Las españolas mayores de 50 años declaran tener peor salud que los hombres

Ejercer de cuidador de un familiar dependiente tiene mucho que ver al respecto, según un estudio de Fundación Mapfre

MADRIDActualizado:

Las mujeres españolas no solo viven más que los hombres, sino que tienden a percibir los achaques de la edad antes que ellos. Esta es una de las conclusiones del informe «Salud en la vida adulta y su relación con el envejecimiento saludable: Tendencias actuales, oportunidades y retos futuros en España», que ha presentado Fundación Mapfre y el grupo de investigación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) liderado por Rosa Gómez-Redondo. El objetivo del estudio es determinar el estado de salud percibido de los mayores de 50 años en España y examinar los factores que condicionan ese estado. Los datos recabados muestran que la percepción de la salud que tiene la población de mediana edad de un y otro género es, en términos generales, buena. Sin embargo, el análisis de la encuesta revela que, según mujeres y hombres van cumpliendo años, existen importantes diferencias entre ambos:

De esta forma, la distribución de porcentajes por sexo y edad muestra que en el grupo 50-64 años el 69,2% de los varones declaran que su estado de salud es bueno o muy bueno, esa misma evaluación es hecha por el 50% de las mujeres. La autopercepción de la salud en las mujeres de 65-79 años empeora respecto al grupo de edad anterior es de buena o muy buena el 43% frente al 57% de los hombres. Y en el grupo que aglutina las edades más avanzadas (80 o más años) continúa la misma tendencia, siendo únicamente un 30% de las mujeres las que perciben su salud como buena o muy buena, frente al 37% de los hombres. Por tanto, apunta Gómez-Redondo, «podemos concluir que cuanto mayor es el grupo de edad, peor es la del estado de salud, siendo esta percepción siempre más negativa en las mujeres».

La salud de los cuidadores, según el género

Las razones para esto son múltiples, «y no se refieren solo a la manifestación de enfermedades asociadas a la edad, sino a los roles que desempeñan dentro de la dinámica del cuidado de un dependiente», advierte esta experta. Así, prosigue, «comparado con los varones, las mujeres suelen asumir las tareas de apoyo informal más exigentes, de mayor duración y tiempo, como el aseo y cuidado personal de estas personas, lo cual incide negativamente en su bienestar y en la percepción de su salud».

En concreto, el informe señala que los hombres que realizan tareas de cuidado en solitario perciben su salud de forma más negativa que los que cuidan con ayuda de otras personas (el 52,2% de los cuidadores principales valoran que su salud como buena o muy buena frente al 61,3% de los cuidadores con apoyo de otras personas). En el caso de las mujeres, aclara Rosa Gómez-Redondo, «no existen divergencias entre cuidadoras principales o con apoyo de otras personas (el 44,6% frente al 44,8% respectivamente), posiblemente, por la especialización en las tareas de cuidado por género, que recae sobre el género femenino asumiendo los tipos de cuidado más exigentes y de mayor tiempo de dedicación».

Las mujeres que cuidan a un dependiente ayudadas por otras persona, explica, «llevan el mayor peso del cuidado y, por lo tanto, tienen un comportamiento similar a las que cuidan solas, algo que no ocurre en el caso de los hombres, ya que aunque ayuden en el cuidado, no son ellos los que realizan la mayor parte de las tareas». Así, los que presentan mejor evaluación de sus condiciones de salud son las personas no cuidadoras y que no residen con ningún dependiente, aunque en este grupo de población se sigue apreciando una peor valoración en función del género; las mujeres declaran más negativamente su estado de salud que los varones: el 70,5% de los hombres consideran su salud como buena o muy buena frente al 60,3% de las mujeres, lo cual es un reflejo de la tendencia general anteriormente mencionada.