Abuelos

«Las personas mayores tienen cotas más altas de bienestar emocional que la juventud»

Vivir en positivo a partir de los 60 años es posible, tal y como se apuntó en un encuentro de Obra Social “la Caixa” y ABC

Actualizado:

Empezó a trabajar con 15 años en banca, sector al que Juan Luis Roig ha dedicado más de 40 años, hasta que le prejubilaron con 52. «Me sentía en la plenitud de mi vida», asegura, y al principio se lo tomó como unas vacaciones. Pasado el mes de rigor, su mujer, sus amigos y familiares volvieron a su rutina laboral y a él las mañanas se le hicieron eternas sin saber cómo ocupar tantas horas libres. «Estaba como desorientado, me sentía mal, triste, solo».

Optó por reaccionar y abandonar ese estado que tanto le estaba afectando a su bienestar emocional. En vez de encerrarse en casa viendo pasar las horas huecas del reloj, decidió apuntarse a cursos de informática y a actividades para seguir aprendiendo y poder relacionarse con otras personas. Reconoce que, sólo entonces, volvió a sentir que recuperaba su estabilidad y bienestar.

El problema es que en nuestra sociedad reina la creencia de que la jubilación es «el principio del fin», que cuando las personas se hacen mayores pierden –energía vital, salud física, cognitiva, a las personas queridas...– y se vuelven inútiles, «pero no es así, es un cambio de vida, se es valioso para muchas otras cosas y se puede experimentar un gran crecimiento interior y disfrutar de una vida más pausada, reconfortante y reflexiva», tal y como apuntó Javier Yanguas, experto Universitario en Educación de Adultos y doctor en Psicología Biológica y de la Salud, durante el debate «Bienestar emocional, fortalezas emocionales, ¿puedo descubrirme a partir de los 60», del Programa de Personas Mayores de la Obra Social ”la Caixa” organizado por ABC.

«Al igual que nos proponemos andar, ir al gimnasio... deberíamos fijarnos en lo emocional. Tendría que ser una prioridad personal»

Actualmente nos preocupamos mucho por el físico, por los estudios, el trabajo..., «que está muy bien, pero no debemos olvidarnos de algo que es lo que nos permite tener una vida plena, el bienestar, que viene marcado por sentir que tienes el control de tu propia vida, por saber lo que quieres, elegirlo, ser capaz de decir no a lo que te insatisface satisface. Tiene mucho que ver en cómo te sientes porque encuentras sentido a lo que haces. Es algo que debería estar en la agenda de todos. Al igual que nos proponemos andar, ir al gimnasio... deberíamos fijarnos en lo emocional. Tendría que ser una prioridad personal».

Mirada introspectiva

Para ello propone poner atención a lo que uno siente, realizar una mirada introspectiva hacia el interior y descubrir las verdaderas emociones. Añadió que, al mismo tiempo, hay que conectarse y relacionarse con otras personas porque, como ya demostró un estudio de Harvard que data de 1938 y lleva vigente desde entonces, las relaciones sociales tienen mucho que ver con la salud, mientras que la soledad mata y si queremos llevar una vida en positivo hay que tener irremediablemente contactos sociales. «Sin embargo, aun sabiendo que esta afirmación es hoy una realidad en sí misma, en nuestra sociedad hay mucha soledad, lo que nos acerca al malestar personal», puntualizó Yanguas.

En el transcurso de este foro celebrado en el Centro de Mayores Toledo II –en virtud al convenio entre la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, a través de la Consejería de Bienestar Social y la Fundación Bancaria ”la Caixa”–, Pilar Calderón, maestra jubilada, explicó que de joven se ocupó de sus hijos, de su marido, de la casa, el trabajo.... «Te encargas de todo menos de ti misma. Con los años se van los hijos y te vas haciendo mayor y te jubilan. ¿Qué podía hacer? Tenía dos opciones: quedarme en casa lamentándome y sintiéndome mal –lo que no sería mi caso—, o lo que hice, buscar cursos en la Universidad, apuntarme al Centro de Mayores, quedar con amigas a tomar un café, hacer excursiones, ver museos... Hay veces que me coinciden tres actividades a la misma hora y tengo que elegir. Siento que ahora tengo una vida plena porque tengo tiempo para hacer lo que yo decido en cada momento».

Diálogo enriquecedor

Puntualizó que lo que más contribuye al bienestar emocional es «tener cosas que te llenen y motiven, que te hagan salir de casa y relacionarte con los demás y compartir conversaciones. Si no haces actividades es muy probable que las charlas con otras personas se centren en las pastillas que tomas para este u otro dolor, pero estando en acción puedes conversar sobre la última visita a una exposición, lo que, sin duda, es mucho más enriquecedor. Estoy convencida, además, de que si no estás emocionalmente bien, no puedes estar bien físicamente».

«La soledad mata y si queremos llevar una vida en positivo hay que tener irremediablemente contactos sociales»

Javier Yanguas añadió que el bienestar aumenta al final del ciclo vital. Es decir, en la niñez es muy alto y, posteriormente, va disminuyendo con la edad porque hay que ocuparse de los hijos, de la casa, el trabajo..., y en la madurez –entre los 40 o 50 años–, el bienestar es más bajo aún y, a partir de ahí, va ascendiendo con la edad, de tal manera que las personas alcanzan mayores cotas de bienestar que los jóvenes. «Es curioso –matizó– porque al referirse a la vejez, todo el mundo habla de lo que no funciona, de lo que se pierde (lo físico, lo cognitivo...), sin embargo, no se menciona que tienen una gran ventaja competitiva: disfrutan de mayor bienestar emocional».

Juan Luis Roig añadió que «apreciamos mucho más esa sensación porque venimos de un perfil de bienestar más bien bajo y ahora ya disponemos de más tiempo para ocuparnos de apreciar estas emociones positivas. Cuando me jubilé, empecé a tener tiempo para lo que se me antojaba, incluso para aburrrime. Te da una sensación de libertad que no tienes a otras edadades, eso sí hay que asumir que te has hecho mayor, verte el pelo blanco, etc. Si lo asumes bien tendrás mayor bienestar. Yo me he encontrado con personas que al comentarles que venía al Centro de Mayores Toledo II me responden “pero si ahí no hay más que viejos”, y quizá eran más mayores que yo. Eso lo dice gente que no asume su edad y no quiere darse oportunidades de probar y hacer cosas diferentes que enriquecen mucho como persona».

Calidad de vida

Pilar Calderón lamentó que haya mayores que no asimilen el paso del tiempo, pero también el hecho de que los jóvenes disfruten mucho menos de la vida que las personas de las generaciones más mayores. «Los padres ahora tienen una gran ansiedad por llevar a los hijos a todo tipo de actividades, cuando en realidad no están disfrutando de su compañía. El trabajo, los horarios, las prisas y la angustia por llegar a todo y ganar más, no es saludable. Eso no da calidad de vida y contribuye a un mayor cansancio y malhumor. Nosotros hemos disfrutado más. Íbamos a buscar a los niños al colegio y estábamos con ellos compartiendo la tarde. Ahora los padres llegan tarde y cada uno está con su móvil. No disfrutan de su familia. Es una lástima».

Javier Yanguas matizó que existe un reto muy importante en nuestra sociedad porque el trabajo ha invadido la vida familiar y si se dedican diez horas al trabajo es dificil cuidar de los hijos, los padres... «Hay que recuperar espacios y tiempos propios para el desarrollo personal. Nos jugamos mucho porque de esta readecuación depende mucho nuestro bienestar».

El problema, según argumentó Roig, es que la sociedad se ha vuelto demasiado competitiva y se piensa mucho en el asunto económico, «cuanto más cosas materiales se tenga parece que se es mejor, más feliz. Y nada más lejos de la realidad».  

El dinero y la felicidad

Así lo corroboró también Yanguas al apuntar que diversos estudios científicos aseguran que el dinero garantiza solo hasta cierto punto la felicidad. «Sin un mínimo no eres feliz, pero a partir de un determinado límite, el dinero no proporciona la felicidad, solo da seguridad. Aporta mucho más bienestar la estabilidad afectiva y social».

Pilar Calderón se declaró de acuerdo al puntualizar que si tienes mucho dinero y poca salud, no hay nada que hacer; y, si tienes dinero y salud, pero te encierras en casa y te sientes solo, tampoco tienes bienestar».

Como conclusión, destacaron que el individuo tiene que elegir de alguna manera la vida que desea tener, ponerse las pilas y autoexigirse y no quedarse nunca en la posición cómoda de no hacer nada.