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Los niños deben mantener las rutinas de sueño y comidas en vacaciones

Se pueden variar un poco, pero manteniendo siempre el control

MADRIDActualizado:

La psicóloga infantil Paloma Méndez de Miguel, del Hospital Quirón Salud San José de Madrid, destaca la importancia de que los niños mantengan durante el verano algunos hábitos y rutinas, sobre todo los que están relacionados con las comidas y el sueño.

Méndez de Miguel cree que es necesario encontrar cierto equilibrio entre la relajación propia de las vacaciones y el mantenimiento de algunos hábitos infantiles y, en este sentido, considera que lo más importante pasa por «mantener una rutina de sueño». «Aunque no hay necesidad de conservar un horario y puede existir cierta flexibilidad, es bueno continuar con ella». Por ello, explica que algo habitual y acertado es retrasar la hora de acostarse durante las vacaciones de verano y postergar la de levantarse. «De este modo, los niños siguen durmiendo el mismo número de horas, pero adaptando su horario al del adulto».

También señala que conviene continuar con hábitos de comida similares a los del curso escolar, puesto que aunque los horarios varíen el niño debe tener cierto orden con las comidas y saltarse algunas por estar de vacaciones. Además, sugiere «estructurar el tiempo libre con periodos de descanso y actividad, ya que en verano aumenta el tiempo que los niños dedican a ver la tele y jugar con las consolas, y han de alternar este ocio sedentario con deportes y otras actividades».

Aconseja, asimismo, «que sigan con pequeñas responsabilidades, pues es habitual que en vacaciones las responsabilidades bajen, pero no necesariamente tienen que desaparecer». Se puede «estar de vacaciones y continuar colaborando en tareas cotidianas», apunta, y de este modo, «cuando se inicie el curso escolar, los niños se adaptarán más fácilmente». Por último, la psicóloga infantil defiende que hay que «mantener límites y normas» con los niños en verano. «Cuando se está de vacaciones es habitual querer desligarse de las responsabilidades diarias», admite, ya que «la educación de los hijos consume mucha energía, y por eso durante el período estival se tiende a ser más condescendiente con los niños».

Sin embargo, añade que «hay que tener en cuenta que si consentimos ciertas actitudes, como que contesten mal o que desobedezcan, cuando llegue el período ordinario nos costará mucho esfuerzo volver a establecer los límites». En definitiva, el mejor modo de conseguir unas vacaciones satisfactorias para la familia es equilibrar de forma acertada la disminución de responsabilidades (horarios, tareas escolares) con la libertad que otorga tener un largo periodo de ocio, indica, y «evitar que el verano se convierta en una anarquía».