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«La vivienda es la gran hucha de ahorro de los mayores de 65 años en España»

Carlos A. Martínez Cerezo, fundador y presidente de Grupo Retiro, explica cómo rentabilizar al máximo la economía de la población mayor

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A la espera de que la Comisión del Pacto de Toledo facilite sus nuevas recomendaciones para la sostenibilidad del sistema de las pensiones, parece inevitable la necesidad de una reforma estructural y en profundidad que sin duda abre muchas incertidumbres de futuro. La idea de que nuestros años de jubilación los afrontaremos con nuestra pensión pública se desvanece. Pero afortunadamente existen otras alternativas para complementar nuestros ingresos mensuales.

Carlos A. Martínez Cerezo es el fundador y presidente de Grupo Retiro, que es la empresa pionera y líder en España en la gestión de estos productos, como son las rentas vitalicias inmobiliarias, las hipotecas inversas y las compraventas con alquiler garantizado.

En la imagen, Carlos A. Martínez Cerezo
En la imagen, Carlos A. Martínez Cerezo

¿Es la vivienda la solución a los problemas económicos de las personas mayores?

La vivienda es la gran hucha de ahorro de los mayores de 65 años en España y de las generaciones venideras cuando alcancen su edad de jubilación. Siempre se ha puesto el foco en que los españoles éramos poco dados al ahorro ya que no teníamos planes de previsión privados, pero nos olvidamos de que el esfuerzo de ahorro lo hemos llevado a cabo mediante la adquisición de nuestra vivienda habitual o incluso de una segunda residencia. Se debe a un factor cultural, que hace que el 78% de los españoles sean propietarios de su vivienda y consecuentemente que más del 85% del ahorro de las personas mayores esté concentrado en sus propiedades inmobiliarias. Poner este patrimonio en funcionamiento es sin duda una solución a las necesidades económicas de las Personas mayores.

¿Cuándo inicia Grupo Retiro su andadura profesional? ¿Cómo han recibido los mayores estos productos?

Recientemente Grupo Retiro ha cumplido 20 años de presencia en el mercado, fue en 1996 cuando entendimos que era necesario aportar un servicio de asesoramiento profesional a las personas mayores para que pudieran rentabilizar al máximo sus viviendas a través de las rentas vitalicias inmobiliarias, que fue nuestro primer producto, con plenas garantías y total protección jurídica. Como pioneros, los inicios fueron difíciles por el desconocimiento general de la sociedad a estas alternativas, a diferencia de lo que ocurre en otros países de nuestro entorno, pero el cambio de mentalidad, sobre todo en la última década, está siendo muy rápido y hoy somos referencia de profesionalidad y calidad en la prestación de estos servicios, cada vez más demandados.

¿Qué motivos existen para que en otros países europeos estos productos tengan mayor cuota de mercado?

Fundamentalmente lo que se ha venido en llamar la cultura de la herencia, es decir, la necesidad de dejar en herencia a nuestros descendientes la vivienda que poseíamos, en la idea de que no hacerlo, nos convertía en unos «malos» progenitores o familiares. Sin embargo, en Europa la mentalidad es muy diferente, ya que los padres se esfuerzan por proporcionar a sus hijos todas las herramientas que les permitan labrarse un buen futuro, pero son conscientes de que el patrimonio que ellos poseen debe garantizarles la mejor jubilación posible. Hoy en día esta mentalidad está instaurándose en España y no solo en los mayores, sino en los propios herederos que priman que sus padres o tíos tengan la mejorar calidad de vida.

¿Qué opciones tienen los mayores para obtener ingresos de sus casas?

Afortunadamente son varias las opciones, lo que permite adaptarse a las necesidades o deseos de cada persona mayor y su entorno familiar. Las rentas vitalicias inmobiliarias, reguladas en nuestro Código Civil desde 1889, son las que permiten obtener unos mayores ingresos al mayor, mediante la venta de la nuda propiedad de la vivienda a cambio del cobro de una renta mensual con carácter vitalicio, y además reservándose de por vida el usufructo de su casa. Otra opción es la Hipoteca inversa, donde las mensualidades que se obtienen mediante la contratación de estos créditos son menores que las de la renta vitalicia pero la titularidad de la propiedad no se modifica por lo que la vivienda llegará junto con la deuda el día de mañana a los herederos. Asimismo, existe la compraventa con alquiler garantizado, que permite a la persona mayor vender su vivienda pero quedándose automáticamente como inquilino de la misma.

¿Y cuál de las alternativas es la más contratada?

Con carácter general la renta vitalicia inmobiliaria porque los ingresos son más altos y además la persona mayor deja de pagar el IBI, las derramas extraordinarias de la comunidad y el seguro de continente. Pero la elección de uno u otro producto depende de muchas variables, como la edad, el valor de la propiedad, las necesidades económicas que deba cubrir el mayor, la existencia de herederos directos o no, etc.

¿Por qué se ha reducido tanto la contratación de hipotecas inversas en los últimos años?

La Hipoteca inversa es un producto financiero, con un arraigo de muchas décadas en el mercado anglosajón, pero que en España no se reguló hasta el año 2007 con la reforma de la Ley Hipotecaria. La crisis del mercado de crédito y la caída del precio de la vivienda hizo que las entidades financieras perdieran su interés en este producto y con ello bajó la oferta y lógicamente su contratación. No obstante, creo que es un producto que deben repensar las entidades financieras, para adaptar sus condiciones de comercialización a la demanda y que vuelva a ser competitivo.

¿Qué es lo que prioriza la persona mayor cuando solicita una solución de este tipo?

Diría que son tres las variables que la persona mayor busca prioritariamente: la primera, seguir viviendo en su casa de siempre aún cuando tenga que recibir en ella asistencia, este es el deseo principal de los jubilados, y así lo manifiestan mayoritariamente en las encuestas. Después, lograr una tranquilidad económica, puesto que la gran mayoría de pensionistas les cuesta llegar a fin de mes o lo hacen a costa de reducir su calidad de vida. Y por último, tener plenas garantías a la hora de contratar estos productos.

¿Y estas garantías, cuáles son?

Velar porque las garantías legales a la hora de la contratación sean plenas es la labor de Grupo Retiro. Todas las Escrituras se firman ante Notario y se inscriben en el Registro de la Propiedad. En el caso de la renta vitalicia inmobiliaria se incluye además una condición resolutoria para que, en caso de impago de alguna de las rentas, revierta de nuevo el pleno dominio a la persona mayor sin devolver ninguna de las rentas. En el caso de la hipoteca inversa, es obligado el servicio de asesoramiento independiente que prestamos a las Personas mayores, y que debe ser verificado por el Notario, para explicar con claridad todos los aspectos de estos créditos hipotecarias y que su contratación se lleva a cabo con pleno conocimiento de los mismos.

¿Cómo ha afectado la crisis del sector inmobiliario a estas alternativas?

El valor de la vivienda es, junto con la edad y el sexo de la persona mayor, que determinan su esperanza de vida, los principales parámetros a la hora de fijar las condiciones económicas de cada producto. Pero el ajuste que se ha producido como consecuencia de la burbuja inmobiliaria era necesario, y es a partir del valor actual de ese bien, que esperemos mantenga un crecimiento racional y estable, el que utilizarán las personas mayores para incrementar sus ingresos. También es cierto que con independencia del valor de la propiedad, la ubicación de la vivienda es igualmente un factor determinante, pues en pequeñas poblaciones estos productos no tienen actualmente viabilidad.

¿Cree en el futuro del sistema público de pensiones?

Soy optimista en que se dejen a un lado los intereses partidistas para afrontar una realidad sociodemográfica que hace que el problema del futuro de las pensiones no sea algo coyuntural, por la crisis. Confío en que se logre la viabilidad del sistema, pero también creo que debemos ser realistas y asumir que con las pensiones públicas no vamos a cubrir plenamente nuestras necesidades, como ya lo estamos viviendo en estos momentos. La vivienda es nuestro plan de pensiones particular y renunciar a él no es una buena idea.