La «cara opuesta» de la Navidad: tristeza, estrés y frustración

Varias especialistas apoyan la idea de huir de lo tradicional y lo que está establecido, creando una fiesta propia sin atender a expectativas irreales

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Es oficial: la Navidad ha comenzado. Todo se ha llenado de luces, turrones y ya empiezan a sonar los primeros villancicos. Aunque estas fechas de celebraciones son, para muchos, uno de los momentos más felices del año, para otros puede ser la época más estresante y angustiosa del calendario.

En el lado opuesto de la ilusión, de la felicidad por la época navideña y de las buenas vibraciones, se encuentra el estrés, la tristeza y el rechazo a los días más coloridos del año. La cruz de la Navidad son aquellas personas que la odian, que desean que el 7 de enero llegue cuanto antes. Son los «haters» de estas fiestas, que más que hacerles felices, están verdaderamente infelices.

La psicóloga Pilar Conde asegura que «estas fechas nos hacen cuestionarnos los aspectos más importantes de nuestra vida: la familia, el amor, nuestra trayectoria vital…, la felicidad en general». Si estos aspectos –explica- no están cubiertos, se toma conciencia de lo que «debería sentir y no siento», llevando a emociones negativas.

En ese punto, Silvia Álava, también psicóloga, expone que «las emociones están íntimamente relacionadas con los sucesos y pensamientos de un determinado momento del pasado como, por ejemplo, la pérdida de seres queridos». Esta podría ser una de las principales causas de ese rechazo a la Navidad, ya que en estas fechas se suele recordar con más intensidad.

Lejos de centrarse en eso y crear un bucle en la cabeza, Álava apoya la idea de «aceptar las emociones negativas pero centrarse en las positivas. Es decir, poner el foco en lo que sí te gusta, como las reuniones con amigos o los reencuentros con personas que no ves desde hace mucho tiempo».

Pueden existir muchas causas del rechazo a la Navidad, pero como expone Roser de Tienda, doctora quiropráctica, «al final es como un hábito: si no se inculca la ilusión por ello, no surge un efecto positivo en la persona». Y, afirma además, que «ser feliz es un acto de voluntad».

Para finalizar, la especialista Lydia Pérez comenta que «es fundamental normalizar todos los sentimientos negativos». «Hay que ser conscientes de que tenemos la capacidad de guiar nuestro foco de atención, de pedir ayuda y expresar cómo nos sentimos. Se puede crear una Navidad propia sin atender a expectativas irreales», concluye.