichoso Whatsapp, siempre pendiente de cualquier mensaje que le llegara. Fuera la hora que fuera, ella tenía que abrirlo».

«No le dimos mucha importancia, porque con la adolescencia todo cambia, las hormonas se alteran, su cuerpo y sus costumbres no son las mismas, y se vuelven más reservados. La casualidad hizo que un día no tuviera más remedio que coger su teléfono, ya que tenía que llamar urgente y el mío se había quedado sin batería. Esa maldita necesidad de estar conectados y comunicándonos todo el día. No tengo palabras para describir mi sorpresa al descubrir unos chats en su Whatsapp en los que un desconocido le exigía que le mandase más "material", o que de lo contrario, enseñaría a sus padres y amigos lo que ya tenía. Había un plazo hasta las diez de la noche o cumpliría sus amenazas. En un primer momento no entendí nada, pero en cuanto eché un vistazo a la galería defotos y videos del teléfono, lo entendí todo».

«Luego vino el enfado, la rabia, el castigo. Solo tenía doce años y no me entraba en la cabeza que hubiera pasado por semejante calvario sin contarnos nada. Al parecer, un día comenzó a hablarle por Tuenti. Parecía un chico normal, que conocía a alguna de sus amigas y amigos, pero con el tiempo se puso muy pesado. ¿En qué nos hemos equivocado? ¿Cómo pudo grabar esos videos y enviarlos a un desconocido?¿Por qué no nos dijo nada antes?»

Así comienza el relato de una madre desesperada cuyo hija fue víctima de «grooming» en el último libro de los policías Pere Cervantes y Oliver Tauste, Internet Negro. En él dedican un montón de páginas a hablar del tema porque «la realidad en las comisarías nos ha llevado a pensar que existe una necesidad urgente de informar sobre este delito, para que padres y educadores se mantengan alertas ante lo que hacen los pequeños en Internet». «El grooming (donde un desconocido se gana la confianza del menor hasta que consigue fotos íntimas de este y le chantajea) es uno de los delitos más peligrosos con los que nos enfrentamos y atenta directamente contra el derecho a la libertad e indemnidad sexual de los menores», explican. Sus principales víctimas, según los estudios, son niñas de entre 15 y 17 años.

En Internet Negro estos profesionales ofrecen algunos consejos de seguridad ante un «grooming» cada vez más corriente:

1. Establecer con los menores normas adecuadas y consensuadas sobre el uso de internet. Es fundamental regular horarios, lugares de conexión, formas de supervisión, gestión de contraseñas, etcétera. Para ello te puede ayudar elaborar una especie de «contrato familiar» con cláusulas claras, pero recuerda que tanto menores como adultos deben firmarlo y responsabilizarse de su cumplimiento.

2. Informa a los menores sobre los ciberdelitos que se producen en la red, como el «grooming», y de los principales riesgos on line. No nos cansaremos de repetir que la mejor herramienta tecnológica para la prevención es una buena educación. Recuerda que tarde o temprano los menores estarán fuera de tu control y que se conectarán a internet desde otros ordenadores o desde dispositivos que no están a tu alcance directo, como smartphones, tablets, o relojes inteligentes.

3. Conoce las redes sociales en las que los menores a tu cargo están registrados y los amigos que tienen agregados. Ocúpate de conocer también las webs que visitan, qué hacen en ellas, para qué las visitan (recuerda que un "para qué" resulta menos inquisitivo e intimidador que un "por qué"), qué información personal han dado, qué permisos de geolocalización han ofrecido, etc.

4. Fomenta un diálogo adecuado que, a su vez, generará confianza. Solo así los menores a tu cargo acudirán a ti cuando tengan algún problema. No tengas miedo de hablar con ellos sobre internet, sexo, ciberdelitos, etc. Recuerda que, aunque los nativos digitales sepan más de Internet que nosotros, no saben más de la vida.

5. Pregúntate si conoces a todos los amigos que los menores a tu cargo tienen agregados en sus redes sociales y si verdaderamente sabes quienes son. Recuerda que los «groomers» se hacen pasar por menores.

6. Convénceles de que en ningún caso queden en persona con «amigos» a los que solo conozcan por Internet.

7. Fomenta que desarrollen un pensamiento crítico basado en pensar antes de publicar, ya sean fotos, videos, o comentarios que puedan perjudicarles. Haz que el menor se plantee esta sencilla pregunta: ¿Cuanto te disgustaría, del 1 al 10, que esa foto la viera todo el mundo que conoces?

8. Evita que los menores envíen fotografías o videos propios sin tu supervisión. Dependiendo de la edad, es fundamental -siempre es recomendable- saber a quién los envían y cuál es su contenido. En el caso de adolescentes de 16 años o más, creemos que la educación digital debería haberse iniciado tiempo atrás, pero en el de lo menores de 13, la supervisión y el control es crucial, pues aún no se han ganado la libertad de disponer de su propia imagen. De hecho, ni siquiera la ley les concede ese derecho, que se obtiene a partir de los 14 años (la edad mínima para poder configurarse un perfil en una red social).

9. Fomenta el uso de los dispositivos con conexión a Internet desde las zonas comunes de tu casa De esta forma los miembros de la familia compartirán experiencias como usuarios en la red con mayor transparencia y confianza recíproca. Instalar el ordenador en una zona común es una norma de seguridad inicial y básica.

10. Supervisar la utilización que hacen los menores de dispositivos con cámara integrada, como tablets y smartphones. Interésate por saber con quien se conectan y recuerda que la escasa o nula vigilancia de estos dispositivos con cámara es otro de los principales factores de riesgo.

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